La casa de John Galliano al norte de Francia es tan profundamente teatral como sus diseños
La moda española vuelve a cruzar fronteras con un toque de alta costura: John Galliano, antiguo director creativo de Margiela y Dior, firmó una colaboración de dos años con Zara, reinterpretando piezas del archivo de la firma de Marta Ortega a través de colecciones guiadas por su visión de autor y técnicas de alta costura. Mientras sus diseños conquistan el mercado español, John Galliano encuentra su verdadera inspiración lejos de los flashes y los desfiles, en un remanso de paz en Gerberoy, un pintoresco pueblo del norte de Francia.
- Los hitos con los que John Galliano ha marcado la historia de la moda
- La era de John Galliano a través del nuevo libro de Dior
La residencia, una casa señorial del siglo XVIII, fue adquirida junto a su pareja y colaborador, Alexis Roche, como un refugio donde el tiempo parece detenerse. Para John Galliano, este espacio no es sólo un hogar: es un laboratorio emocional y creativo, un lugar donde cada objeto y cada rincón cuentan historias que alimentan su imaginación.
Lo cierto es que la casa estaba en ruinas, pero su restauración fue meticulosa y apasionada: tejas numeradas, habitaciones reorganizadas para aprovechar la luz, baños con frascos antiguos y espejos venecianos, y un jardín de inspiración inglesa que culmina con un pequeño estanque y lirios, hogar de sus grifones de Bruselas, Coco y Gypsy.
El interior combina historia, lujo y hallazgos personales: chimeneas revestidas con azulejos de Delft, alfombras kilim en patchwork, colchas marroquíes que filtran la luz y sillas Luis XV junto a mesas circulares. En el Salón Jaune, los retratos de tucanes y loros cohabitan con pinturas decimonónicas, mientras telas inspiradas en colecciones africanas y portuguesas aportan textura y color. John Galliano incluso encargó a la artista Eloïse d’Argent una secuencia de azulejos que narra la historia de la casa y maximiza la luminosidad de la chimenea, reflejando su obsesión por la luz y el detalle.
Más allá del lujo y la estética, la casa es un refugio para equilibrar su vida y su creatividad. Tras años de excesos, polémicas y desafíos personales –desde su cese en Dior hasta sus luchas con drogas y alcohol– Galliano celebra 14 años de sobriedad. Aquí puede crear, soñar y reconciliar su pasado turbulento con un presente sereno, mientras desarrolla proyectos como la colaboración con Zara, donde su imaginación cobra vida en clave de moda accesible pero con alma de alta costura.
Mientras la colaboración con Zara le permite explorar la moda desde un enfoque más accesible pero igualmente autoral, la casa en Gerberoy se mantiene como el epicentro de su universo creativo, un lugar donde cada detalle –la caída de la luz, el tacto de los tejidos, los ecos de la historia– alimenta su imaginación y le permite reinventarse constantemente.