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Eugenia Martínez de Irujo: «La chaqueta de Tana es la que mi madre llevó cuando vino Jackie Kennedy»

(Foto: Eugenia Martínez de Irujo)

La noche del tradicional alumbrado que inaugura cada año la Feria de Abril de Sevilla tiene algo de ritual. Este año, una de las imágenes más comentadas de esa primera noche fue la de Tana Rivera, que apareció con una chaquetilla muy especial cargada de historia familiar. Lo que parecía simplemente un guiño al estilo ecuestre clásico escondía en realidad una pieza con décadas de memoria. Al día siguiente, su madre, Eugenia Martínez de Irujo, revelaba a través de sus redes sociales que la chaquetilla había pertenecido a su madre, la inolvidable Cayetana Fitz‑James Stuart. Una prenda heredada que conecta tres generaciones de una de las sagas más emblemáticas de España.

«Este año Tana quería ponerse la chaqueta que mi madre lleva en el cuadro de Zuloaga, pero está en la exposición en el Palacio de Dueñas: Cayetana: Grande de España»

Cuando le preguntamos por ella, Eugenia no dudó en compartir la historia detrás de esta pieza. «Hace años Tana eligió una azul, que es la chaqueta con la que mi madre, la duquesa de Alba, aparece en el cuadro de Zuloaga”, nos cuenta.

Se refiere al célebre retrato pintado por Ignacio Zuloaga, uno de los grandes pintores españoles del siglo XX, que inmortalizó a la duquesa en una imagen que se ha convertido en parte del imaginario cultural del país. En el lienzo, la aristócrata aparece con la elegancia rotunda que la caracterizaba, vestida con chaquetilla ecuestre, evocando una tradición profundamente arraigada en Andalucía: la de montar a caballo vestida «de corto».

Tana Rivera vestida de amazona. (Foto: Europa Press)

Ese cuadro no sólo retrata a Cayetana como figura histórica, sino también su vínculo con el mundo ecuestre y con las tradiciones andaluzas que siempre defendió con orgullo. Sin embargo, este año esa famosa chaqueta azul no podía salir del lugar donde se encuentra expuesta.

«Este año Tana quería volver a ponérsela, pero está en la exposición en el Palacio de las Dueñas: Cayetana: Grande de España. Con lo que le dije que se pusiera esta, que también es muy especial», explica Eugenia.

Y es que la chaquetilla que finalmente lució Tana también tiene su propia historia. «Es la que mi madre se puso cuando Jackie Kennedy vino a España», añade.

Cayetana de Alba con Jackie Kennedy. (Foto: Europa Press)

La visita de la ex primera dama estadounidense en 1966 fue uno de los acontecimientos sociales más recordados de la época. Fascinada por la cultura española (y especialmente por Andalucía) Jackie Kennedy recorrió distintos lugares del país en un viaje que despertó una enorme expectación mediática. Durante su estancia coincidió con algunas de las figuras más relevantes de la aristocracia española, entre ellas la duquesa de Alba, que ya era entonces una figura admirada tanto por su personalidad como por su estilo.

«Mi madre y yo siempre montábamos de corto. Tana va de amazona, con falda»

En ese contexto, la chaquetilla que ahora ha rescatado Tana Rivera formó parte de uno de esos encuentros históricos. La prenda, según nos explica Eugenia, conserva todos los detalles propios de la indumentaria ecuestre clásica: «Es una chaqueta de raso con carrieles en los puños y en la parte frontal, y también lleva un chaleco».

Los carrieles (esos bordados decorativos que recorren mangas y pecho) son uno de los elementos más característicos de las chaquetillas de montar, una prenda que combina funcionalidad y estética dentro del traje corto tradicional.

Cayetana de Alba (Foto: Eugenia Martínez de Irujo)

Curiosamente, Eugenia también guarda muchas de esas chaquetas heredadas. La tradición ecuestre siempre ha estado muy presente en la familia Alba. «Mi madre y yo siempre montábamos de corto», recuerda y añade: «Tana va de amazona, con falda».

Ese detalle resume bien cómo las tradiciones evolucionan con cada generación. Mientras la duquesa de Alba y su hija montaban siguiendo la tradición clásica del traje corto (más asociado al jinete), Tana adapta ese legado a la versión femenina del atuendo ecuestre.

Así, en plena noche del pescaíto y bajo las luces recién encendidas del Real, la chaquetilla no sólo completaba un look elegante. Era también un pequeño fragmento de historia familiar: una prenda que pasó de Cayetana a Eugenia y ahora a Tana, cruzando décadas de tradición, arte y memoria.