Íñigo Onieva: «El acceso a nuestro club privado es por invitación de un miembro fundador»
Decimos que Madrid cambia, evoluciona y se está convirtiendo en la gran ciudad del lujo europea. Pero ¿Dónde se encuentran hoy los empresarios y líderes que impulsan esa transformación? Aquí entra en juego un club que nace con intención de dar cobijo a todos ellos. VEGA Members Club representa una nueva generación de members club, orientado a convertirse en el place to be de la gente más influyente de la ciudad. Detrás del proyecto se encuentra Íñigo Onieva, el empresario y marido de Tamara Falcó, con quien nos hemos sentado a hablar para conocer más sobre este proyecto.
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Iñigo Onieva es un hombre de negocios. Tras cumplir su vocación de dedicarse al diseño automovilístico, comenzó su andadura empresarial que cuenta con proyectos como Lula Club, cesando en 2023. Un año después, alcanzaría el clímax de su carrera dando la bienvenida a Casa Salesas junto a su socio Manuel Campos Guallar, para dejar claro que había espacio para congregar a toda la socialité en el sitio más chic de la ciudad. Hasta ahora, su proyecto más exitoso. Enmarcamos el «hasta ahora» porque VEGA Members Club ha irrumpido en la cartera empresarial de ambos socios como un proyecto con grandes esperanzas y expectativas.
La idea de VEGA no es crear sólo un club al que se acude puntualmente, nos cuenta Onieva, «sino un espacio que forme parte de la rutina de los socios. Un entorno donde sentirse cómodo, cuidado, inspirado y acompañado, tanto a nivel personal como profesional». Con alma internacional, se nutre de la inspiración de clubes de Londres o Nueva York, «pero siempre con la intención de crear algo profundamente conectado con la forma de vivir y relacionarnos aquí».
«La comunidad está pensada para integrar distintas generaciones, sectores y nacionalidades que compartan una forma de entender las relaciones, el ocio y el tiempo»
Según nos explica Onieva, su idea no es crear un club grande, sino un gran club: «Nuestro objetivo no es el volumen, sino la creación de una comunidad sólida, coherente y de alto valor». Por eso un punto diferencial es que no cualquiera puede hacerse socio. El acceso a VEGA Members Club es principalmente por invitación de un miembro fundador o mediante la recomendación de dos miembros.
«También recibimos solicitudes a través de nuestra web que, cuando consideramos que pueden aportar un valor diferencial a la comunidad, evaluamos de manera independiente, incluso sin recomendaciones previas”. Todas ellas son cuidadosamente revisadas por el Comité de Admisiones del club, porque su idea es contar “con un máximo de 100 Miembros Fundadores, 300 Miembros Individuales y 100 Membresías Corporativas».
Nace de una cúpula directiva, impulsada por Mabel Hospitality, propiedad de los empresarios Manuel Campos Guallar y Cristiano Ronaldo, junto con Iñigo Onieva. En VEGA, “cada socio fundador ha aportado su experiencia, su visión y su forma de entender la hospitalidad, el ocio y las relaciones sociales, nos cuenta Onieva, quien añade que «ha sido un trabajo muy colaborativo, donde el diálogo constante ha permitido construir un proyecto coherente, con identidad propia y pensado para las personas«.
El nuevo entorno de los empresarios
«VEGA nace de una observación clara: Madrid es una capital internacional, pero no tenía un members club que integrara nde verdad vida social, profesional, cultural y gastronómica»
Que la coletilla de Members Club no sirva como adjetivo de este espacio, porque «VEGA» – apócope con el que Onieva se refiere durante la entrevista a su nuevo proyecto – nace con una ambición mayor que ser un mero espacio o un lugar de reunión. Más bien, como «un lugar de pertenencia exclusivo». Sólo las dimensiones de sus áreas privadas ya son una evidencia de ello. El espacio cuenta con casi 1.000 metros cuadrados de extensión en una privilegiada ubicación en pleno Barrio de Salamanca.
La sorpresa aguarda en su interior, donde un imponente diseño del interiorista Lázaro Rosa-Violán deslumbra entre grandes salones con techos de más de cuatro metros de altura, lo que concede al club el privilegio de contar con diferentes ambientes claramente definidos. Concretamente diferenciados en zonas de restauración, salones, áreas de trabajo y salas privadas. Y un detalle que recae en todos los socios: la privacidad es lo primero y dentro del recinto, nada de fotografías ni vídeos con los teléfonos.
«Queremos que los socios se sientan libres y tranquilos, sin la sensación de estar expuestos o grabados»
Pregunta: Me parece interesante la decisión de prohibir el uso de teléfonos móviles. ¿Qué os llevó a tomarla y cómo pensáis aplicarla?
Íñigo Onieva: La privacidad es un valor irrenunciable en VEGA. Queremos que los socios se sientan libres y tranquilos, sin la sensación de estar expuestos o grabados. El uso del móvil está permitido para lo esencial, pero no para hacer fotografías o grabar. La norma se aplica de manera natural y respetuosa, como una forma de proteger el ambiente y la confianza dentro del club.
P: ¿Cómo nació el proyecto de Vega Members Club y cuánto tiempo os ha llevado darle forma?
IO: VEGA nace de una observación clara, Madrid es una capital vibrante, internacional y madura, pero hasta ahora no contaba con un members club que integrara de verdad vida social, profesional, cultural y gastronómica en un entorno privado y cuidado. El proceso ha sido largo y muy reflexivo donde hemos tenido que elegir el espacio adecuado, definir bien el concepto, formar el equipo y cuidar cada decisión para que VEGA tuviera identidad propia desde el primer día.
«En un perímetro de apenas 500 metros se ubican algunos de los principales fondos de inversión, despachos de banca privada y bufetes de abogados más relevantes del país»
P: ¿En qué os inspirasteis para establecer los pilares del club? ¿Tenéis otros clubs de referencia?
IO: Más que fijarnos en un único referente, nos inspiramos en una manera de entender los clubs privados como espacios vivos, donde todo fluye de forma natural: trabajo, ocio, cultura, gastronomía y relaciones sociales. Queríamos un lugar al que poder acudir y sentir que encaja contigo. Los clubs internacionales han sido una referencia, pero el verdadero objetivo ha sido adaptar ese modelo a Madrid, a su ritmo, a su energía y a su forma de socializar.
P: ¿Qué diferencia a Vega Members Club de otros clubes privados en España?
IO: VEGA se diferencia por su equilibrio. No es solo un club de trabajo ni únicamente un espacio social, es un lugar donde ambas dimensiones conviven de manera orgánica. La privacidad, la discreción y la atención personalizada son pilares fundamentales, pero también lo es la sensación de comunidad. Aquí se puede trabajar, reunirse, celebrar, desconectar o simplemente estar, sin sentirse observado ni expuesto. Esa combinación de calma, calidad y vida social es clave en nuestro posicionamiento.
«El club ofrece una agenda continua de encuentros profesionales y culturales que fomenta la conexión entre socios desde un enfoque orgánico, sin forzar el networking.»
P: ¿Qué tipo de perfil de socio esperáis encontrar en el club?
IO: Buscamos perfiles inquietos, formados y con sensibilidad cultural. Personas que valoren los espacios bien pensados, el trato cercano y la discreción. La comunidad está pensada para integrar distintas generaciones, sectores y nacionalidades: profesionales, empresarios, creativos, perfiles internacionales y locales que compartan una forma similar de entender las relaciones, el ocio y el tiempo. Esa diversidad es precisamente lo que enriquece VEGA.
P: Háblame sobre la propuesta gastronómica, porque hemos podido ver que la parte de bodega adquiere una gran importancia en este proyecto.
IO: La gastronomía es una pieza clave del proyecto. En VEGA entendemos la comida como un punto de encuentro y por eso hemos desarrollado una propuesta amplia y versátil, pensada para distintos momentos del día y distintos planes. Contamos con tres conceptos gastronómicos diferenciados —Casa Vega, Vega y Totó— que permiten elegir desde una experiencia más casual hasta una más sofisticada.
La bodega y el Wine Club nacen de esa idea de disfrutar sin prisas, de compartir y de dar valor al vino como parte de la experiencia social. Es un espacio pensado para los amantes del vino, con una selección cuidada y experiencias enológicas exclusivas.
P: Tampoco la ubicación es algo que hayáis elegido al azar, ¿qué tiene de especial el edificio de Lagasca 88?
IO: Lagasca 88 se encuentra en una de las ubicaciones más privilegiadas de Madrid, en plena Milla de Oro, en la esquina de Lagasca con Ortega y Gasset, junto a firmas icónicas como Chanel. Es, sin duda, la zona más prime de la ciudad. Este enclave no destaca únicamente por su oferta retail, donde se concentran las grandes casas de moda, joyería y primeras firmas internacionales, sino también por su enorme peso residencial y corporativo. En un perímetro de apenas 500 metros se ubican algunos de los principales fondos de inversión, despachos de banca privada y bufetes de abogados más relevantes del país.
Este componente corporativo es clave para nosotros, ya que VEGA será una extensión natural de sus despachos, un lugar donde puedan celebrar reuniones en un entorno más inspirador, utilizar salas privadas o recibir a clientes e inversores en un contexto representativo, cuidado y con una experiencia impecable. Un espacio que encaja a la perfección con el concepto de VEGA, donde negocio, placer y estilo de vida conviven de forma natural.
P: ¿Por qué elegisteis a Lázaro Rosa-Violán para el diseño de un proyecto como VEGA Members Club?
IO: Lázaro Rosa-Violán es, sencillamente, un genio y un auténtico lujo poder contar con él. Un proyecto liderado por Lázaro es siempre una garantía de éxito. Tiene una capacidad única para crear espacios con una personalidad muy marcada y, sobre todo, con alma. Es un profundo conocedor de la experiencia, del recorrido del cliente y de las exigencias de nuestro público, por lo que habla exactamente nuestro mismo lenguaje.
Entiende cómo debe sentirse un lugar como VEGA y cómo debe vivirse. El resultado es un proyecto de interiorismo de máximo nivel, a la altura de los mejores espacios internacionales, sin nada que envidiar a los grandes clubes y locales de referencia en el mundo.
P: ¿Cómo tenéis planteada la oferta interna para fomentar las relaciones profesionales entre los socios?
IO: La experiencia y el propio diseño del club están pensados para facilitar los encuentros y las conexiones de forma natural. Las zonas de trabajo, salas de reuniones, lounges, barras de coctelería y espacios comunes están concebidos para que las conversaciones surjan de manera espontánea. Pero lo más importante es que VEGA va más allá del espacio. El club ofrece una agenda continua de encuentros profesionales y culturales que fomenta la conexión entre socios desde un enfoque orgánico, sin forzar el networking.
En VEGA siempre está pasando algo. Por las mañanas, por las tardes y por las noches. Creamos constantemente motivos para que nuestros socios se reúnan, compartan y vivan el club como una extensión natural de su día a día.
P: ¿Cuál es tu espacio favorito dentro del club?
IO: Es difícil elegir uno solo, ya que depende mucho del momento del día y del plan en el que te encuentres. Esa es precisamente una de las grandes ventajas del club: ofrece distintas experiencias que conviven de forma natural. Hay espacios pensados para quienes buscan tranquilidad, concentración y un entorno más orientado a los negocios, y otros con más energía e intensidad, con un enfoque claramente social y festivo.