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El estadio de fútbol más bonito del mundo: rodeado de mar y se juega con ballenas de fondo

Campo de Henningsvær. (Foto: Adobe Stock)

A lo largo del mundo hay parajes e imágenes que han sido calificadas como idílicas, pero está claro que no conocemos todo. Hay horizontes que guardan una magia especial, a los que llaman las 7 maravillas, aunque es evidente que existen más. Hemos descubierto un emplazamiento bastante singular, sumergido en un entorno que es digno de una postal y que se sitúa en la parte occidental de la península escandinava. Como si de una película se tratara, en el extremo norte de Noruega se levanta una continuación de islas montañosas que parecen emerger del mar y en una de ellas hemos encontrado el campo de fútbol más bonito del mundo. 

Pueblo de Henningsvær. (Foto: Adobe Stock)

Para entenderlo mejor, nos tenemos que situar en las islas Lofoten, un archipiélago situado por encima del Círculo Polar Ártico, en las cuales se pueden observar las auroras boreales más bonitas del mundo, además de ver las ballenas disfrutar de su entorno y cómo se desarrolla la pesca de una manera propia. Cuando viajamos al Reino de Noruega, siempre vemos lo básico, pero este enclave no es muy conocido por los turistas y es una zona prácticamente virgen. Aquí se puede vivir historia, magia y, sobre todo, jugar al fútbol con el mar a escasos metros.

Un estadio en medio de la nada

La palabra estadio puede sonar extraña y es que en Noruega está calificado como tal. El Henningsvær Stadium es un campo que se levanta sobre un islote, rodeado completamente por el mar de Noruega. Si lo miramos a vista de pájaro, la imagen resultante es hipnótica, a la vez que curiosa. Vemos un rectángulo verde, perfectamente trazado sobre la piedra de la isla, como si alguien lo hubiese dibujado en medio de un paisaje salvaje. En las Islas Lofoten viven el fútbol de otra manera: para ellos no es un espectáculo sino una forma de encontrarse por ocio y diversión. Aquí no hay multitudes gritando o coreando a un equipo, hay frío, mucho viento y hay que tener una habilidad especial para jugar en este campo.

Estadio de Henningsvær. (Foto: Adobe Stock)

Como bien se puede observar, no posee gradas y, cuando se chuta el balón con demasiada fuerza, quizás termine en el mar y eso podría llevar al final del juego. También sorprende que, pese a su ubicación extrema, el campo cuenta con césped artificial de alta calidad, necesario para soportar las durísimas condiciones climáticas del Ártico, donde el césped natural sería inviable gran parte del año. Eso sí, lo que destaca es que, mientras se juega un partido, hay otra imagen muy característica: los secaderos de bacalao rodeando el pueblo, incluso cerca del estadio. En invierno, mientras se juega un partido, es habitual ver cientos de peces colgados secándose al aire, algo completamente cotidiano para los locales.

Un pueblo de Noruega donde el tiempo va a otro ritmo

Es verdad que la imagen de pueblo de Henningsvær parece sacada de un cuadro o incluso de una película donde las casas son de colores y no es usual que pase nada interesante. Residencias de madera pintadas en rojo, blanco o amarillo, secaderos de bacalao al aire libre y barcas que entran y salen constantemente del puerto. Para muchos puede parecer aburrido, pero es la vida real de un pueblo de Noruega. 

Pueblo de Henningsvær. (Foto: Adobe Stock)

No es un lugar muy grande, y es que apenas supera los 500 habitantes y todos comparten una relación directa con el mar. La pesca, especialmente la del bacalao, ha sido durante décadas el motor económico del pueblo y, a día de hoy, en invierno, las estructuras de madera se llenan de peces colgados secándose al aire, creando una imagen tan potente como difícil de olvidar. Por eso, para ellos, este campo de fútbol es importante, porque no sólo juegan los niños al salir del colegio, sino que es el elemento principal de ocio en el pueblo.

Pueblo de Henningsvær. (Foto: Adobe Stock)

Eso sí, están comenzando a alejarse del anonimato porque, además de ver esa imagen del campo de fútbol en vivo y en directo, los turistas que buscan huir de las masificaciones y encontrar un edén donde descansar de verdad han señalado el destino como favorito.