Un experto alerta: «La piel de las manos envejece antes que la del rostro al ser más fina»
Seguramente has buscado qué ingredientes son los mejores para cuidar tu piel, qué fórmulas pueden ayudarte a homogeneizar el tono y la textura del cutis; incluso cuándo debes cambiar los cuidados del skincare con el paso de las estaciones. Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué ocurre con las manos? Son una de las zonas donde más se refleja el paso del tiempo y, sin embargo, suelen quedar casi olvidadas al cuidado de la piel. Aprender cómo proporcionar el cuidado eficiente a esta parte del cuerpo puede decir tanto de nosotros como nuestra rutina de belleza diaria.
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No hace mucho las Kardashian se vieron envueltas en una polémica por sus abruptos cambios de imagen. Aquella vez fue Kris Jenner, la matriarca del clan, quien sorprendió al gran público al aparecer en su 70 cumpleaños con un aspecto más rejuvenecido y rompedor. Había en ella dos grandes focos: por un lado, la obviedad de la juventud que reflejaba su rostro y, por otro, la sorprendente edad que reflejaban sus manos. El verdadero paso del tiempo de una persona se mide en sus manos: y es que estas pueden darnos más pistas de la persona de lo que pensamos.
Seguro que más de una vez y en más de un contexto has mirado las manos de alguien y has pensado, casi a modo de adivinanza, cual sería su profesión. De modo que unas manos robustas implicaban un oficio forzado y unas más delicadas, seguramente serían indicativo de un trabajo de oficina. Son cosas que, sin querer, tenemos interiorizadas en nuestro día a día. Pudiendo encontrar en este mismo principio mnemotécnico a la hora de determinar el envejecimiento de una persona.
«El sol, los cambios de temperatura… Todo esto acelera la degradación del colágeno y la elastina y favorece la deshidratación»
El por qué es sencillo: usamos las manos para todo, son la parte del cuerpo más expuesta y, sorprendentemente, la eterna olvidada en la rutina de cuidados. Vicente Calduch, farmacéutico y CEO de los Laboratorios Calduch destaca que a lo largo del día nuestras manos reciben radiación solar, cambios bruscos de temperatura, lavados frecuentes y contacto con productos detergentes. «Todo esto acelera la degradación del colágeno y la elastina y favorece la deshidratación», añade.
Parte de esta explicación se prolonga también a su composición cutánea. Frente a la idea generalizada de que la resistencia y el uso de las manos es al proporcional, lo cierto es que en esta parte del cuerpo, «la piel es más fina y tiene menos glándulas sebáceas, por lo que se regenera peor y pierde antes su aspecto joven». ¿La consecuencia? Necesitan más cuidado del que pensamos.
Signos de la edad más evidentes
Las manos envejecen, generalmente, de forma más precipitada que otras partes del cuerpo. Principalmente podemos detectar estos signos a través de diferentes afecciones: «Son cambios progresivos, pero muy visibles», apunta Calduch.
Entre ellos, el primero suele ser la sequedad, que da un aspecto apagado y áspero. Con el tiempo aparecen las manchas oscuras (léntigos solares), consecuencia directa del sol. También se hace evidente la pérdida de volumen, que deja venas y tendones más marcados, y la flacidez, junto con pequeñas arrugas que antes no estaban.
Comienza a cuidar tus manos en el día a día
Incorporar la crema de manos como un imprescindible en la rutina comienza a hacerse más necesario a partir de cierta edad, cuando «se vuelve clave apostar por fórmulas más ricas en lípidos y activos regeneradores, que compensen la pérdida natural de hidratación y la menor capacidad de reparación de la piel». Hay que tener en cuenta que, durante la perimenopausia y menopausia, la piel absorbe menos nutrientes, y los procesos naturales de hidratación de la piel, la producción de colágeno y elastina se reducen significativamente
Tampoco tiene que convertirse en un quebradero de cabeza incorporar estos ingredientes. La rutina recomendada comenzaría por aplicar la crema de manos varias veces al día, especialmente después del lavado. Empezando por las mañanas con una crema hidratante que cuente con factor de protección solar «ya que la fotoprotección es uno de los gestos antiedad más eficaces». Por la noche, «conviene usar una capa más generosa para favorecer la regeneración mientras dormimos«, explica Calduch.
Respecto a las formulaciones, Calduch recomienda incorporar a la rutina los siguientes ingredientes:
- La manteca de karité es un emoliente esencial, especialmente en pieles maduras o castigadas. Aporta nutrición profunda, refuerza la barrera cutánea y deja las manos suaves y confortables.
- Los aceites de argán, coco, monoï, macadamia y oliva actúan como emolientes naturales que penetran en la epidermis, ayudan a recuperar la hidratación perdida y protegen frente a las agresiones externas. Además, aportan elasticidad y mejoran visiblemente la textura de la piel.
- El extracto de equinácea es especialmente interesante por su acción reepitelizante y cicatrizante, ya que favorece la regeneración cutánea y ayuda a que la piel se recupere antes de pequeñas lesiones o grietas.
- El extracto de romero aporta un efecto revitalizante y reparador, estimulando la piel y mejorando su aspecto general.