Arte

Eugenia Martínez de Irujo: «De joven valoré momentos en familia por encima de nuestros caprichos»

Eugenia Martínez de Irujo. (Foto: Getty)

Hay apellidos que no sólo cuentan una historia familiar, sino también una parte de la historia de un país. El de Alba es uno de ellos. Y, cien años después del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart, su legado vuelve a ocupar el lugar que siempre le ha correspondido: el de un icono cultural, social y emocional que trasciende generaciones. La exposición Cayetana. Grande de España, inaugurada en el histórico Palacio de las Dueñas de Sevilla, propone un viaje poco habitual en el universo aristocrático: mirar más allá del título y acercarse a la mujer, la mecenas y la apasionada defensora de la cultura que fue la duquesa de Alba. Hablamos con su hija Eugenia Martínez de Irujo, comisaria de la exposición.

Con más de 200 piezas (entre documentos inéditos, fotografías personales y objetos cargados de memoria) la muestra de Cayetana. Grande de España ha sido comisariada por su hija Eugenia Martínez de Irujo junto a la historiadora del arte Cristina Carrillo de Albornoz, en un proyecto que mezcla historia familiar, patrimonio cultural y emoción personal.

Tras la inauguración, Eugenia Martínez de Irujo nos concede esta entrevista en la que recuerda a su madre desde una perspectiva íntima: la mujer detrás del personaje público, la madre detrás de la duquesa y la figura que convirtió el apellido Alba en un puente entre tradición, arte y modernidad.

(Foto: Eugenia Martínez de Irujo)

Un proyecto cargado de memoria personal

Para Eugenia, asumir el papel de comisaria ha sido una responsabilidad profundamente emocional. «Para mí ha sido un orgullo y un honor que mi hermano Carlos haya pensado en mí para ser la responsable de esta exposición tan importante».

«En estos años de selección de piezas lo que más me ha removido interiormente ha sido descubrir su relación y respeto con grandes figuras de la cultura, la política, la moda o la pintura”, explica Eugenia Martínez de Irujo. Durante el proceso de documentación de la exposición, la comisaria ha tenido acceso a abundante correspondencia y recuerdos que muestran una faceta menos conocida de la duquesa de Alba: una mujer que mantenía un diálogo constante con artistas, intelectuales y personalidades de su tiempo, con quienes compartía no sólo intereses culturales, sino también «un vínculo muy sincero y cercano».

Eugenia junto al Rey Felipe VI durante la inauguración de Cayetana. Grande de España. (Foto: GTRES)

Ese diálogo constante con intelectuales, artistas y figuras públicas es precisamente uno de los aspectos que la exposición quiere destacar: la dimensión cultural de la duquesa más allá de los titulares y el personaje público.

Una infancia marcada por el legado familiar

«Desde joven fui consciente de los compromisos de mi madre y aprendí a valorar cada momento en familia, por encima de nuestros caprichos personales»

Crecida entre palacios, colecciones históricas y un apellido cargado de historia, Eugenia recuerda haber sido consciente desde muy joven del peso de la Casa de Alba.

«De muy joven he sido consciente de los múltiples compromisos profesionales y sociales de mi madre y he intentado aprovechar al máximo los momentos y viajes que compartí con ella y en familia, donde cada momento ha sido un aprendizaje de la labor tan grande y el legado de la casa, por encima de nuestros caprichos personales e intereses«.

La exposición recoge precisamente ese equilibrio entre lo institucional y lo íntimo, mostrando cómo la duquesa supo combinar su papel público con la vida familiar.

Patio del Palacio de las Dueñas. (Foto: Palacio de las Duenas)

Crecer entre obras de arte

«Las casas de mi madre no eran casas al uso y entendíamos que había la parte de los niños y los cuartos de juego para nosotros, obviamente no eran los salones principales»

La infancia en las casas de la familia Alba no se parecía demasiado a la de la mayoría de los niños. Entre tapices históricos, pinturas y mobiliario centenario, las normas eran claras.

«Las casas de mi madre no eran casas al uso y entendíamos que había la parte de los niños y los cuartos de juego para nosotros, obviamente no los salones principales, donde hay piezas históricas que debía proteger. Gracias a esto se ha conservado todo tan absolutamente impecable«, recuerda.

Y añade con una sonrisa una verdad universal: «Lógicamente la relación de los padres con los hijos no es la misma que con los nietos… Los abuelos siempre, como en cualquier familia, son mucho más permisivos«.

Cayetana con su padre, el embajador de España en Londres, Jacobo Fitz-James Stuart, en 1942. (Foto: Getty)

El amor a España y a Sevilla

«Haberse educado fuera de España y viajar por todo el mundo con mi abuelo y con mi padre, pienso que le dio más valor a sus raíces y a sentirse tan española»

Según su hija, esa pasión tenía raíces muy concretas. «Probablemente por haberse educado fuera de España y viajar por todo el mundo con mi abuelo y con mi padre, pienso que le dio más valor a sus raíces y a sentirse tan española. El amor a Sevilla en concreto se lo inculcó su tía Sol, hermana de mi abuelo, y quien también le transmitió el amor a las tradiciones de Andalucía”.

Ese vínculo con la ciudad está muy presente en la exposición, que se celebra precisamente en el palacio sevillano que la duquesa tanto amaba.

Las piezas más emotivas de la muestra

«Las piezas que más le hubieran emocionado pienso que serían las más sentimentales, como el collar de uno de sus primeros perros, que yo guardo como oro en paño»

Entre las más de 200 piezas expuestas hay algunas especialmente cargadas de significado emocional. Objetos aparentemente pequeños que cuentan historias muy personales.

Eugenia lo tiene claro: «Le emocionaría el gran cariño que ha recibido por todo el mundo como ser humano y, segundo, haber estado toda la familia celebrando el centenario de su nacimiento«.

Y añade cuál sería, probablemente, el objeto que más le tocaría el corazón: «Las piezas que más le hubieran emocionado pienso que serían las más sentimentales, como el collar de uno de sus primeros perros, que yo guardo como oro en paño«.

La Duquesa de Alba, en 2011. (Foto: Getty)

Una duquesa más allá del mito

Con Cayetana. Grande de España, la familia Alba busca algo más que recordar a una figura histórica. La exposición propone redescubrir a la mujer detrás del título: una aristócrata apasionada por la cultura, profundamente española y rodeada de una red de artistas, intelectuales y amigos que marcaron su vida.

Y, como revela esta conversación con Eugenia Martínez de Irujo, también a una madre y abuela cuya historia sigue viva entre recuerdos, cartas y pequeños objetos cargados de emoción.