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¿Qué fue de Calvin Klein? De las campañas y fiestas polémicas de los 90 a vender su imperio por 500 millones

(Foto: GTRES)

Si has visto Love Story: John Kennedy Jr. & Carolyn Bessette, recordarás a Calvin Klein como parte de la vida social de Nueva York en los años 90: no sólo como diseñador, sino como anfitrión, hombre de relaciones y parte de esa jet set cultural donde la moda se mezclaba con la alta sociedad. La serie no lo convierte en protagonista, pero sí en un personaje clave para entender el contexto en el que Carolyn (mano derecha de Klein) conoció a John F. Kennedy Jr. durante una fiesta en 1992, un cruce de vidas que marcaría una generación.

Calvin Richard Klein nació en 1942 en el Bronx (Nueva York). Tras estudiar moda en el Fashion Institute of Technology, en 1968 fundó su firma junto a Barry K. Schwartz. Su propuesta (limpia y minimalista) fue un choque frente a los excesos de otras casas de moda: pocas prendas, líneas precisas, tejidos impecables. Aquello no sólo fue una propuesta estética, sino una declaración cultural.

Calvin Klein y sus campañas polémicas

Parte del renombre de Klein vino por algunas de las campañas más debatidas en la historia de la moda:

Brooke Shields y la frase «¿Quieres saber lo que hay entre mis Calvin y yo? Nada»: En 1980, Brooke Shields posó para una campaña de jeans con esa frase provocadora. La frase no sólo fue viral en su momento, sino que reconfiguró el concepto de publicidad de moda: era sexy, directa, sin eufemismos.

Brooke Shields. (Foto: Calvin Klein)

Mark Wahlberg y Kate Moss para underwear: A mediados de los 90, una serie de imágenes en blanco y negro de Wahlberg y Moss en ropa interior dispararon las alarmas sobre sensualidad en la moda juvenil. La estética cruda y sin retoques fue revolucionaria para una marca que apostaba por la autenticidad.

La campaña con un modelo transgénero en 1995: Cuando Klein eligió a una persona transgénero (antes de que fuera habitual en grandes marcas) para una de sus campañas de jeans, muchos medios no sabían cómo reaccionar. Fue un momento de visibilidad que hoy se ve como adelantado a su tiempo.

En la serie, Klein está contextualizado en el centro del tejido social que atravesaba Manhattan: desfiles, cócteles, encuentros entre artistas, aristócratas y figuras culturales. Carolyn Bessette, entonces parte de su equipo VIP, se movía en ese universo donde conoció a John F. Kennedy Jr., y donde las prendas de Klein no eran sólo moda, sino pasaporte social.

Calvin Klein y su mujer Kelly en 1992. (Foto: GTRES)

La venta de su imperio en 2003

En 2003, con 83 años, Calvin Klein vendió su empresa a Phillips‑Van Heusen (PVH) en una transacción histórica: 400 millones en efectivo, 30 millones en acciones y un porcentaje de regalías que podía ascender a más de 300 millones en 15 años. La idea era sencilla: dejar la gestión diaria sin perder el vínculo creativo que su nombre representaba.

Aunque otros directores creativos han pasado por la marca (entre ellos Raf Simons, reconocido por su visión vanguardista) el apellido Klein sigue siendo sinónimo de una estética que ha marcado décadas.

Calvin Klein con unos amigos en Ibiza. (Foto: GTRES)

Amor, parejas y una vida más allá del foco

La historia sentimental de Calvin ha sido tan comentada como su carrera profesional. Jayne Centre, su primer amor desde el instituto, con quien tuvo a su hija Marci Klein, productora de televisión. Kelly Rector, su asistente y luego esposa desde 1986 hasta 2006: un vínculo intenso que mezcló trabajo y vida personal, pero que terminó en divorcio sin estridencias públicas.

Calvin Klein con Kevin Baker. (Foto: GTRES)

Desde 2016, Calvin Klein comparte su vida con Kevin Baker, un modelo casi 50 años más joven. Su primera aparición pública juntos fue en la Gala de Otoño del American Ballet Theatre, un evento elegante donde la prensa comenzó a notar la complicidad entre ellos.

La relación, con unos 46 años de diferencia, ha sido siempre discreta: no buscan titulares, pero tampoco esconden su vínculo. Se les ha visto juntos en momentos, como saliendo de entrenar en Venice, California.

A sus 83 años, Calvin Klein no desfila cada temporada ni protagoniza las portadas como en los 90. Sin embargo, su influencia sigue presente: en campañas, en tendencias, en escuelas de diseño y en la memoria cultural, como en Love Story, donde su figura ayuda a contar una década entera de glamour, deseo y encuentros que marcaron una era.