Stefano Gabbana deja Dolce & Gabbana y abre un nuevo capítulo para un imperio con más de 3.000 millones
La noticia de que Stefano Gabbana ha decidido apartarse de la presidencia de Dolce & Gabbana marca el final de una etapa histórica en la moda italiana. Tras más de cuatro décadas al frente de la firma que fundó junto a Domenico Dolce, el diseñador ha dado un paso atrás en la estructura directiva de la maison, según revelan registros corporativos italianos citados por medios especializados como The Business of Fashion.
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Gabbana, de 63 años, habría presentado su renuncia como presidente en diciembre de 2025, mientras que el cargo ha pasado desde enero a manos de Alfonso Dolce, hermano de Domenico y actual director ejecutivo de la compañía. La decisión no implica necesariamente una salida total del diseñador de la empresa.
De una pequeña firma milanesa a un imperio del lujo
Para entender la dimensión de este movimiento, hay que retroceder más de cuarenta años. La historia de Dolce & Gabbana comenzó en 1985 en Milán, cuando Domenico Dolce y Stefano Gabbana, entonces pareja sentimental y socios creativos, presentaron su primera colección durante la Semana de la Moda italiana.
Su propuesta rompía con la estética dominante de la época. Frente al minimalismo que dominaba la década, el dúo apostó por una feminidad exuberante inspirada en la cultura mediterránea, el cine italiano clásico y la sensualidad de Sophia Loren. Vestidos ceñidos, corsés, encajes negros y referencias constantes a la Sicilia natal de Dolce se convirtieron rápidamente en la firma estética de la marca.
Durante los años noventa, la maison se consolidó como uno de los nombres más influyentes del lujo internacional. Su alianza con estrellas del pop fue decisiva: Madonna, por ejemplo, convirtió a Dolce & Gabbana en uno de sus diseñadores de cabecera, llevando sus creaciones en giras y apariciones públicas que multiplicaron la visibilidad internacional de la firma.
Desde entonces, el universo de la marca no ha dejado de crecer. Hoy el grupo abarca moda masculina y femenina, alta costura con su línea Alta Moda, accesorios, perfumes, belleza e incluso proyectos en hospitalidad y gastronomía.
Un negocio multimillonario
Aunque Dolce & Gabbana sigue siendo una empresa privada y no cotiza en bolsa, su negocio se ha convertido en un auténtico imperio del lujo. Según estimaciones del sector, el patrimonio de los fundadores de Domenico Dolce y Stefano Gabbana procede en gran medida de la marca y sitúan la fortuna personal de cada uno en torno a 1.500 millones de euros aproximadamente.
Una de las particularidades de la firma es que ha mantenido su independencia durante décadas, algo poco habitual en la industria actual dominada por gigantes como LVMH o Kering. Mientras muchas casas históricas han terminado integradas en grandes conglomerados, Dolce & Gabbana ha defendido siempre un modelo familiar y autónomo.
Ese modelo explica también el papel clave de la familia Dolce dentro de la estructura empresarial. La llegada de Alfonso Dolce a la presidencia refuerza esa continuidad, asegurando que la dirección estratégica siga en manos cercanas al fundador.
¿Qué significa realmente la salida de Gabbana?
La renuncia de Stefano Gabbana como presidente no implica necesariamente que abandone la dimensión creativa de la marca. En muchas casas de moda, la separación entre dirección empresarial y visión creativa es habitual.
Sin embargo, su decisión sí marca un punto de inflexión: por primera vez desde la fundación de la firma, uno de sus dos creadores deja de ocupar un rol institucional clave.
Además, el hecho de que esté estudiando opciones para su participación accionarial alimenta las especulaciones dentro del sector. Algunos analistas ven en este movimiento el primer paso hacia una posible reorganización empresarial o incluso la entrada de un socio externo, algo que durante años parecía impensable.
Un precedente reciente en la moda
Las salidas de figuras históricas de las casas que fundaron o dirigieron durante décadas no son nuevas en la industria. Uno de los casos más comentados recientemente fue el de Donatella Versace, quien decidió apartarse de la dirección creativa de Versace tras casi treinta años al frente.
Donatella había asumido el liderazgo de la casa tras el asesinato de su hermano, Gianni Versace, en 1997, y durante décadas fue el rostro y el espíritu creativo de la firma. Su retirada simbolizó el final de una era, especialmente después de que la marca pasara a formar parte del grupo Capri Holdings.
En ambos casos se repite un patrón que se está volviendo cada vez más habitual: las marcas sobreviven a sus fundadores, pero el momento en que estos se apartan suele marcar una transición delicada entre legado y renovación.
El futuro de Dolce & Gabbana
A diferencia de otras casas históricas, Dolce & Gabbana ha construido una identidad muy ligada a la personalidad de sus fundadores. Su imaginario (exuberante, barroco y profundamente italiano) es inseparable de la visión compartida de Domenico Dolce y Stefano Gabbana.
Por eso, cualquier cambio en su estructura genera inevitablemente preguntas sobre el futuro creativo de la firma. ¿Podrá mantener su ADN sin la presencia constante de uno de sus creadores? ¿O se trata simplemente de un reajuste empresarial sin impacto en el diseño?
Por ahora, todo apunta a lo segundo. Domenico Dolce continúa plenamente involucrado en la dirección creativa y la empresa sigue bajo control familiar. Pero la salida de Gabbana de la presidencia deja claro que incluso las casas más sólidas del lujo atraviesan procesos de transformación.