Louis Vuitton ha dado un paso más en su expansión en el universo del lujo con la apertura de su primer hotel en Londres, una experiencia efímera que no se parece a ningún alojamiento convencional. Ubicado en el exclusivo barrio de Mayfair, concretamente en el número 28 de Berkeley Square, este espacio temporal reinterpreta el concepto de hospitalidad desde la mirada de la maison francesa, centrado en su historia, su artesanía y su icónico Monogram.
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Más que un hotel tradicional, se trata de una instalación inmersiva abierta al público durante un periodo limitado, entre abril y junio de 2026. El proyecto coincide con la celebración de los 130 años del legendario Monogram de Louis Vuitton, uno de los símbolos más reconocibles del lujo contemporáneo. La elección de Londres no es casual: la ciudad fue la primera expansión internacional de la marca en 1885, cuando la familia Vuitton abrió su segunda tienda fuera de París.
El recorrido por este hotel está diseñado como un viaje a través de los bolsos más emblemáticos de la firma. Cada planta y cada estancia están dedicadas a un icono distinto. El vestíbulo Keepall Lobby rinde homenaje al histórico bolso de viaje creado en 1930, símbolo del espíritu viajero de la marca. En la primera planta, el Café Alma ofrece una experiencia gastronómica con vistas a Berkeley Square, combinando té inglés y alta cocina en un entorno de inspiración art déco.

La segunda planta está dedicada al Speedy Room, probablemente el bolso más famoso de la maison. Allí, los visitantes descubren también la versión más exclusiva del modelo, el Speedy P9, reinterpretado por Pharrell Williams en piel y exhibido en una cámara de seguridad dorada como si fuera una pieza de museo. Esta mezcla de exposición y narrativa convierte cada objeto en parte de una historia de lujo y deseo.

En la parte superior del edificio, el Gimnasio Neverfull juega con la idea de versatilidad y capacidad infinita del bolso homónimo, mientras que en el sótano el Bar Noé recrea un sofisticado bar de champán que de día funciona como lounge y de noche como espacio con DJ sets. Cada rincón traduce un bolso en una experiencia sensorial. Además de su componente expositivo, el espacio incluye servicios de restauración y personalización de artículos Louis Vuitton, reforzando la idea de durabilidad y herencia. Los visitantes pueden incluso reparar o intervenir sus piezas, en línea con el compromiso de la marca con la artesanía.
