Conoce a estos artistas emergentes: Paul Antón y Bea Aiguabella

Foto: @anton.aiguabella
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Las redes sociales son fuente de conocimiento porque es habitual que encontremos restaurantes que no conocemos, firmas de moda que acaban de surgir, empresarios interesantes… Y también artistas emergentes. Muchas veces Instagram es una especie de galería de arte donde fichar nuevas obras y como decíamos, nuevos artistas. Así es como hemos conocido a Paul Antón y a Bea Aiguabella.

Foto: @anton.aiguabella
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Paul Antón (Pamplona, 1987) y Bea Aiguabella (Zaragoza, 1986) son la pareja artística detrás de @anton.aiguabella, una de esas cuentas de artistas que no dejamos de ver en redes sociales porque sus cuadros, limpios y arquitectónicos, queremos tenerlos en casa.

Foto: @anton.aiguabella
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«Mi práctica se nutre de la producción de reacciones sensoriales, como los conceptos de silencio, serenidad, contemplación, observación, deleite, habitar y desconexión de un mundo digital adictivo, para vivir y experimentar el maravilloso mundo rico en material y físico», explica Paul. «Mi trabajo se nutre de la idea de repetición de elementos simples y aparentemente iguales para considerar la relación del binomio individual-colectivo», explica Bea. «Mi objetivo es generar interés en el acto de observación de elementos aparentemente repetidos pero absolutamente únicos si miramos de cerca y captamos su individualidad. El impacto de la idea de espacio grabará su relación colectiva».

Foto: @anton.aiguabella
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Porque, como explica la artista, la repetición es la base en muchos de sus cuadros, aunque esa repetición no es perfecta. Es singular, es especial. Como toda su obra. En sus exposiciones vemos cuadros aparentemente sencillos pero que tienen mucho detrás. Quizás por eso están triunfando, porque al final menos es más. También captamos un punto arquitectónico, que se debe a que ambos se han formado en este ámbito.

Foto: @anton.aiguabella
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Por lo que vemos y leemos, Bea apuesta más por el color y Paul, por su parte, se dedica más a la escultura. La unión de ambas actitudes da lugar a todas las obras que vemos en sus exposiciones: Ongaku, «una alusión a la música y sus frecuencias»; sus orografías, sus parejas de pareja de Sutorokus, «estas obras de Bea pretenden ser un paisaje y a la vez reflexionar sobre la idea de repetición en la naturaleza y en la sociedad (individuo/colectivo)» explican-; Isolation Blue… Imposible quedarse con una.

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