«Cuando vuelvas a Madrid chulona mía, voy a hacerte emperatriz de Lavapiés, alfombrarte con claveles la Gran Vía y a bañarte con vinillo de Jerez», dice uno de los chotis más famosos de Agustín Lara. Madrid – como se denomina este chotis – es una oda a la tradición de la ciudad y destapa una de las claves de las chulapas: el clavel. Con las fiestas de San Isidro en sus comienzos, te explicamos el por qué, la historia y los detalles del icónico clavel en el traje de chulapa. Seguro que había muchos detalles que ignorabas de esta hermosa tradición.
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Si indagamos en los chotis más tradicionales, hay un detalle que siempre se menciona en las chulapas y es que estas deben llevar el mantón de manila y el clavel. Por lo general, hay rasgos de la tradición que se han ido desvaneciendo y muchas chulapas llevan el clavel rojo por estética, pero ni la elección de esta flor es algo al azar ni el color debería tomarse al libre albedrío.

Claves del traje de chulapa
La tradición de llevar el traje de chulapa nació en el siglo XIX como un homenaje a la forma de vestir de las mujeres del Madrid castizo, especialmente en las zonas de Lavapiés y la Latina. Casi de forma natural, este traje se fue viendo como un símbolo de tradición de la ciudad y se convirtió en el traje típico de las fiestas de San Isidro.
Dentro del traje, hay elementos simbólicos, como el clavel, que representaba el aire festivo, o el mantón de Manila, una prenda típica de las festividades. Estos detalles se fueron adquiriendo y dando forma en las zarzuelas y los chotis, hasta ir tomando la identidad que hoy poseen.
Hoy en día, en el traje de chulapa no pueden faltar, obviamente, el mantón de Manila, el pañuelo blanco en la cabeza y el clavel. Estos, además, deben completarse con el vestido vestido entallado hasta la rodilla, con las mangas de farol y terminado con un ligero volante en la parte inferior. Generalmente suele ser de lunares y muchas veces lleva un delantal o mantoncillo.
El lenguaje oculto del clavel
Fíjate bien al andar por la calle. ¿A que no todos los claveles son siempre rojos? Erróneamente un pensamiento popular que se suele tener en el primer contacto con estas fiestas es que los claveles son siempre iguales, pero lo cierto es que ocultan un mensaje. Todo depende del color de los claveles y de la posición en la que se encuentren y hace un par de años, Telemadrid reveló en un reportaje el verdadero significado y el correcto uso del clavel.

La tradición de los colores de los claveles se remonta al siglo XIX, cuando en las verbenas estos se utilizaban como una especie de «código secreto» que hablaba del estado civil de la chulapa para ligar. De este modo, podían dar a conocer si estaban dispuestas a bailar un chotis o si tenían a alguien esperándolas en casa.
Siempre hay dos y, otro detalle, es que siempre los verás en blanco y en rojo. Cuando una chulapa lleva dos claveles rojos, quiere decir que está casada; mientras que cuando lleva en lo alto de su recogido dos claveles blancos, esto significa que está soltera. Ahora vienen las combinaciones.

Cuando hay una chulapa con un clavel blanco y otro rojo, significa que la chulapa está en pareja y, si suma un clavel más a esta combinación (dos rojos y uno blanco), significa que pronto vendrán las nupcias y que se trata de una chulapa prometida. Pero si por el contrario lleva dos claveles blancos y uno rojo, lo que quiere decir es que la chulapa ha enviudado. La única vez que el clavel difiere del blanco y el rojo es cuando la chulapa es una niña. En ese caso, el color del clavel se vuelve rosa.
Ahora que ya sabes qué significa y has elegido el color o los colores que te representan, es hora de saber cómo se coloca. Como hemos detallado, la intención del clavel era dar un mensaje, por eso debes elegir un clavel que sea colorido y de tamaño medio – sin exageraciones. Aquí la clave está en la posición: coloca el clavel en lo más alto de la cabeza y sujétalo con las horquillas para que no se mueva.

Las que más experiencia tienen suelen sujetar los claveles con el propio pañuelo de la cabeza, pero lo ideal es no correr riesgos y dejarlo bien sujeto. Con esto ya estarás rindiendo homenaje a un traje que lleva dos siglos impuesto como la presentación de una de las tradiciones populares más conocidas de la capital.
