Durante el proceso de grabación de una película, los actores deben meterse en el papel de sus personajes. En el mundillo, este sistema por el que los actores nunca abandonan a sus personajes se le conoce como El Método (Method Acting), derivado del sistema Stanislavski y popularizado por Lee Strasberg en el Actors Studio. Hasta ahora, tendía a acabar con el grito del último corten en el set del rodaje, pero la estela de este fenómeno se ha adherido como método de culto para vestir a las celebrities durante las premieres de las películas, dando forma al method dressing. Es un término relativamente nuevo, que ha logrado atraernos de forma magnética hacia los looks de las celebridades de Hollywood.
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La industria de la moda ha llegado al máximo punto de expresión en las alfombras rojas. Hasta ahora, los looks de las celebrities hablaban de estatus, de alta cultura, de idealización de la pasarela. Ahora van más allá: son un canal de caracterización con la intención del evento. Hablan por los personajes, conectan con la temática y llegan a la audiencia, transformando las historias en fenómenos estéticos. En definitiva, más que moda, es una estrategia de marketing y expresión artística donde la textura, color y prendas evocan directamente al personaje.

Donde más se está asentando este fenómeno estético es en las alfombras rojas de las premieres del cine. Frente a los atentos flashes, los actores, lejos de dejar atrás los personajes, rompen la cuarta pared para sacar de la pantalla a los protagonistas de sus historias. ¿Cómo lo hacen? Gracias a que transcriben la identidad y personalidad de los protagonistas en la ficción a través de los patrones de las grandes maisons de la coutute.

Porque, efectivamente, este fenómeno no ha revolucionado únicamente la mente de los estilistas de las celebrities. Su efervescencia ha traído consigo el resurgir de joyas de archivo desconocidas para el ojo amateur de las grandes casas de costura. Si entramos en las prendas podemos observar como el fenómeno va más allá.

Ya lo pudimos ver con Zendaya en el estreno de Dune II, momento que decidió recuperar una de las piezas de archivo más espectaculares e impresionantes de Thierry Mugler con el diseño Cyborg. Ahora bien, ¿quiénes son las figuras que han conseguido dar forma a este fenómeno convertidas en sus máximas embajadoras?
‘Method dressing’: el fenómeno de ficción entre patrones
Se conoce a este fenómeno como method dressings, un término acuñado por primera vez a una actriz en 2018 por el periodista André Wheeler de Vogue México. Observando las apariciones de Blake Lively en 2018 para la película A Simple Favor concluyó como la actriz había sabido “hacer realidad” la trama de la pantalla en la vida real, inspirando sus looks en los estrenos y en el estilismo del personaje.

Tiempo después fue ganando popularidad gracias a figuras como Zendaya, Margot Robbie, Anya Taylor-Joy… y dejando grandes momentos que hacen que los personajes de la filmografía de nuestros actores y actrices favoritos vivan en la memoria colectiva del público.
Sí, hablamos de estrategia porque muchas veces un solo estilismo ha sido indicativo de que grandes cosas estaban por venir en la industria cinematográfica. No podemos olvidarnos de la aparición de Anne Hathaway en 2022 recreando 16 años después un look de su personaje en El diablo viste de Prada durante la Semana de la Moda de Nueva York. Porque no fue casualidad que un par de años después se anunciase la segunda parte de esta historia.

Este movimiento ha traspasado todos los géneros y las edades, ejemplo de ello fue cuando Timothée Chalamet compartió en sus redes una imagen con una chaqueta original de Bob Dylan que adquirió por 23.000 euros durante la temporada de estreno del biopic del cantante. Por supuesto, interpretado por Chalamet.

Hay quienes han decidido hacerse con estas tendencias en ocasiones salteadas. Ejemplo de ello es, por ejemplo, Zoë Kravitz durante el estreno de The Batman en 2022, película que co protagonizaba con Robert Pattinson. O Jenna Ortega, el fenómeno de la generación Z que sacó a su personaje Miércoles de nuestros hogares a su día a día. Ahora bien, toca señalar quienes son las auténticas embajadoras de este movimiento.
Zendaya
Si tenemos que atribuir a alguien la fiebre del method dressing actual es, sin duda, a Zendaya. La actriz se ha pasado el juego en numerosas ocasiones. Comenzó con looks arácnidos defendiendo su papel como Michelle Jones en Spider-Man: No Way Home. Entre sus muchas (y grandes) elecciones, Zendaya acaparó todas las miradas con un vestido lencero de tela de araña de Valentino, acompañado con un antifaz.

Le siguieron sus múltiples apariciones con piezas impresionantes durante la gira de estreno de Dune II. Sus apariciones nos permitieron viajar entre las piezas más espectaculares de firmas como Mugler, Alaïa o Bottega Veneta, entre otras. Sin importar la temática ni el detalle.

Por ejemplo, durante Challengers lució un vestido con raquetas de Thom Browne, un look inolvidable inspirado en los trajes de Wimbledon de las tenistas de Loewe, donde Jonathan Anderson, continuó con su estilo deportivo con unos tacones blancos personalizados con pelotas de tenis.

Margot Robbie
La australiana con Barbie consiguió meterse, literalmente, en la piel de la famosa muñeca. Transformó su armario y, prácticamente, su identidad durante un largo periodo de tiempo para aparecer en cualquier escenario con un guiño a este personaje. Bien fuese en el aeropuerto o en las galas internacionales con vestidos inspirados en la muñeca.

El mayor ejemplo lo vimos durante las premieres, donde rescató looks de Chanel y de otras grandes firmas, inspirados en la estética Barbie. Pero es que esta misma caracterización ha rozado el polo opuesto con sus apariciones para el estreno de Cumbres Borrascosas. Del puro rosa al estilo gótico, con diseños exclusivos de Schiaparell. Incluida una pieza que es historia de Hollywood: el collar que Richard Burton regaló a Elizabeth Taylor por su 40 cumpleaños.

Anya Taylor-Joy
Si bien sus papeles en películas y series han situado la carrera de la actriz entre una de las más prometedoras de la industria, sus estilismos han hecho que también sea una de las figuras más esperadas en las alfombras rojas. Especialmente a raíz de sus apariciones durante la promoción de la película Furiosa, donde Anya Taylor-Joy recuperó piezas con alma de orfebrería, como su pieza de 1996 de Paco Rabanne. O el vestido tostado sin un tirante de la colección prêt-à-porter primavera 2024 de Rick Owens.

Ariana Grande
Saltó a la fama por su impresionante voz, la misma con la que ha podido interpretar al personaje de «La Bruja Buena» de Oz en Wicked. Su interpretación expresa dulzura, ternura y delicadeza, la misma que ha traspasado la pantalla para formar la identidad de su ropero durante sus últimas apariciones. Claro que esta transformación fue extrema, ya que Ariana Grande incluso cambió el color de su cabello para acercarse más al personaje.

Desde entonces, sus estilismos se han convertido en pura fantasía durante sus apariciones en los estrenos y las galas de premios. Con vestidos inspirados en una auténtica princesa de cuento adquiridos del archivo de firmas como Vivienne Weswood, Ralph Lauren o Thom Browne.
