Las tendencias de la Fashion Week de Berlín 2026: vuelta a los 2000, el legado de Marlene Dietrich…
La Fashion Week de Berlín 2026, que cerró ayer sus puertas, ha vuelto a posicionar a la capital alemana como uno de los epicentros más interesantes de la moda europea contemporánea. En esta edición, Berlín absorbió influencias claras de otras capitales: de París, la elegancia de la sastrería depurada y las siluetas pensadas al detalle; de Copenhague, el compromiso con la sostenibilidad, lo artesanal y el amor por lo vintage. Sin embargo, la respuesta berlinesa fue única: tendencias top, una moda honesta, imperfecta y profundamente conectada con la identidad personal.
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Fashion Week de Berlín 2026: tendencias de cuando la moda mira al pasado
SF10G y la estética paparazzi de los 2000
Uno de los desfiles más comentados fue el de SF10G, una marca que demostró tener un discurso sólido y una identidad muy definida. Su colección FW26 estuvo inspirada en la era paparazzi de los años 2000, tomando como referencia imágenes de archivo de Amy Winehouse, Lindsay Lohan y Adam Sandler. Fotografías que capturaban momentos de fragilidad, agotamiento e imperfección, casi incómodos de observar, pero cargados de verdad.
Esta narrativa se trasladó a prendas confeccionadas con lino antiguo, cachemir desgastado, cuero y terciopelo, materiales que parecían haber sido usados una y otra vez. Entre las siluetas más destacadas sobresalieron los pantalones muy anchos, símbolo de una comodidad despreocupada que conecta con el indie sleaze y con una moda vivida, no impostada. La colaboración con Converse, con una nueva versión de las Chuck Taylor Lo, reforzó ese espíritu urbano y cotidiano.
Haderlump y el legado de Marlene Dietrich
La colección VARIUS de Haderlump, presentada en el Wintergarten Varieté, fue uno de los momentos más memorables de la semana. Inspirada en la actriz Marlene Dietrich, la pasarela reunió a unos 350 asistentes y presentó 28 looks que celebraban la ambigüedad, la fuerza y la elegancia atemporal del icono germano-estadounidense.
Destacaron especialmente las faldas midi de cuadros, los vestidos largos y los pantalones de corte recto, así como los chalecos con solapas grandes, una de las grandes tendencias vistas en Berlín. La colección combinó cuero, denim y lana gruesa, introduciendo por primera vez el encaje, que también apareció pintado a mano en los rostros de las modelos, reforzando el carácter teatral y artístico del desfile.
Lou de Bètoly y la reivindicación de lo vintage
El enfoque vintage tuvo un papel protagonista gracias a Lou de Bètoly, que presentó su colección en el Rathaus Schöneberg. Inspirada en hallazgos de mercadillos, la diseñadora francesa apostó por corsetería, medias, encajes, punto y cuero, combinados con siluetas minimalistas en negro, rosa y beige.
El verdadero impacto estaba en los detalles: paneles de ganchillo hechos a mano, estructuras florales y cordones intrincados que se descubrían de cerca. El punto álgido llegó con un vestido dorado creado íntegramente con joyas de Hatay Juwerlier y con bolsos de asas metálicas recicladas, llevados al cuello como piezas de joyería.