Gastro

De los 5.000 € en vino de Llorente a los 9.000 € de Sergio Ramos: el lujo se sirve en casa de los futbolistas

(Foto: Marcos Llorente / Sergio Ramos)

Hace apenas unos meses, Marcos Llorente nos sorprendía descorchando un tinto francés de casi 5.000 euros para acompañar el sushi que él mismo preparó en casa. El protagonista era un Corton Prince Florent de Merode de Domaine de la Romanée-Conti, un Gran Cru de Borgoña reservado para paladares muy iniciados. Pero si aquello fue un capricho gourmet de alto voltaje, lo de Sergio Ramos directamente juega en la liga de los mitos. Porque cuando Ramos invita a cenar en casa, no hay rastro de patatas fritas ni cerveza improvisada. Hay chimenea encendida, vajilla impecable y fútbol del bueno de fondo. Aquella noche, el partido entre el Real Madrid y el Rayo Vallecano (2-1) fue casi la excusa. El verdadero espectáculo estaba sobre la mesa.

Mientras la mayoría resolvemos una quedada con embutidos y algo rápido al horno, Sergio Ramos decidió ejercer de chef y anfitrión cinco estrellas. En sus redes lo resumió con una frase que define el tono de la velada:

«Joyas que se comparten. Comida excelente, amigos de siempre y un 2015 para el recuerdo» 

El menú arrancó con un producto tan exclusivo como polémico: angulas auténticas cocinadas al fuego de su chimenea. Un capricho gastronómico que supera los 1.000 euros el kilo y que divide a la alta cocina. Chefs como Jesús Sánchez, Begoña Rodrigo, Pepe Solla o Diego Guerrero han pedido frenar su consumo para proteger la especie. Pero en casa de Ramos fueron el entrante estrella de la noche.

(Foto: @sergioramos)

Si las angulas marcaban el nivel, el vino directamente rozaba lo inalcanzable. Sobre la mesa, un auténtico skyline de botellas de culto. La protagonista absoluta: un Château Petrus 2015, con 100 puntos Parker y un precio cercano a los 9.000 euros. Una de esas botellas que muchos coleccionan y casi nadie se atreve a abrir.

Le acompañaba un Grands Échézeaux Grand Cru 2012, borgoña de élite que ronda los 4.000 euros, además de un Château Latour que puede situarse en torno a 1.000 euros según añada, y el siempre icónico Dom Pérignon para elevar el brindis.

La cuenta total superó los 15.000 euros. Una cifra que para muchos equivaldría a medio año de cenas fuera, pero que para Ramos fue simplemente una noche de amigos y fútbol.

(Foto: @sergioramos)

En esta misma línea de entender el vino como algo más que una bebida aparece Marcos Llorente, quien en otras ocasiones ha defendido que el vino es conversación, familia y memoria compartida. En su caso, la elección de un Corton no responde solo al prestigio de la etiqueta, sino a lo que ocurre alrededor de la mesa cuando se descorcha: tiempo, compañía y disfrute consciente.

Porque para Llorente, la experiencia no termina en la copa. La gastronomía juega un papel igual de importante, como demostró acompañando el vino con sushi cuidadosamente seleccionado, pero también con productos más castizos como gulas, demostrando que el maridaje no entiende de rigideces, sino de equilibrio y momento. Alta cocina japonesa y sabores clásicos compartiendo protagonismo sin complejos.

Si Llorente defendía que el vino es conversación, familia y momentos que trascienden lo nutricional, Ramos parece compartir la filosofía, aunque multiplicando la apuesta. No se trata sólo de beber etiquetas imposibles; se trata de convertir una velada doméstica en una experiencia irrepetible.

En tiempos donde el lujo silencioso es tendencia, el ex capitán blanco apuesta por el lujo sin complejos: angulas al fuego, Petrus descorchado y partido en pantalla grande. Porque cuando el anfitrión es Sergio Ramos, una simple noche de fútbol se transforma en un ritual reservado para muy pocos.

(Foto: @sergioramos)