El fundador de Inditex, Amancio Ortega, es una de las mayores fortunas del mundo, pero también uno de los empresarios más discretos. A sus 88 años, ha elegido una vida tranquila, alejada de la ostentación, en una vivienda que refleja perfectamente su forma de entender el lujo: comodidad, privacidad y entorno. Su residencia habitual se encuentra en La Coruña, en un dúplex con espectaculares vistas al mar gallego.
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Ubicada muy cerca de la playa de Orzán y de la emblemática rúa Real, en pleno corazón histórico de la ciudad, se encuentra la vivienda habitual de Amancio Ortega. Se trata de una zona con gran valor patrimonial, donde conviven edificios con galerías tradicionales, plazas con historia y calles amplias llenas de vida.
El barrio forma parte de la conocida Ciudad Vieja, un entorno que combina tradición y modernidad. Muy cerca se encuentran lugares tan representativos como la plaza de María Pita o el castillo de San Antón, espacios por los que el propio Ortega ha sido visto en más de una ocasión. Esta ubicación le permite estar cerca del cuartel general de Inditex, sin renunciar a la tranquilidad.

La vivienda destaca por su diseño funcional y elegante. Aunque no existen imágenes públicas, se sabe que cuenta con grandes ventanales orientados al océano, lo que permite disfrutar de una luz natural constante y de unas vistas privilegiadas al puerto. El interior sigue una línea sobria, sin excesos, donde prima el confort sobre la ostentación.
El precio de este tipo de propiedades en la zona confirma su exclusividad. Los pisos superan los 700.000 euros, y en algunos casos alcanzan o incluso superan el millón de euros, dependiendo del tamaño y la ubicación exacta. El metro cuadrado se sitúa entre los 3.000 y 4.000 euros, lo que convierte este barrio en uno de los más caros de La Coruña.

A pesar de contar con una gran fortuna y propiedades repartidas por todo el mundo, Amancio Ortega mantiene una rutina sencilla. Su vida diaria transcurre entre paseos por la ciudad, visitas al entorno portuario y momentos de tranquilidad en su hogar. Su cercanía y bajo perfil hacen que, en muchas ocasiones, pase desapercibido. Cabe destacar que, además de este dúplex, el empresario posee el Pazo de Drozo, una propiedad histórica situada a pocos kilómetros de la ciudad, vinculada a momentos importantes de su vida familiar.
