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Beatriz Espejel: «Ser mujer de futbolista me hizo lidiar con odio y envidia, ahora la sociedad ha cambiado»

(Foto: Beatriz Espejel)

En el mundo del fútbol, donde los focos apuntan casi siempre al terreno de juego, hay figuras que escriben su historia lejos del estadio. Durante años, el nombre de Beatriz Espejel ha estado inevitablemente ligado al del capitán del Atlético de Madrid, Koke Resurrección. Pero en un momento en el que el concepto de mujer de ha quedado obsoleto, su perfil responde más al de una emprendedora. Acaba de ser nombrada Embajadora de la Fundación Atlético de Madrid, un paso que refuerza su compromiso con proyectos sociales centrados en la educación y la infancia. Hablamos con ella en la semana en la que se celebra el Día Internacional de la Mujer.

Ser pareja de un futbolista de élite en España implica convivir con la exposición pública, los juicios ajenos y una etiqueta constante. La imagen suele ser superficial. La realidad, sin embargo, es más compleja.

Ella misma reconoce que no todo ha sido sencillo: «Siempre he tenido una educación basada en la autoestima. Siempre he confiado en mí para todo. Ahora bien, ser la mujer de un futbolista me hizo enfrentar momentos difíciles: lidiar con odio y envidia sin que me conocieran. Pero la sociedad cambia, y yo me mantuve firme».

Esa firmeza ha sido clave. En un entorno donde muchas veces se cuestiona la identidad profesional de las parejas de los deportistas, Beatriz ha defendido la suya con naturalidad, sin confrontaciones públicas pero con hechos: su trabajo, su empresa, su formación.

«Ser profesora ha sido una pasión constante y, por supuesto, la maternidad me ha hecho evolucionar. Como le diría a mi hijo, he evolucionado al siguiente nivel. Ahora sé priorizar y me considero imparable», afirma. En sus palabras no hay victimismo, sino aprendizaje.

«Las mujeres que más me han inspirado han sido mi abuela y mi madre»

Si algo define su discurso es la coherencia con su historia personal. Cuando habla de referentes, no menciona grandes nombres mediáticos, sino mujeres anónimas que marcaron su carácter desde la raíz. «Las mujeres que más me han inspirado han sido mi abuela y mi madre. Mi abuela, que vivió en la postguerra, se quedó huérfana muy joven y salió adelante con siete hijos, incluyendo a una niña discapacitada. Siempre fue bondadosa y es el ejemplo de todo lo bueno», explica.

De su madre destaca la valentía silenciosa: «Fue pionera en su época: estudió una carrera cuando muchas mujeres se quedaban en casa. Con enorme esfuerzo, trabajó, cuidó de nosotros y estudiaba sin descanso, y verla nunca rendirse me marcó«. También su hermana ocupa un lugar esencial en su mapa emocional: «Es mi referente porque tiene cualidades que yo no tengo, y aprendo de su valentía y enorme corazón cada día».

Emprender sin perder el equilibrio

«Más que renunciar, he equilibrado. La comodidad ha sido el mayor sacrificio»

Fundar y dirigir una academia internacional es una responsabilidad diaria. Cuando se le pregunta si ha tenido que renunciar a algo por priorizar su carrera, su respuesta es clara: «Más que renunciar, he equilibrado. La comodidad ha sido el mayor sacrificio: emprender implica esfuerzo constante. A veces es tiempo personal o descanso, pero es una elección. Creo en lo que hago, y priorizar mi propósito es coherente con quien soy».

Ese equilibrio es, probablemente, uno de los mayores desafíos para cualquier mujer que combina maternidad, pareja y proyecto profesional. En su caso, además, bajo la lupa pública. Sin embargo, su discurso huye del dramatismo y se centra en la responsabilidad personal y la coherencia.

Un legado que trasciende el apellido

«Me gustaría dejar un legado de ejemplo. Que mis hijos vean que su madre luchó por sus sueños»

Su reciente nombramiento como embajadora de la Fundación del club rojiblanco refuerza esa voluntad de impacto social. No se trata sólo de acompañar institucionalmente, sino de implicarse en iniciativas que mejoren oportunidades educativas para niños y jóvenes.

Cuando piensa en el legado que quiere dejar, vuelve a lo esencial: «Me gustaría dejar un legado de ejemplo. Que mis hijos vean que su madre luchó por sus sueños con esfuerzo y honestidad. Y me gustaría inspirar a otras mujeres a creer en sí mismas, a saber que no deben renunciar a lo que son. Si inspiro a alguien a sentirse más fuerte, habrá valido la pena”.

A la adolescente que fue le diría: «Que siga así, que confíe en sus capacidades, en sus ganas y en sus valores. Todo lo que haga con el corazón saldrá bien. Habrá momentos difíciles, pero guardarse una parte para reconstruirse es clave. Le diría que lo ha hecho muy bien y que hoy es una versión superior de sí misma. Enhorabuena».

(Foto: Beatriz Espejel)

En un país donde la historia de las parejas de futbolistas suele quedarse en la superficie, Beatriz Espejel representa otra narrativa: la de una mujer que también lidera, que construye; que forma parte del universo del fútbol, pero no vive exclusivamente de él. Una identidad propia que no necesita desmarcarse, porque simplemente ya camina con paso propio.

Beatriz Espejel tiene una gran vocación educativa. Es fundadora de International Academy of Languages (IAOL), una academia que apuesta por una metodología online, personalizada y adaptada a los nuevos ritmos profesionales. Entre sus programas destacan los diseñados específicamente para deportistas de alto nivel, conscientes de que la carrera deportiva exige una planificación académica flexible y a medida.

En su caso, educación y deporte no compiten por protagonismo: forman parte de una misma visión. Una visión en la que la marca personal se construye con propósito, y donde el apellido no eclipsa el proyecto, sino que convive con él.