Si hay algo que marca la diferencia, es la mente de un diseñador. Cuando tienes que dar vida a una colección y plasmas sobre un boceto, una idea o inspiración, debes estudiar bien que la esencia va a quedar clara en el resultado final, sin renunciar a tu identidad. Hay que saber crear una voz que hable sola sobre la pasarela y que sepa contar lo que el imaginario del creador plantea. Esto está claro en este desfile en el que el color se combina con el estampado y la personalidad de una sola marca. Para saber más sobre ella, Odette Álvarez nos lo explica.

Está claro que muchos han escuchado hablar de Tete by Odette, una firma cántabra que lleva 16 años triunfando en el complicado mercado de la moda y que ha evolucionado hasta pisar, otro año más, la pasarela de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid. Todavía recordamos los atisbos de su última colección, donde el color tomó la pasarela y, en esta ocasión, la inspiración cobra vida cruzando el charco.
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La cántabra vuelve a Madrid con uno de los desfiles más esperados de la temporada y un público fiel que anhela ver sus coloridas creaciones sobre la pasarela. De las firmas que vemos presentes, nos atrevemos a decir que es la que ha tenido una evolución con base en las tendencias, pero sin perder nunca su esencia. Desde el comienzo, hasta pasados estos 16 años, le preguntamos a Odette Álvarez sobre este camino: «Ha sido una aventura y una trayectoria que ha ido ascendiendo. Esto fue un sueño, una pasión que tenía por la moda y, poco a poco, he ido consiguiendo todas esas metas que me he puesto», afirma. «Cada año que pasa es una experiencia renovadora y siempre intento hacer cosas que me llenen más», recalca.
«Presentar colección en Nueva York ha sido un sueño y el resultado ha sido increíble»
La diseñadora se encuentra recién llegada de Nueva York, donde ha presentado una colección cápsula junto a una diseñadora de joyas, cuyas piezas son las favoritas de muchas caras conocidas internacionales. «Ha sido un sueño y el resultado ha sido increíble. Cuando subimos la colección a la página web, se ha vendido muy rápido. La verdad que es algo satisfactorio, porque ha sido mucho tiempo de trabajo y luchar para conseguir esa meta», nos confiesa Odette Álvarez. Con palabras que denotan un sueño cumplido, la gran manzana se ha convertido en la inspiración para crear una colección que habla sobre el tiempo.

Es verdad que Nueva York es esa ciudad que amas u odias, pero para los que forman parte de la industria, es uno de los focos internacionales más importantes y poder presentar allí una colección en su semana de la moda es un hito complicado. «Es una ciudad maravillosa. Para la moda tiene algo especial y siempre me había llamado la atención. Por eso bauticé a la colección con el nombre de Swing, en honor a su época dorada».

La moda de los años 20 en la ciudad que nunca duerme fue una revolución andrógina y liberadora, marcada por el estilo flapper. Se caracterizó por siluetas rectas, faldas más cortas, cinturas bajas y el abandono del corsé, reflejando el auge del jazz, la comodidad y la independencia femenina en la vibrante era del art déco. La moda era visible, libertad y una forma de expresarse, algo que la diseñadora cántabra ha querido integrar.

Estos viajes son inspiradores y suelen suponer un cambio para las firmas. Preguntamos a Odette si se conservan esos atisbos propios de su marca, unidos a una evolución por un sueño cumplido. La diseñadora nos responde: «Por supuesto que he evolucionado 100%. Esto ha hecho que crezca, pero también ha tenido que ver la gente de mi alrededor, que aporta. Lo que he presentado allí es distinto a lo que he mostrado aquí».
“Vemos una mezcla entre la silueta masculina y femenina, algo que nunca antes había explorado”
Su sello de identidad sigue reflejado en las creaciones y esas siluetas de los años 20 se plasman sobre los flecos, faldas midi, vestidos largos de fiesta con puntos modernos, con una combinación de estilos que no pierden el rumbo. Como novedad, y nos lo confirma de viva voz: «Vemos una mezcla entre la silueta masculina y femenina, algo que nunca antes había explorado».

En esta ocasión y con el apoyo de Cantabria Infinita, ha dado vida a unas prendas que vemos pasear con identidad muy marcada a través de los terciopelos, las lanas, pedrería, novedades en piel e incluso sus conocidos flecos. Lo que más destaca, siempre, son sus abrigos de pelo con una imponencia que nos recuerda a esa Carrie Bradshaw corriendo por la ciudad en plena Nochevieja. Eso sí, enseñándonos que las gafas de sol no son solo para el verano y las de Minor que han acompañado, se han convertido en nuestras favoritas. La cromática cambia y se crea una variedad que mezcla estampados, jacquard y tinos pastel. De todos, su preferido es el que cierra el desfile. Un traje de chaqueta negro, con una pedrería de colores que aporta personalidad, pero sin ser excesiva.

Está claro que Odette Álvarez es una diseñadora ambiciosa y, cuando un proyecto termina, busca otros para que le hagan sentir viva como diseñadora y marca. Nos confiesa que está preparando una acción junto a El Buen Pastor, para crear una colección de camisetas solidarias donde la recaudación íntegra va a ir destinada a la Asociación Apapachando, enfocada a niños con enfermedades raras y sin diagnóstico. Un proyecto que nos muestra que la moda no sólo son pasarelas y tendencia… También puede ser solidaria.
