Mika abre las puertas de su casa en la Toscana: «El lugar donde volví a encontrar el amor»
Michael Holbrook Penniman Jr., conocido artísticamente como Mika, ha encontrado en la campiña italiana de la Toscana un espacio que va mucho más allá de una simple segunda residencia: es un lugar para vivir, trabajar y crear en calma, en medio de un entorno que mezcla la tradición arquitectónica con la serenidad propia del campo italiano. La propiedad, un casale tradicional, se ubica cerca de Florencia y representa una etapa vital en la vida personal y profesional del cantante.
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La casa de Mika en la Toscana
La casa mantiene muchos de los elementos característicos de las viviendas rurales de la Toscana: muros de piedra natural, vigas de madera vistas y suelos de cotto, esas baldosas de barro cocido que aportan una calidez visual inmediata y una sensación de conexión con el paisaje.
El salón principal, centro de reunión, gira en torno a una chimenea tradicional, que acentúa la atmósfera acogedora durante los meses más fríos. La cocina, por su parte, combina funcionalidad con elementos típicos italianos como azulejos tradicionales y madera en su mobiliario. Un estudio de música completa la estancia.
Decoración: materiales naturales y paleta cálida
Lo que hace distintiva a una casa tipo casale en la Toscana, como la de Mika, es precisamente cómo los materiales y la paleta de colores dialogan con el entorno natural:
- Materiales auténticos: piedra, madera, hierro forjado y barro cocido forman la base de la decoración interior.
- Colores cálidos y terrosos: las tonalidades naturales, terracota, ocre, beige y verde oliva, evocan los campos y viñedos toscanos.
- Texturas rústicas: desde paredes con acabado en estuco ligeramente envejecido hasta suelos de terracota, las superficies ofrecen un juego de texturas.
Los muebles suelen ser de madera maciza con acabados envejecidos o ligeramente desgastados que transmiten historia. En muchas casas toscanas, no es inusual encontrar piezas antiguas heredadas o restauradas que se integran con objetos más contemporáneos, siempre con el objetivo de mantener un equilibrio entre lo funcional y lo atemporal.
Exterior e integración con el paisaje
El jardín y los espacios exteriores son una extensión natural de la casa. Rodeado de colinas, olivos y viñedos, el entorno invita a disfrutar del aire libre. Zonas de sombra bajo los árboles, terrazas abiertas con mobiliario sencillo y puntos de descanso que miran hacia la campiña refuerzan esa idea de vida pausada tan propia de la Toscana.
Esta relación interior–exterior es clave en la arquitectura rural italiana: se diseñan espacios que fomentan tanto la convivencia social como el disfrute individual de la naturaleza y la luz, una característica que se aprecia en casas tradicionales de toda la región.