Carmen Pairet sobre el mantón en la Feria de Abril: «La clave es que destaque sin apropiarse del look»
La llegada de la Feria de Abril devuelve al mantón de Manila al lugar que nunca ha abandonado del todo: el de pieza imprescindible, cargada de historia, carácter y una fuerza estética que trasciende lo folclórico. Más allá del traje de flamenca, este accesorio se reafirma como símbolo cultural y como recurso estilístico con infinitas posibilidades. Hablamos con Carmina Pairet, alma de Vestir Arte, para entender por qué el mantón vive un nuevo momento de esplendor, cómo llevarlo hoy y qué errores evitar cuando se convierte en protagonista de cualquier look.
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El arte de llevar mantón de Manila en 2026
«Uno de los mitos más extendidos es que los mantones venían de Manila»
Para Carmina Pairet, el mantón de Manila no es sólo un accesorio: es una pieza con memoria. Su relación con ellos comienza en el universo de los encajes y bordados antiguos, donde durante décadas han trabajado recuperando piezas del ajuar tradicional. «Siempre me han fascinado los complementos vintage: mantillas, abanicos y, especialmente, mantones», explica. Esa fascinación fue el germen de Vestir Arte, un proyecto que nace también de una necesidad: «Echaba en falta un espacio de encuentro para los amantes del mantón, que son muchos y con intereses muy diversos».
La historia del mantón, sin embargo, está llena de matices y de ideas preconcebidas que no siempre se ajustan a la realidad. «Uno de los mitos más extendidos es que los mantones venían de Manila», aclara. «En realidad, la capital filipina era sólo una etapa del trayecto comercial. Los bordados se realizaban en la región de Cantón». Un dato que desmonta parte del imaginario colectivo y sitúa esta prenda en un contexto mucho más amplio y global.
Mucho más que flamenco
«El mantón es una prenda que dice mucho de quien lo lleva»
Reducir el mantón de Manila a la estética flamenca es, para Pairet, uno de los errores más comunes. «No se ha llevado sólo en Andalucía, ni ayer ni hoy», subraya. Su presencia se extiende por múltiples regiones españolas y contextos: desde trajes regionales hasta bodas, verbenas o incluso balcones en fiestas populares.
«El mantón es una prenda que dice mucho de quien lo lleva», afirma. «Es polifacética, atemporal y casi magnética o bruja: te acabas enredando en sus flecos». Esa capacidad de adaptación es precisamente lo que explica su vigencia actual, lejos de cualquier encasillamiento.
El arte de llevar el mantón de Manila (y los errores más comunes)
«Vestirse de mantón es un arte y cada región tiene su propio contexto».
Llevar un mantón de Manila bien no es cuestión de improvisación. «Vestirse de mantón es un arte y cada región tiene su propio contexto», señala. Uno de los fallos más habituales es no tener en cuenta las proporciones: «Si eres bajita y eliges un mantón de 1,50 metros con fleco muy largo, puede resultar desproporcionado».
Otro riesgo es dejar que eclipse el resto del estilismo. «La clave es que destaque lo justo, aportando armonía sin apropiarse del conjunto». En este sentido, Pairet insiste en que ya no es necesario coordinarlo de forma literal con zapatos y bolso. La sofisticación actual pasa por otro lado: «La armonía cromática no es repetir todos los tonos, sino hacer que dialoguen entre sí».
Introduce también una regla práctica: la de los tres colores. «Un color dominante, uno secundario, donde entra el mantón, y un acento. Eso ayuda a ordenar el conjunto sin saturarlo».
Tradición y contemporaneidad
«El lujo hoy tiene mucho que ver con la contención: dejar que una sola pieza (el mantón) concentre la mirada».
Lejos de necesitar una reinvención, el mantón encuentra su modernidad en la forma de llevarse. «No necesita actualizarse: necesita contexto», afirma con rotundidad. Y añade una idea clave para entender su atractivo actual: «El lujo hoy tiene mucho que ver con la contención: dejar que una sola pieza concentre la mirada».
Por eso funciona especialmente bien con siluetas limpias, vestidos monocromáticos o cortes minimalistas. «El contraste entre la sobriedad del look y la riqueza del mantón de Manila genera un efecto sofisticado, muy alineado con la sensibilidad contemporánea».
Incluso su uso se expande a terrenos inesperados: sobre trajes sastre, como top o reinterpretado en vestidos. «La innovación no está tanto en romper la tradición como en reinterpretarla», explica.
Tendencias que marcan la temporada
«Los colores más saturados están de moda, así como los bordados de gran escala».
Este año, la tendencia es clara: intensidad y carácter. «Los colores más saturados están de moda, así como los bordados de gran escala», apunta Pairet. Tonos joya como carmín, buganvilla o verde esmeralda dominan la escena, junto a combinaciones más arriesgadas y contrastadas.
Aunque los diseños clásicos siguen teniendo su lugar, «el negro o el marfil son siempre un fondo de armario», el mercado se inclina hacia propuestas más atrevidas. «Se ven mantones bicolor, mezclas cromáticas extravagantes… La mujer actual tiene personalidad propia y el mantón se interpreta como pieza de autor».
En paralelo, se alejan los bordados pequeños y los tonos apagados. «La tendencia favorece el volumen visual y el contraste más que la delicadeza excesiva».
Hecho a mano o a máquina: la gran duda
Distinguir entre un mantón de Manila artesanal y uno mecánico no siempre es sencillo. «Ni siquiera para especialistas», reconoce. De hecho, desmonta otra idea extendida: «Es un error pensar que todo lo antiguo es manual y todo lo actual es mecánico».
El reverso del bordado suele ser una pista, aunque no definitiva, y el fleco, normalmente anudado a mano, también aporta información sobre la calidad. «Hay piezas vintage a máquina con una calidad extraordinaria que pueden resultar muy difíciles de diferenciar».
Consejos de experta
«Apostar por un mantón de calidad es fundamental».
Para lograr esa caída perfecta tan característica, Pairet lo tiene claro: «Apostar por un mantón de calidad es fundamental». Las piezas antiguas o vintage, especialmente de seda, ofrecen un movimiento inigualable.
El cuidado también es clave. «Peinar bien los flecos y planchar el mantón es imprescindible», explica, recomendando hacerlo siempre del revés y a baja temperatura. Para los flecos, sugiere un truco sencillo: «Rociarlos con una solución de agua y suavizante, dejarlos secar al aire y peinarlos suavemente».
En cuanto a la conservación, insiste en evitar la humedad y el plástico. «Idealmente se debería enrollar con papel de seda o guardarse en una bolsa de algodón». Y un gesto importante: airearlo varias veces al año para mantener su estado.
El mantón de Manila como punto de partida
«Mi consejo es no dejar el mantón para el final, sino que el look se inspire en él»
Quizá uno de los consejos más reveladores de Carmina Pairet tiene que ver con cómo construir un look. «Cuando entra en juego un mantón, el estilismo debería empezar por el mantón», afirma. No es un complemento más, sino el eje sobre el que gira todo lo demás.
«Mi consejo es no dejarlo para el final, sino que el look se inspire en él». En esa declaración se resume gran parte de su filosofía: entender el mantón no como un adorno, sino como una pieza central capaz de definir un estilo completo, ya sea en plena Feria de Abril o en cualquier otro escenario donde tradición y moda se encuentren.