La actriz Gemma Cuervo ha muero en Madrid, a los 91 años de edad. Su figura ha sido muy importante en el mundo de la televisión y el cine en España, con una trayectoria que abarca más de seis décadas. La madre de Cayetana Guillén Cuervo siempre se ha mostrado de una manera cercana a la prensa e incluso a sus seguidores. Su vida se ha desarrollado en el norte de la capital, por la zona de Chamartín, ya que llevaba a su hija al Colegio Santa María del Camino, el mismo centro en el que estudiaban las infantas Elena y Cristina. Así es la casa donde residía la aclamada actriz.

La que siempre será Vicenta en Aquí no hay quien viva era la mujer de Fernando Guillén, con el que se casó en 1969. Con este tendría tres hijos, dos de ellos los también actores Fernando y Cayetana Guillén Cuervo, y vivirían una larga historia de amor interrumpido hasta el fallecimiento del intérprete en 2013. Su boda fue bastante atípica y es que los dos actores se casaron en 1960 en la ciudad condal tras seis meses de breve romance. Ambos construyeron un espacio donde se reunía la familia y estaba plagado de detalles que avivaban los recuerdos.
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La casa de Gemma Cuervo en Madrid
A diferencia de otros rostros conocidos, esta ha abierto las puertas de su casa a varios medios, mostrando que era un lugar lleno de memoria. Lejos de los interiores minimalistas o de las decoraciones de tendencia, la actriz siempre apostó por un espacio cálido, clásico y profundamente familiar. Un lugar en el que cada objeto tenía una historia y donde las paredes hablaban tanto de su carrera como de su vida personal.

Un comedor pensado para reunir a la familia Guillén Cuervo
En todas las casas hay un espacio protagonista y en la de Gemma Cuervo no era diferente. Lo primero que se observaba era una imponente mesa y a ella le gustaba así, puesto que su capacidad acogía a todos los miembros de la familia. Siempre ha hablado con orgullo de sus más cercanos, especialmente de sus hijos, entre los que se encuentra la presentadora y actriz Cayetana Guillén Cuervo. Algo que no es casual cuando se observa la cantidad de fotos que amenizan el espacio, además de retratos familiares que ocupaban estanterías y paredes.

Un estilo clásico y acogedor
La decoración del piso reflejaba perfectamente la personalidad de Gemma Cuervo: elegante, sobria y muy ligada a lo tradicional. Los muebles eran de madera, con líneas clásicas, acompañados de estanterías repletas de libros y pequeños objetos que había ido acumulando a lo largo de los años, incluso los cuadros que ornamentaban las paredes. Se notaba que todo estaba colocado a propósito.

Además, la vivienda tenía una gran luminosidad, algo que la actriz siempre valoró. Las amplias ventanas permitían que la luz natural inundara las estancias, aportando una sensación de calma que contrastaba con la intensidad de su vida profesional. En definitiva, lejos de las casas de otras actrices, aquí se sustituía el lujo por la calidez del hogar.
