Rosalía en Madrid recuerda sus inicios: «Vine a cantar a Casa Patas, sentí el duende como en ningún lugar»
Rosalía volvió a Madrid como sólo ella sabe hacerlo: transformando un concierto en algo mucho más grande. Su Lux Tour aterrizó en el Movistar Arena con un show concebido casi como una ópera contemporánea, donde cada acto transita por emociones distintas: del éxtasis a la rave, del drama al humor. Pero entre tanta puesta en escena, hubo un momento que conectó directamente con la raíz de la artista. Uno que no tenía luces ni coreografías imposibles, sino memoria. «Estoy muy feliz de estar aquí», dijo tras quitarse el tutú en mitad del show. Rosalía no sólo celebraba el presente; miraba hacia atrás. Y ahí apareció Madrid, la ciudad donde empezó todo para ella hace más de una década.
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«Hace más de diez años que vengo a Madrid, es una ciudad que quiero mucho y tengo muchos recuerdos», confesó ante miles de personas. Pero lo realmente especial llegó después, cuando mencionó un lugar que, para muchos, puede pasar desapercibido, pero que para los amantes del flamenco es casi sagrado: Casa Patas.
«Vine una vez a cantar a Casa Patas y me acuerdo de sentir ahí el duende como en ningún otro lugar»
«Vine una vez a cantar a Casa Patas y me acuerdo de sentir ahí el duende como en ningún otro lugar», recordó. Casa Patas cerró sus puertas en la Pandemia, manteniendo sólo su fundación. La frase no es casual. Hablar de duende es hablar de lo más puro del flamenco, de esa emoción difícil de explicar que conecta artista y público en un nivel casi visceral.
Casa Patas no era sólo un tablao. Es historia viva de Madrid. Durante años fue uno de los epicentros del flamenco en la capital, un espacio donde convivían tradición y talento emergente. Por su escenario han pasado figuras clave del género, como Estrella Morente.
Allí, en ese espacio íntimo, Rosalía dio algunos de sus primeros pasos en la ciudad. Mucho antes de los estadios, las giras internacionales o los premios Grammy. Mucho antes de que su nombre llenara recintos como el Movistar Arena.
«Quién me iba a decir que una década más tarde iba a estar aquí», añadió, dejando claro que ese salto no ha sido casual, sino fruto de un recorrido que mezcla formación, riesgo y evolución. Y quizá por eso el momento resonó tanto entre el público.
En medio de un espectáculo pensado al milímetro, con estética teatral y sonido brutal, apareció la Rosalía que se formó en lo pequeño, en lo cercano, en lo auténtico. Rosalía demostró en Madrid que, por mucho que cambie el formato, el tamaño del escenario o el alcance de su música, hay algo que sigue intacto: esa capacidad de emocionar desde lo más profundo.