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¿Te imaginas conseguir un Picasso original por 100 euros? Esta casa de subastas lo ha hecho realidad

Picasso
Cuadro 'Tête de femme' de Picasso. (Foto: EuropaPress)
Lucía Lera
  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al salir de la universidad de Periodismo decidí hacer de mi vocación algo más que mi pasión: mi profesión. Desde entonces he podido compartir mis historias en varias cabeceras. Reafirmando a cada artículo que elegí el camino correcto.
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Este fin de semana Ari Hodara ha hecho uno de los negocios del siglo: pagar 100 euros por un Picasso valorado en un millón de euros. Su nombre resultará desconocido para la gran mayoría, y es que no se trata de un gran hombre de negocios ni un marchante de arte con prestigio. Más bien, de un afortunado que participó en la subasta orquestada por Christie’s de una pieza original del pintor, que formaba parte de la prestigiosa colección privada gestionada por Opera Gallery. Aunque parezca una historia sacada propiamente de la gran pantalla, lo cierto es que es una realidad que ha acontecido hace pocos días y que aguarda un trasfondo solidario.

El lema de la subasta pronosticaba de forma explícita el funcionamiento de esta puja: 1 Picasso por 100 euros. Sin trucos ni miramientos. Y la dinámica era igual de sencilla que como lo resumía su titular. Porque aquellos que abonaban 100 euros entraban en la subasta de un cuadro original del artista cubista Pablo Picasso. 

Escuchar que un Picasso puede llegar a costar 100 euros puede sonar incluso insultante, teniendo en cuenta que sus obras están en algunas de las mejores galerías y los mejores museos del mundo y llegan a alcanzar varios millones de euros. Entonces, ¿cómo ha sido posible que una obra pueda adquirirse por tan sólo 100 euros? Habría que ver la lógica de la subasta, es decir, miles de personas apostando una mínima calidad con la esperanza de terminar con una joya artística colgada de la pared.

 

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Lo cierto es que esta oportunidad generó tal expectación que llegó a agotar los 120.000 boletos disponibles en tiempo récord. Por lo que la recaudación total de la obra fue de 12.000.000 de euros, una cifra de ensueño para este cuadro. Todo un éxito financiero que democratizó la forma de alcanzar el arte y que, además, se empleó para una buena causa.

Porque de los 12 millones de euros recaudados, 11 millones irán destinados íntegramente a la Fondation Recherche Alzheimer, la principal entidad de financiación de estudios contra esta enfermedad en Francia. La fundación fue creada en 2004 por dos médicos franceses: el profesor Bruno Dubois, neurólogo especializado en la enfermedad de Alzheimer, y el Dr. Olivier de Ladoucette, psiquiatra y geriatra. Incluso fue reconocida como organización de interés público en 2016 y recibió el sello IDEAS en 2024. En esta línea, los fondos permitirán impulsar nuevas líneas de investigación sobre esta patología que afecta a millones de familias en todo el mundo.

Una época determinante para el artista

Si realmente tenemos que señalar a un protagonista de esta historia, sería, indudablemente, a la obra que fue cabeza de esta subasta. Se trata del cuadro Tête de femme (1941), donde el artista retrató a su pareja Dora Maar. Artísticamente, nos trasladamos a la época más introspectiva del artista, marcada en gran medida por un contexto marcado por la Segunda Guerra Mundial, cuando él vivía en París, que en ese momento estaba ocupado por los nazis.

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Dora Maar. (Foto: GettyImages)

Esta situación paralizó las exposiciones, la vida pública y la corriente artística que recorría previamente la ciudad de las luces, haciendo que el artista continuase trabajando, pero con limitaciones en el material y en las exposiciones. La obra Tête de femme (1941) es un claro ejemplo de esa etapa: representa a Dora Maar, con rasgos fragmentados y una expresión angustiada, muy en la línea del cubismo tardío y el dramatismo de la época.

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Dora Maar, titulada ‘Mujer sentada en un sillón’.(Foto: GettyImages)

Dora, quien era su pareja en ese momento, fue una figura clave en su vida y obra. Fue retratada en varias ocasiones y en diferentes obras como Weeping Woman (1937) o Portrait of Dora Maar (1937).