David Rodríguez Caballero, autor del trofeo del Mutua Madrid Open: «Me inspiré en una foto de Alcaraz»
Este domingo, 3 de mayo, el campeón del Mutua Madrid Open levantará un trofeo muy especial. No es sólo el símbolo de la victoria en uno de los torneos más importantes del circuito: también es una pieza de arte contemporáneo. Por quinto año consecutivo, el escultor español David Rodríguez Caballero firma la obra que coronará a los ganadores del torneo madrileño. Para entender cómo nace esta escultura hay que entrar en su taller, donde el metal, la luz y el movimiento se transforman en formas que dialogan con el deporte.
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Rodríguez Caballero, uno de los escultores españoles más reconocidos de su generación, ha construido una carrera internacional basada en un lenguaje formal muy depurado. Sus obras, presentes en museos y colecciones de todo el mundo, exploran la relación entre la luz, el espacio y el movimiento a través de materiales como el aluminio o el latón. Ese mismo lenguaje es el que traslada al trofeo del torneo madrileño.
La inspiración: un saque de Carlos Alcaraz
«La inspiración fue una imagen de una fotografía de saque de Carlos Alcaraz»
La escultura de este año nace de una imagen concreta: una fotografía del saque de Carlos Alcaraz. «La inspiración fue una imagen de una fotografía de saque de Carlos Alcaraz en la que el torso está completamente nítido, pero la raqueta aparece en movimiento», explica el artista. «Generaba una especie de secuencia muy interesante, como una forma que se convertía en un embudo o una espiral en movimiento». El momento de esa fotografía, tomada por el fotógrafo Antonio Calanni, fue en el partido contra De Miñaur en el Inalpi Arena de Turín.
La imagen muestra a un deportista en el momento de ejecutar un saque. El brazo que sostiene la raqueta se encuentra en pleno movimiento, creando una forma casi escultórica que el artista reinterepretó y trasladó a su propio lenguaje plástico: «una especie de túnel dinámico en el que la espiral y la curva construyen el gesto preciso del movimiento del tenista».
«He trabajado con dos materiales, aluminio y latón, que evocan simbólicamente el oro y la plata, asociados a los vencedores. La obra Aphormē se compone de tres planchas metálicas que, mediante curvas y pliegues, estructuran la pieza».
A partir de esa imagen comenzó el proceso creativo. Primero llegaron los dibujos, después el trabajo con el metal. «Quería crear una escultura que transmitiera perspectiva, dirección hacia algo, mucho movimiento y fortaleza«, señala. Para lograrlo recurrió a dos de los elementos fundamentales de su obra: la curva y el vacío. «A través de la curva se van generando espacios huecos y ese movimiento«.
La pieza está construida con aluminio y latón, materiales que el escultor utiliza habitualmente en su trabajo y que le permiten jugar con la luz y la percepción del espectador.
Arte en el Mutua Madrid Open
«Tiene que ver con su resiliencia y su capacidad de recuperación después de una lesión importante«
Cada trofeo recibe un título en griego, una elección que conecta el arte con el origen clásico del deporte. La escultura de esta edición se llama Aphormé. «Significa el arranque de algo, cuando se pone en acción algo, que es exactamente lo que ocurre con el saque», explica Rodríguez Caballero.
La tradición comenzó hace cinco años con Areté, un trofeo inspirado en Rafael Nadal y en el concepto de excelencia. «Tenía que ver con su resiliencia y su capacidad de recuperación después de una lesión importante«, recuerda el artista. Desde entonces, cada pieza encuentra inspiración en el juego del tenis o en los valores que encarnan sus protagonistas.
Un trofeo que también es una colección de arte
Una de las particularidades del proyecto es que éste nunca se repite. Cada edición presenta una escultura diferente. «La idea es que cada año sea distinto para crear una colección de arte a lo largo del tiempo», explica el escultor.
De cada diseño se producen tres piezas: una para el campeón masculino, otra para la campeona femenina y una tercera que pasa a formar parte de la colección artística del torneo. En estos cinco años, Rodríguez Caballero ha explorado distintos elementos del tenis en sus esculturas: desde la raqueta hasta la pelota o el gesto del saque. En varias ocasiones, además, han terminado en manos del mismo jugador.
«La última vez que le di el trofeo a Alcaraz le dije: ya eres coleccionista de arte», recuerda entre risas sobre Carlos, ganador en dos ocasiones. «Para mí es un orgullo que tenga dos».
Este domingo, cuando el campeón levante la escultura en la pista central de la Caja Mágica, no sólo estará sosteniendo el símbolo de un título. También una obra que captura en metal el instante más decisivo del tenis: el momento en que empieza el movimiento.