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La casa de Carmen Maura en la sierra de Madrid: 200 m² de jardín con higueras y madroños

(Foto: Adobe Stock)

A sus 80 años, Carmen Maura sigue brillando en la pantalla, participando en proyectos como Calle Málaga, Vieja loca y Tierra de mujeres. Tras una intensa agenda profesional, la actriz ha encontrado su refugio perfecto en Miraflores de la Sierra, un pintoresco pueblo a unos 45 minutos de Madrid, que combina la cercanía a la ciudad con un entorno natural inigualable. Más allá de su ático en el centro de Madrid, su piso en París o su finca en Ávila, Carmen Maura describe su residencia en Miraflores como un pequeño oasis donde puede relajarse y reconectar con la naturaleza.

«Tengo una finca grande, pero estar allí es más complicado ahora. En mi apartamento de Miraflores me he traído un ejemplar de cada árbol que tenía en la finca, en un jardín pequeño de unos 200 metros cuadrados. Me ha quedado precioso, es un gozo»

El jardín de Carmen Maura es su mayor orgullo. Árboles que ha cuidado personalmente a lo largo de los años (desde higueras hasta madroños) convierten la propiedad en un pequeño bosque mágico. Según la actriz, «ver un árbol crecer hasta la ventana es uno de los placeres de la vida adulta». Este contacto constante con la naturaleza no sólo le aporta tranquilidad, sino que también ha servido de inspiración para su trabajo artístico y su vida cotidiana.

Foto: Getty Images)

Miraflores de la Sierra es conocido por ser un pueblo de famosos. Desde comienzos del siglo XX, la alta burguesía madrileña lo eligió como destino de veraneo, y con los años se ha convertido en refugio de artistas y personalidades de renombre. Entre ellos destacan Vicente Aleixandre, Premio Nobel de Literatura, cuya casa Vistalegre fue escenario de tertulias literarias; Santiago Ramón y Cajal, Nobel de Medicina y Fisiología, que disfrutaba de su residencia estival conocida como Villa Aspirina; y figuras más recientes como Yvonne Blake, Fernando Fernán Gómez o incluso Felipe González. La localidad mantiene un encanto especial, donde pasear entre casas llenas de historia se convierte en un viaje al pasado cultural de España.

(Foto: Adobe Stock)

Carmen Maura describe su hogar en Miraflores como «mi finca chica», un espacio de 200 metros cuadrados donde cada planta y árbol tiene un significado especial. Tras el confinamiento, este refugio se convirtió en un lugar clave para desconectar del bullicio urbano y dedicarse a la jardinería y a su mascota, Rita, su inseparable yorkshire. Además, la finca de Ávila sigue en manos de su hija, quien disfruta recolectando uvas, aceitunas y almendras, manteniendo viva la tradición familiar.

La actriz sigue combinando su vida profesional con momentos de tranquilidad en Miraflores, un lugar donde la naturaleza, la historia y la intimidad se mezclan. Aquí, lejos de la ciudad, Carmen Maura ha creado un hogar lleno de magia y vida, un espacio donde los recuerdos, los árboles y la tranquilidad son los protagonistas. Como ella misma afirma: «Si los árboles costaran como brillantes, los pagaría».