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Olimpia Báez, nieta de Carolina Herrera: ¿la nueva guardiana de un imperio millonario?

(Foto: GTRES)

La Semana de la Moda de Nueva York ha arrancado con fuerza y, como cada temporada, uno de los desfiles más esperados ha sido el de Carolina Herrera. Bajo la dirección creativa de Wes Gordon, la firma presentó su colección Otoño/Invierno 2026-2027, una propuesta inspirada en el arte que volvió a reunir a la familia Herrera en primera fila. Allí estaba la fundadora, Carolina Herrera, acompañada por sus hijas, Carolina Adriana Herrera y Patricia Cristina Herrera, y varios de sus nietos. Entre ellos, una figura captó especialmente la atención: Olimpia Báez.

Olimpia Báez, de 20 años, es la hija mayor de Carolina Adriana Herrera (directora creativa de belleza de la casa durante años y una de las herederas naturales del universo estético de su madre) y del empresario venezolano Miguel Báez.

La diseñadora, nacida en Caracas y convertida en icono del estilo en Nueva York desde los años ochenta, ha defendido siempre una idea muy clara: «La elegancia no es sólo cómo te vistes, es cómo eres». Una máxima que parece haberse transmitido de generación en generación.

Carolina Herrera con su nieto, Migel Báez, en la Semana de la Moda de Nueva York. (Foto: GTRES)

Olimpia Báez, ¿la próxima gran Herrera?

En el desfile celebrado esta semana en Nueva York, Olimpia demostró que lleva el ADN estilístico en su sangre. Ni el frío ni la nieve impidieron que apostara por un look que adelantaba claves de la próxima primavera: trench de ante en marrón chocolate y vestido ajustado en rojo, dos de los tonos que marcarán la temporada.

El diseño, de cuello tipo polo y botonadura frontal, lo combinó con salones destalonados en rojo satinado. Sin estridencias, sin excesos. Una coleta alta pulida y maquillaje natural bastaron para convertirla en una de las invitadas más comentadas del front row.

Minimalismo, líneas limpias y una paleta cromática medida: el sello Herrera reinterpretado en clave veinteañera.

Olimpia Báez a la salida del desfile de su abuela.. (Foto: GTRES)

El rojo fue el hilo conductor entre abuela, madre e hija. Carolina Adriana optó por un pantalón en rojo anaranjado bajo un top negro y abrigo beige; la diseñadora prefirió un vestido-abrigo oscuro con discretos detalles rojos. Tres maneras distintas de entender una misma tendencia, tres edades, un mismo lenguaje estético.

Carolina Adriana Herrera. (Foto: GTRES)

El imperio de Carolina Herrera

Carolina Herrera no sólo se mide en influencia estética, sino en cifras. Fundada en 1981 en Nueva York, la casa Carolina Herrera se convirtió en apenas una década en sinónimo de lujo. En 1995, la diseñadora vendió la división de moda al grupo español Puig en una operación cuyo importe exacto nunca se hizo público, pero que marcó un antes y un después en la expansión de la marca.

Desde entonces, bajo el paraguas financiero y estratégico de Puig, la firma se consolidó como uno de sus activos estrella, especialmente gracias al negocio de fragancias (uno de los más rentables del sector lujo). Hoy, dentro de un grupo que mueve miles de millones de euros anuales y que salió a Bolsa en 2024 con una valoración cercana a los 14.000 millones de euros, el apellido Herrera representa un patrimonio empresarial multimillonario.

Es pronto para saber si Olimpia Báez tendrá un papel dentro de la firma. La casa, ahora bajo la batuta creativa de Wes Gordon, sigue evolucionando sin perder su esencia. Pero lo que sí parece claro es que la nueva generación entiende perfectamente el legado.