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Tres botellas para celebrar los 125 años de bodegas Lustau

Foto: Bodegas Lustao

Hay muchas bodegas icónicas en la ciudad andaluza de Jerez pero pocas como las Bodegas Lustau. Por eso cumplen 125 años. Una bodega con solera, experiencia e historia que es un referente fuera de nuestras fronteras. Por eso su cumpleaños se celebra con alegría. Porque los proyectos como estos deben pervivir durante mucho tiempo. Bodegas Lustau cumple 125 años y lo hace por todo lo alto.

Foto: Bodegas Lustau

Para remontarse a los inicios hay que viajar hasta 1896, cuando José Ruiz Berdejo, por aquel entonces secretario judicial de Jerez de la Frontera, comienza a elaborar vino en un terreno que tenía a las fueras de lo que por aquel entonces fuera Jerez. Un comienzo pequeño para una gran bodega. Fue años más tarde, María Ruiz-Berdejo y su yerno Emilio Lustau, cuando empiezan a construir lo que ahora conocemos.

Foto: Bodegas Lustau

Esto ocurre 50 años más tarde, momento en el que la bodega, como todas las demás, traslada su proyecto al casco histórico. Desde entonces, muchas marcas propias y muchos premios, como el consagrado Lens Evans Trophy – International Wine Challenge.

Foto: Bodegas Lustao

Para esto han lanzando una edición especial, limitada y única, de tres vinos diferentes que representan lo mejor de la bodega. Vinos que representan tres valores importantes: diversidad, personalidad, y por supuesto, experiencia. Un homenaje que representa la larga trayectoria de la bodega.  Tres vinos que representan tres ciudades diferentes: Sanlúcar de Barrameda, El Puerto de Santa María y por supuesto, Jerez de la Frontera.

Foto: Bodegas Lustao

Estos tres vinos representan tres estilos diferentes, y tienen detrás el trabajo de uno de los mejores enólogos del mundo, Sergio Martínez. «Son una selección única de tres botellas de vinos que jamás habían visto la luz antes y que llevan años criándose en el interior silencioso y fresco de tres de las bodegas que Lustau dispone en Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda» explican desde la bodega. De ahí las tres ciudades, lugares icónicos en la provincia de Cádiz.

Foto: Bodegas Lustao

Por un lado hay que destacar la Manzanilla Pasada Papirusa, que representa a Sanlúcar. Con 8 años de vejez media, es una manzanilla que ellos describen como madura, irresistible y evocadora. Con una ligera oxidación que se ha conseguido al ser apartado hace cuatros, así el velo de flor ha seguido consumiendo los nutrientes del vino hasta que se hubiera extinguido.

Seguimos el viaje hasta el Puerto de Santa María para disfrutar de Amontillado Solera del Castillo, un amontillado con 30 años de vejez y mucha historia, además de intenso y lleno de matices. Se extrae de la bodega que se encuentra bajo el castillo de San Marcos, construido por Alfonso X El Sabio. «Es una elección de selección entre las 20 botas de una solera invertida, donde una crianza primero biológica de 4 años y después oxidativa durante más de 25 años, 17 sin haber sido tocados por el hombre, marcan la personalidad de este vino», nos explican.

Foto: Bodegas Lustau

Por último terminamos en Jerez, y aquí disfrutamos del tercer vino de esta edición limitada para celebrar su 125 cumpleaños. Aquí tiene protagonismo La Cosecha Añada Tardía 1996, un caldo que surge de la vendimia de este año, y que se ha tenido durante 25 años en botas centenarias. «Eran botas que antes contenían vino oloroso, y esto es algo que nunca antes se había producido», determinan. En definitiva, una excusa para tener un trozo de esta bodega centenaria en nuestra bodega particular.