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La Dra. Cristina de Hoyos explica cómo el polen afecta la piel: «Altera la barrera, irrita e inflama»

(Foto: Pexels)

Desde el inicio de la primavera, expertos venían alertando del problema que el polen iba a suponer para las alergias. Y los peores pronósticos se acaban de hacer realidad en la Comunidad de Madrid, donde ya se han activado hasta el 30 de junio los avisos por niveles altos de polen. Además de para las alergias, el polen es un factor de riesgo también para la piel y es que, ¿sabías que puede dañar gravemente su salud? La doctora Cristina de Hoyos, dermatóloga médico-quirúrgica especializada en dermatología estética, tricología y trasplante capilar mediante técnica FUE, nos ayuda a comprender cómo puede el polen afectar a la piel y qué rutinas y cuidados debes incluir en esta temporada para evitar que esto suceda.

¿Cómo afecta la primavera a la piel?

Cada estación del año tiene unas características medioambientales que desencadenan unos y otros efectos en la piel. La primavera no iba a ser menos, de hecho, es un momento de vital importancia para la piel, pues se trata de una estación especialmente desafiante, sobre todo por el aumento de alérgenos ambientales como el polen y la exposición al sol. La doctora Cristina de Hoyos subraya que el polen «puede depositarse sobre la superficie cutánea y alterar la función barrera, favoreciendo la deshidratación, la irritación y la inflamación».

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Todo depende, claro está, de las condiciones o características de la piel de cada persona. Y hay ciertas personas más predispuestas a sucumbir al daño de los factores medioambientales, hasta el punto en que la doctora resalta que el polen «puede desencadenar o empeorar cuadros como la dermatitis, urticaria o brotes de eccema». También es frecuente notar más sensibilidad, picor o enrojecimiento en algunas zonas o de forma generalizada en esta época, apunta.

Como en todo lo que requiere cuidar de la salud, la prevención puede convertirse en la mejor solución a cualquier daño. Si bien es cierto que ya vamos tarde con la anticipación, siempre es buen momento para empezar a cambiar ciertos pasos o ingredientes de la rutina de cuidado. Según la especialista, lo ideal es anticiparse al inicio de la primavera, comenzando a adaptar la rutina unas semanas antes de los picos de polinización, que suelen iniciarse a finales de invierno. Estas medidas deberían mantenerse durante toda la estación primaveral e incluso prolongarse hasta principios del verano. 

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¿Cómo afecta el polen a la piel?

En primavera, el polen actúa como un agente irritante externo. «Al entrar en contacto con la piel, puede desencadenar una respuesta inflamatoria, especialmente si la barrera cutánea está alterada», explica de Hoyos. Su abrasión suele quedarse en la capa extra de la piel, pero si bien no penetra profundamente, sí activa mecanismos inmunológicos a nivel superficial.

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¿Afecta por igual a todo tipo de pieles? El polen, en general, suele ser especialmente dañino para las personas con predisposición a alergias. Y esta misma lógica se aplica a la piel: «Las más reactivas son las pieles sensibles o con patologías previas como dermatitis atópica, rosácea o eccema». Incluso la doctora subraya que las personas con antecedentes de alergia respiratoria o estacional pueden sufrir brotes de dermatitis cuando sus alergias empeoran. «También los pacientes con piel seca (personas mayores sobre todo) o con la barrera cutánea debilitada pueden verse afectados».

Así debes diseñar tu nueva rutina

La protección y el cuidado de la piel comienzan con el diseño y adaptación de la rutina de cuidado, ya que es el momento en el que proporcionamos a la dermis toda la protección y los nutrientes que necesita para velar por su bienestar. «En esta época, la rutina debe centrarse en reforzar la barrera cutánea y minimizar la exposición a alérgenos», explica la doctora de Hoyos. Para eso, recomienda unos pasos que deben incorporarse de forma regular en la rutina de día y de noche:

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  • Limpieza suave pero efectiva: fundamental para eliminar restos de polen acumulados durante el día. En esta línea, la doctora recomienda el uso de limpiadores syndet o de baja irritación, como Cetaphil loción limpiadora o Skin Resist Velvet Cleanser; «son dos buenas opciones».
  • Hidratación y reparación: utilizar cremas con ingredientes como ceramidas, ácido hialurónico, glicerina o pantenol, que ayudan a restaurar la función barrera. Una recomendación: Barrier Recovery Cream de All Skin Med o Advanced RGN-6 de Skinceuticals «son hidratantes que ayudan a recuperar la función barrera».
  • Antioxidantes: incorpora en tu skincare activos como la vitamina C o la niacinamida, ya que ayudan a modular la inflamación y proteger frente al estrés ambiental. La doctora recomienda Ce ferulic de Skinceuticals o niacial serum de Cantabria Labs, dos productos ideales para esta indicación.
  • Fotoprotección diaria: el uso de protector solar es clave, ya que la radiación UV también potencia la inflamación cutánea.

Además, «medidas como lavar el rostro al llegar a casa, evitar secar la ropa al aire libre en días de alta concentración de polen, o utilizar gafas de sol pueden ayudar a reducir la exposición». Incluso la doctora recomienda evitar la sobreexfoliación facial, ya que se trata de un momento en el que la piel está en un momento más sensible de lo habitual y puede afectar de forma negativa a la salud de la misma.