La moda tiene idioma propio y las colecciones cobran vida a través de una esencia, una inspiración y la sensibilidad que hay detrás de los bocetos. Cuando vemos las prendas colgadas o sobre una modelo, deben ser capaces de contar una historia, ya sea desarrollando un relato concreto o algo personal. De una manera u otra, no sólo es sentarse, dibujar el boceto y ya. Podemos incluso decir que es como pintar un cuadro. Necesitas la idea, inspiración y crear una mezcla de colores en la que veas la representación de una esencia. Eso es lo que ha hecho Eugenia Martínez de Irujo en su nueva colección con Antik Batik.

Ya habiendo visto un pequeño atisbo de las creaciones, nos citamos con la duquesa de Montoro para tener una charla sobre esta colaboración y otros aspectos de ella. Sentados en la cafetería del céntrico hotel Rosewood Villa Magna, charlamos con la hija de la duquesa de Alba. Una entrevista que terminó en una conversación cercana y agradable, dos palabras que representan perfectamente la esencia que la caracteriza.
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Sabemos de ella por toda una vida en el foco mediático, pero desde COOL queremos conocer más a fondo a Eugenia Martínez de Irujo, para entender cada costura de la colección. Lo primero que le preguntamos es ¿quién es Eugenia Martínez de Irujo?, a lo que la duquesa nos responde: «¡Ay, qué difícil! Lo digo porque odio hablar de mí misma, la verdad (se ríe). Me considero una persona normal y corriente. No por haber nacido donde he nacido me creo más que nadie. Es más, me horrorizan los egos, las pretensiones, el clasismo, que me traten diferente por ser quien soy… Todo eso me espanta. Sé que soy una privilegiada y tengo que dar gracias», confiesa de manera cercana.

Sabemos que la pintura es una de sus pasiones y que eso se une al universo de la moda y el diseño. Lleva años colaborando con diferentes marcas y ha sido capaz de crear colecciones únicas con una pasmosa versatilidad. Desde joyas, pasando por unas increíbles vajillas, ahora su sensibilidad llega al universo de la moda. Cada vez que una idea sale del boceto y cobra vida, la sensación debe ser indescriptible, y preguntamos a Eugenia Martínez de Irujo sobre cómo se siente ella: «La verdad es que es una sensación alucinante, porque es pura magia. De repente, del papel se convierte en realidad. Especialmente, en esta colaboración con Anti Batik, estoy muy feliz, porque siempre me he sentido identificada con la marca», afirma. «Cuando conocí a Gabriella, gracias a Elena Hernández (CEO de EH Comunicación), me sentí incluso más reflejada con ella. Me he encontrado con una mujer maravillosa, con unos valores y principios impresionantes. Hemos congeniado genial», completa.
«Hay un patrón que está sacado de un chaleco de mi madre y lo quise plasmar en la colección»
Cuando se crean alianzas entre una marca y un personaje externo, por decirlo de alguna manera, hay que hilar muy bien, puesto que colindan dos esencias personales. Pero observando la colección que Eugenia Martínez de Irujo ha creado con Anti Batik, se nota que la firma francesa ha abierto paso a la creatividad de la duquesa y han conseguido crear un resultado que no sólo es ponible, sino que tiene una belleza especial y cada prenda cuenta con algo personal de Eugenia. Porque la moda no sólo es dibujar, es hacer que dos mundos interiores se den la mano y así generar un resultado mágico.

«Lo principal que destaca, para mí, en la colección son los bordados. Hay que valorarlos, porque es la parte artesanal de la marca, ya que están hechos a mano. Lo que marca la diferencia, por ejemplo, es que las flores en las prendas salen de mis pinturas», nos relata Eugenia Martínez de Irujo. «Tiene un toque andaluz, que me encanta y me representa. Algunas mangas son aflamencadas, también hay volantes, enaguas que sobresalen en las faldas, pero hay una pieza especial que es un chaleco. El patrón está sacado de una chaqueta de traje corto, que era de mi madre y es de terciopelo negro. Lo quise trasladar al alma de Anti Batik, con sus bordados y el aire bohemio que tiene», confiesa.
«En ningún momento me pensé que iba a llegar a este punto con el diseño»
La esencia interior de Eugenia es algo singular y todo surge de un punto en común: la sensibilidad. Eso no se puede crear, sino que hay que nacer con ello y, para indagar más, hacemos un viaje en el tiempo con la duquesa de Montoro, a cuando era pequeña. «Pues de muy pequeñita quería estudiar oceanografía, ¡imagínate!», nos confiesa mientras se ríe. Además, nos cuenta: «Me fascinaban los delfines y todos los programas de eso me encantaban. Después me quise ir a estudiar fuera de España y mi madre no me dejó. Eso sí, en ningún momento me pensé que iba a llegar a este punto con el diseño. Eso sí, siempre me ha gustado pintar y lo hago desde pequeña. Pintaba mucho en el cuarto de mi madre. Empecé con témperas, con las manos… Comencé a experimentar. Me gustó, así que luego le robaba los pinceles a mi madre y fui probando. Hubo un tiempo que lo dejé, pero lo retomé con la pandemia».

Al igual que Eugenia heredó muchos gustos de su madre, nos crea curiosidad la próxima generación y le preguntamos si sigue surgiendo así, incluso si Tana Rivera ha heredado alguna de sus aficiones y si piensa que puede continuar su camino. «No, no, a Tana no le gusta nada dibujar. Es más, cuando era pequeña le hacía los dibujos para el colegio y, si le ponían mala nota, no sabes mis mosqueos», nos confiesa Eugenia mientras se ríe, recordando ese momento con alegría. «Creo que ya la tenían calada y cuando decía que la habían cateado, menudo enfado me pillaba. Ella está en temas de producción y muy contenta», afirma sobre Tana Rivera.

La colección no sólo tiene la esencia de Eugenia Martínez de Irujo, sino que también cuenta con un ápice de alma de su madre. Cayetana de Alba fue una influencia en el desarrollo de su carácter artístico y le transmitió a esta una naturaleza singular, algo que se ha conseguido plasmar en la colección con Anti Batik.

«A mi madre le encantaba que pintara y ahora me da pena, porque le preguntaría mil cosas de técnicas, etc. Yo nunca he dado clase y me daba miedo que me pusieran a cuadricular un lienzo y temía perder mi creatividad. Es verdad que tengo a mi madre muy presente y cada vez que hago algo, pienso en ella y me gusta hacerle un guiño. Creo que está mucho conmigo. Una vez que pasé el duelo, pienso que siempre está ahí». Por último, nos confiesa que dentro de poco viene otro proyecto, hecho junto a Narcís Rebollo, su marido, que está a punto de ver la luz.

Preparar la colección con la firma francesa le ha costado un año y la admiración que tiene hacia Gabriela, la diseñadora, es grande. El tándem que han hecho ambas ha dado vida a un nexo que ha creado, como resultado, un universo único donde el color toma forma, la pintura se vuelve costura y la esencia de dos mujeres se une en una, con un resultado que promete ser eterno en los armarios primaverales. Porque cada pieza de la colección de Eugenia X Antik Batik tiene alma propia.
