Hay algo en la Copenhague Fashion Week que la hace distinta. Quizá sea su luz invernal, su forma de entender la sostenibilidad o esa mezcla perfecta entre funcionalidad nórdica y romanticismo silencioso. En esta edición, la ciudad se convirtió en un auténtico laboratorio de tendencias donde los looks de las invitadas dialogaron de tú a tú con las colecciones de otoño-invierno 2026/2027, anticipando no sólo lo que llevaremos, sino cómo querremos sentirnos al vestir. En las calles y sobre la pasarela se respiraba intuición, artesanía y una nostalgia sofisticada que se tradujo en detalles muy concretos: flecos que se mueven al ritmo del cuerpo, accesorios inesperados como el gorro casquete y un boho que abandona la luz para abrazar la penumbra romántica.
- La marca que adoran las que más saben de moda: «Usamos telas ‘deadstock’»
- Cristina Santa-Olalla sobre el armario cápsula de la alta sociedad madrileña

‘Copenhague Fashion Week’: lo que vestirás
Flecos: el movimiento como declaración de estilo
Estamos ante una de las macrotendencias más contundentes del panorama actual. En Copenhague, la tendencia de los flecos se ha materializado de forma exquisita en marcas como Operasport y Anne Sofie Madsen, donde los hemos visto en estolas de pelo con flecos, faldas que se movían como susurros y bolsos que parecían cobrar vida al andar. Aunque hoy estén en pleno auge, los flecos no son nuevos: su regreso conecta con ese deseo colectivo de recuperar estéticas del pasado y con la consagración de Rachel Zoe como musa absoluta, impulsada, una vez más, por la visión boho –libre y femenina– de Chemena Kamali en Chloé. Como era de esperar, el low cost no tardó en reinterpretarlos, demostrando que el movimiento también puede ser democrático.
El gorro casquete de borreguito: el accesorio inesperado del 2026

Toda gran temporada tiene un accesorio que, al principio, desconcierta… y luego obsesiona. Este invierno, ese papel lo interpreta el gorro casquete de borreguito. Tonos neutros como el gris, el blanco o los beige facilitan su combinación con abrigos estructurados, bufandas tipo pañuelo o guantes largos de piel. Ya sea en versiones mixtas de ante y borrego o completamente recubierto de textura mullida, el gorro casquete aporta calidez, nostalgia y un aire ligeramente naïf que encaja a la perfección con el espíritu nórdico. Todo apunta a que será una de esas primeras compras impulsivas –y acertadas– del 2026.
Boho romántico: cuando la nostalgia se vuelve oscura

El boho sigue presente, pero ha evolucionado. En Copenhague ha mostrado su versión más melancólica y profunda, alejándose de los tonos claros para abrazar marrones, negros y matices tierra. Vestidos largos y vaporosos, acabados burbuja y siluetas fluidas construyen una narrativa que ya intuíamos en los desfiles de otoño-invierno 25/26 de Lanvin o Blumarine.
Este new romantic se completa con accesorios de tachuelas, detalles artesanales y tejidos lujosos que parecen cargados de memoria. Especial protagonismo tuvieron las flores con volumen, aplicadas como si brotaran de las prendas: flores casi escultóricas, dramáticas, que no buscan dulzura sino emoción. Una estética que mira al pasado sin idealizarlo, envolviendo el cuerpo en una nostalgia elegante y profundamente contemporánea.
‘Cloud Dancer’: el nuevo neutro que lo envuelve todo

Un hilo cromático que ha unido la pasarela y el street style en la Copenhague Fashion Week, ese es Cloud Dancer, el color Pantone 2026. Un tono entre el blanco roto y el gris. Lejos de ser un simple básico, se presentó como una declaración de calma y sofisticación, alineada con esa estética nórdica que prioriza la armonía y la atemporalidad.
En CPHFW hemos visto dominar abrigos envolventes, prendas de punto ultrasuaves y accesorios clave, desde bufandas hasta bolsos estructurados. Su fuerza reside en su versatilidad absoluta: combina con marrones profundos, negros románticos o incluso con texturas protagonistas como los flecos y el borreguito, equilibrando el conjunto y aportando luz. Las invitadas lo interpretaron en estilismos sencillos, depurados y muy replicables, confirmando que Cloud Dancer no es un color de pasarela, sino uno de armario.
