Mikey Putnam, diseñador floral: «Después de hacer la boda de Gwyneth Paltrow, perdí trabajo»
Las flores son un mundo que conversa con su propio idioma. Estas han sido capaces de crear un lenguaje simbólico universal utilizado para expresar emociones como amor, gratitud, respeto, duelo o incluso alegría. Eso sí, siempre variando su significado según el tipo, color y contexto en el que cobren presencia. Actúan como un elemento que puede llegar a transformar un espacio, ornamentando cada esquina e incluso cambiando la energía. Nos apetece conocer un poco más sobre ellas, así que nos trasladamos a Madrid Blooms, el congreso internacional de diseño de flores, para entrevistar a un icono que ha trabajado con personajes conocidos, creando proyectos que roban la respiración. Hablamos con Mikey Putnam.
Si preguntamos en el universo de los floristas, su nombre retumba en el ambiente, puesto que es un aclamado artista floral afincado en la ciudad de Nueva York. Para muchos, este mundo es relativamente sencillo, pero después de pasar un rato conversando con él, contemplamos una sensibilidad y una visión que son complicadas de ver, algo imprescindible para crear obras que sean dignas de ser retratadas.
- Jonathan Anderson debuta en la alta costura de Dior: flores, volúmenes y Rihanna en primera fila
- Sally Hambleton, la artesana de las flores en Madrid: «Las flores hablan cuando te quedas sin palabras»
Sumergido en la obra que vio la luz en el Palacio de Santa Bárbara, en Madrid, el florista nos recibe con una sonrisa y una energía especial. Comenzamos la conversación conociéndole un poco más y el neoyorquino nos cuenta: «Soy una persona creativa y empática al mismo tiempo, incluso a veces demasiado, porque termino sintiendo lo que los demás. Intento ser generoso con la gente cuando puedo. He vivido mi vida en torno a la creatividad, el arte, el color y todo lo que los rodea».
«Muchas veces viajo cuando siento que necesito sentir esa inspiración, y me voy a cualquier lado»
Estudiando su trabajo, sus obras no son los típicos ramos que podemos ver en cualquier lado, sino que las piezas que crea son arte y cada una tiene alma propia. «Muchas veces viajo cuando siento que necesito sentir esa inspiración, y me voy a cualquier lado. Me sirve escaparme y absorber lo que hay a mi alrededor, pero realmente viene de todo lo que veo, ya sea de un edificio, una sombra, una reflexión, un bolso… Lo veo en el color y así lo he visto siempre», nos confiesa.
Al igual que todo lo que esté rodeado de creatividad, se necesita un tiempo a solas, con uno mismo, para que las musas lleguen y el trabajo se inunde con un resultado que rezume esencia propia. En este caso, leemos entre líneas y vemos que todo fluye de una manera personal. A veces es complicado expresar la creatividad y eso es correcto. Cuando creas un diseño que no sabes explicar, es algo bueno, ya que a veces las cosas no se expresan con palabras… En este caso, cobran vida con color.
La creatividad de Mikey Putman siempre ha estado presente, pero la llegada del universo de las flores fue algo casual. Nos confiesa que él, años atrás, estaba en un «trabajo de escritorio», pero que necesitaba hacer algo más, crear con sus propias manos, y comenzó como una afición. «Empezó siendo un hobby. Podría haber sido cualquier cosa, pero las flores entraron en mi vida y comencé a jugar con ellas. La gente empezó a ver que lo que hacía era único, comenzó a rodar y se transformó en algo increíble», afirma el creador.
Su senilidad procede de la empatía y así es como él ve el mundo. Confiesa que a veces lo es demasiado, pero ha vivido su vida de esa manera, con una visión que entiende lo que pasa a su alrededor, impregnando su interior con un concepto que se representa en su trabajo.
De todos los trabajos que ha hecho a lo largo de los años, le preguntamos sobre el que más le ha podido calar, puesto que en la imaginación todo se ve maravilloso, pero, a veces, en la realidad no se representa de la misma manera. «Para mí, el Flora Festival fue increíble, puesto que estábamos en ese lugar tan antiguo (la Mezquita-Catedral de Córdoba) y trabajando con un equipo increíble. El resultado y lo que viví son un recuerdo que se ha quedado afianzado en mi mente. A lo largo de los años ha habido muchos proyectos, pero es verdad que es difícil escoger sólo uno. Si tengo que elegir, me quedo con ese».
«Después de hacer la boda de Gwyneth, comencé a perder trabajo»
En los años que lleva dedicándose al arte floral, Mikey Putman es un nombre reconocido entre muchas celebs, y es que el neoyorquino ha trabajado para actrices de primer nivel como Gwyneth Paltrow. Para ella, diseñó y colocó todo el concepto floral para su boda, pero aunque parece que hacer un trabajo así, sólo puede suponer algo positivo, también tuvo su punto negativo: «Lo más gracioso es que, después de hacer la boda de Gwyneth, comencé a perder trabajo y creo que es porque la gente se pensaba que era inalcanzable. Me costó mucho reconstruir todo hasta que la gente vio que, aunque hiciera ese trabajo, también podía hacer sus bodas». Después nos admite que fue algo bueno y que es un material que queda increíble en su porfolio, pero para él, todos los clientes son iguales y merecen ser tratados de la misma manera. “No me importa si tienen más o menos dinero, fama… Para otros puede ser así, pero a mi forma de ver, no”, nos remarca.
Aquellos que son fanáticos de las flores siempre quieren saber el consejo de grandes nombres como el de Mikey Putnam, así que le preguntamos cuál sería su arreglo perfecto. «Como puedes ver en mi obra (se ríe), amo la hierba. Me encanta porque es fácil trabajar con ella y es muy versátil, además de ser suave. También me gusta crear con flores con personalidad y que sean capaces de bailar entre la hierba. Desde amapolas, dedaleras… Cualquiera que tenga movimiento y, además, aporte textura. Cómo no, el color es imprescindible», nos cuenta en Madrid Blooms.
Para terminar, hablamos sobre sueños y él los tiene claros. «Me encantaría poder hacer algo en el Museo Metropolitano de Nueva York. Pero hay otro sitio que amaría y es en mi edificio favorito: el Panteón en Roma. Sólo la idea de hacer algo y que la luz del Oculus cambie con el movimiento e ilumine mi arreglo es un sueño y una fantasía. De personaje, me encantaría trabajar con Dries Van Noten. Su manejo del color me es increíble», nos confiesa entre sonrisas cómplices y una iluminada mirada que expresa pasión por su trabajo.
Después de la charla con Mikey Putnam en Madrid Blooms, terminamos entendiendo que la floristería es todo un arte y hay varios niveles, pero hay detalles que son los que marcan la diferencia. El ego no existe y la empatía es el motor de su trabajo. El color es la guía y la esencia que radica en su interior y termina creando un resultado que habla un idioma propio. Son auténticas odas para la vista.