Como sociedad, tanto desde el punto de vista colectivo como individual, estamos obligados a cuidar y procurar el bienestar de uno de los colectivos más vulnerables: los niños. Es importante velar por su desarrollo y, para ello, toda la ciudadanía debemos trabajar al unísono con el fin de conseguir que crezcan en entornos equitativos, felices y seguros donde sean respetados todos sus derechos. Estas son algunas de las razones más importantes por las cuales se celebra el Día Internacional del Niño cada 20 de noviembre.

Este año, sin duda, esta jornada está marcada por la presencia del Covid-19, una pandemia mundial que ha obligado a todos los agentes, tanto públicos como privados, a procurar protocolos sanitarios más meticulosos y detallados con el fin de tener a todos los niños a salvo de la crisis sanitaria. En este sentido, desde las escuelas infantiles de Clece se han conformado protocolos de actuación muy meditados y eficientes que han permitido a los niños seguir desarrollando sus capacidades educativas, cognitivas y emocionales.

El día a día de los niños de las escuelas infantiles se ha visto alterado con la irrupción del coronavirus, sin embargo, y gracias a su alta capacidad de adaptación, han interiorizado todas las normas de higiene y movimientos con una gran naturalidad. Un aprendizaje, además, en el que la comunidad educativa y los padres han tenido un papel muy importante porque la coordinación y colaboración ha sido total. Este último es uno de los aspectos que más valora el personal de las escuelas infantiles, todo el mundo ha puesto de su parte, ha arrimado el hombro y ha respetado todas las normas con gran naturalidad por el bien de los pequeños.

Alicia Castillo, directora de la Escuela Infantil Gloria Fuertes de Mijas (Málaga), gestionada por Clece, destaca que “todo el mundo está poniendo muchísimo de su parte, estamos muy contentos con ello porque hemos conseguido que todo esté muy coordinado y los niños apenas noten alteraciones en su día a día”. Subraya, no obstante, que la vuelta a las aulas requirió de un protocolo de entradas y salidas muy organizado, así como llevar a cabo una serie de normas muy innovadoras hasta el momento y que, en otro momento, habrían carecido de interés.

“Hemos hecho unos grupos de convivencia formados por dos grupos burbuja, cada uno de ellos tiene una seño y una auxiliar asignada. No hay movimientos entre sí y nadie nuevo entra en los citados grupos. Así no se mezclan y, si hay un caso de contagio, podemos actuar de una manera mucho más organizada”, explica Castillo. Por otro lado, las entradas y salidas de la escuela se hacen de forma escalonada. “Tenemos tres entradas diferentes, pero aún así hemos organizado pequeños grupos que entran y salen con 15 minutos de diferencia. De este modo, se evitan aglomeraciones y trasiegos en el centro”.

Los niños no entran con el calzado de calle

Además, en la Escuela Infantil Gloria Fuertes, los padres tienen un cometido más antes de dejar a los niños y comenzar el ritual diario. “Los niños no entran con el calzado de la calle, entran con calcetines, y para salir al patio usan zapatos que tenemos desinfectados en la escuela para evitar los contagios”, relata Castillo.

Una vez están con su profesora y sin zapatos, prosigue Castillo, comienza el ritual diario. “Les tomamos a todos la temperatura y, una vez entran en la clase, les lavamos las manos y les ponemos un sello. De este modo, como un juego, les hacemos entender que es importante lavarse las manos porque, si se lavan muchas veces, el sello termina yéndose y llevándose al bichito del Covid-19”.

Castillo explica, además, que cada día alrededor de las 10 horas se hace un reporte y un control de posibles síntomas que se trasladan al enfermero de enlace. “La verdad es que su presencia y su ayuda nos va fenomenal. Hacemos repaso y lo registramos en Séneca, el portal de la Junta de Andalucía, y el enfermero de enlace se encarga de las citas pediátricas. De este modo, el pediatra quien decide qué hacer con el niño, si debe quedarse en casa, hacer un PCR, etc.”. Y añade: “A los padres, a los que agradecemos su colaboración y responsabilidad, se les llama de inmediato y ese mismo día les llama el enfermero de enlace”, detalla.

Salidas y entradas al patio escalonadas

Con respecto a las salidas al patio en la hora del recreo, las escuelas infantiles también han hecho un cuadrante por turnos y, además, cada uno de los grupos tiene sus propios juguetes que, “por supuesto, son diariamente limpiados y desinfectados”, explican desde la Escuela Infantil Gloria Fuertes. Este último aspecto, subraya, se cuida mucho y, por ello, “se ha intensificado la desinfección de todos los objetos, sobre todo en los espacios comunes como los polideportivos, los toboganes, los columpios, cada vez que se usan los servicios de limpieza acuden a hacer una alta desinfección para que el siguiente grupo entre con todo desinfectado”.

Por su parte, Patricia de los Bueis, maestra y coordinadora de la Escuela Infantil Municipal Mafalda y Guille de Valladolid, también gestionada por Clece, explica que han seguido las mismas pautas de grupos burbuja para mantener a los niños seguros respetando las ratios por clase, pero cuidando también de su desarrollo en el interior de las aulas. “Las actividades que antes se hacían en común, ahora ya no se hacen. Hemos reducido al máximo el contacto entre los niños, ha sido un reto organizar todo, pero hemos visto que poco a poco todo se puede hacer y que los niños se han acostumbrado muy bien a las nuevas normas”, apunta.

Pero, además, y esta es una de las cosas que destaca Bueis, han contado con una gran colaboración por parte de las familias. “Somos una escuela muy abierta, invitamos mucho a que los padres hagan talleres con nosotros y, aunque con el Covid-19 todo se ha complicado, sí que animamos a que hagan manualidades en casa porque a los niños les hace una ilusión tremenda, lo viven muchísimo”, explican desde Valladolid.

Día a día lleno de actividades lúdicas en grupos burbuja

Eso sí, a pesar de las dificultades de la pandemia, explica Bueis, “el día a día de los niños está lleno de actividades lúdicas, vivimos en un ambiente feliz. Además, al ser tan pequeños, todo el aprendizaje es a través del juego y la experimentación. En nuestro caso, no seguimos ningún método editorial, lo diseñamos todo nosotros. Cuando es época de vendimia, por ejemplo, y teniendo en cuenta que la uva es tan importante en la Ribera del Duero, nos disfrazamos, los niños pisan la uva viendo todo el proceso. ¡Salen de aquí muy emocionados con todo! El reporte que nos dan las familias es muy bueno, les gusta muchísimo y lo cuentan todo al llegar a casa”.

Por último, la maestra y coordinadora de la Escuela Infantil Municipal Mafalda y Guille de Valladolid destaca, además, que en este momento de restricciones ha tomado un grado más el cuidado de las emociones de los niños. “A algunos les gusta pintar, a otros las construcciones, algunos necesitan cosas más visuales, pero todos usan algo como vía de expresión de sus emociones. Son muy listos y también muy sensibles, me encanta trabajar con ellos y ver cómo se desarrollan y ayudarles a que se expresen. Hay imágenes que veo que no puedo olvidar, son maravillosos”.