Paula Granados firma los carteles taurinos más bellos: «Con oro creo destellos como en un traje real»
«El toreo es poesía hecha de movimiento y riesgo.» Estas palabras de Morante de la Puebla podrían describir perfectamente el universo que Paula Granados Baltuille, pintora autodidacta, captura en su obra. Para ella, la tauromaquia es mucho más que un motivo pictórico: es un territorio de pensamiento, emoción y reflexión. «La Tauromaquia posee una autenticidad imposible de fingir, todo sucede de manera desnuda, sin artificios y esa verdad se percibe con una intensidad que atraviesa a quien sabe admirarla de verdad», explica Paula, quien el pasado año hizo la ilustración del cartel de la Corrida de Exaltación del Arte del Toreo para San Fernando en Aranjuez.
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«Mi primera obra al óleo sobre lienzo fue una media Verónica que pinté con nueve años»
Su fascinación por el toreo comenzó con su primera obra al óleo, una media Verónica que pintó a los nueve años, y desde entonces no ha dejado de explorar la esencia de este arte en sus lienzos. «Mi primera obra al óleo sobre lienzo fue una media Verónica que pinté con nueve años, y desde entonces no he dejado de pintar Tauromaquia. De alguna manera, siento que ese mundo siempre ha estado en el origen de mi inspiración», recuerda. Su formación ha sido completamente autodidacta, basada en la observación atenta y la práctica constante, lo que le ha permitido desarrollar un estilo único que combina realismo, detalle y emoción.
La obra de Paula Granados no busca retratar sólo la imagen visible del toreo, sino capturar su espíritu, la fuerza del toro, la gracia del torero y la emoción del instante. «Más que centrarme en un aspecto concreto, lo que busco es qué quiero transmitir. Cada obra refleja de alguna manera cómo me he sentido mientras la pintaba, hay algo muy íntimo de ese proceso que, para el que sabe mirar, queda en la pintura», comenta la artista. Su proceso creativo parte de una idea clara que luego va tomando forma en el lienzo, manteniendo siempre la intensidad emocional del concepto inicial.
«El toreo está tan vivo que representarlo en un lienzo muchas veces requiere ir más allá»
Técnicamente, la tauromaquia supone un desafío especial: «Para mí, el toreo está tan vivo y es tan eterno que representarlo en un lienzo muchas veces requiere ir más allá. Técnicamente, eso me exige mayor precisión y control, pero esos mismos retos despiertan la sensibilidad y libertad propia y me empujan a buscar una manera de traducir en pintura algo que no se limita a lo visible, sino a lo que siento». Su estilo matérico, con pinceladas en relieve y tonos dorados, reproduce la luz del traje de luces y da vida a cada escena. «Los relieves en oro permiten que, al recibir la luz del sol, la pintura refleje destellos y matices similares a los que se producen en un traje real durante una tarde, haciendo que la obra cobre vida con esa misma intensidad», detalla.
Su formación en Derecho y Relaciones Internacionales también influye en su mirada artística: «Mis estudios siempre han influido en mi vida de una forma u otra, todo está conectado. Me han enseñado a observar con atención y a pensar con profundidad, y eso se refleja en cómo miro y represento la tauromaquia», afirma. Esta perspectiva le permite ofrecer al espectador una experiencia reflexiva, donde la pintura se convierte en un espacio para detenerse y revivir un arte efímero como el toreo.
Paula Granados ha mostrado sus obras en lugares destacados, desde París durante la Semana del Brindis D’Or hasta el Hotel Wellington de Madrid y el Círculo Taurino de Ronda. Cada exposición es una oportunidad para acercar su visión del toreo a quienes valoran la sensibilidad y el detalle de su trabajo. «Sinceramente, nada me hace más feliz que saber que alguien ha conectado con mi obra. Ver que lo que he querido transmitir puede emocionarle o interesarle a otra persona es lo que da sentido a todo», reconoce.