Durante décadas, los silos de cereal fueron un elemento inseparable del paisaje rural de nuestro país. Construidos a mediados del s. XX para almacenar las cosechas a granel, estas grandes estructuras de hormigón desempeñaron un papel esencial en la economía local agrícola. Sin embargo, los cambios en los sistemas de producción hicieron que muchas de estas arquitecturas quedaran en desuso, convirtiéndose con el paso del tiempo en un patrimonio industrial olvidado.
Por ello, muchos piensan en una segunda vida para ellos, como es el caso de Extremadura, y lo hace a través de THESILO (del inglés Thermal Energy Storage in Silos). Se trata de un proyecto europeo cofinanciado por el programa Interreg España-Portugal (POCTEP) que investiga cómo transformar estos antiguos silos de grano en baterías térmicas capaces de almacenar energía renovable en forma de calor.
Aprovechar toda la energía renovable
La iniciativa aborda uno de los grandes retos actuales de la transición energética: cómo aprovechar los excedentes de energía solar y eólica cuando la generación supera puntualmente a la demanda o a la capacidad de absorción de la red eléctrica. Un desafío de especial interés para territorios con un elevado potencial renovable, como Extremadura, que se ha consolidado como uno de los principales referentes nacionales en generación de energía limpia.
Encontrar formas eficientes, sostenibles y económicamente viables de almacenar esa energía se ha convertido en una prioridad para Europa. En este contexto nace THESILO, un proyecto que apuesta por una solución diferente: en lugar de construir nuevas infraestructuras de almacenamiento, propone aprovechar estructuras ya existentes, robustas y estratégicamente ubicadas, como son los silos de grano, para almacenar ese calor y utilizarlo cuando haga falta. Y lo hará en la Eurorregión EUROACE (formada por Extremadura y las regiones portuguesas de Alentejo y Centro), donde se calcula que existen más de mil silos en desuso.
Una segunda vida para los antiguos silos

La propuesta parte de una idea sencilla, pero con un gran potencial. Cuando existe un excedente de energía procedente de fuentes renovables, esa electricidad puede convertirse en energía térmica mediante tecnologías conocidas como Power-to-Heat (P2H). El calor generado queda almacenado dentro del silo utilizando materiales capaces de mantener altas temperaturas durante largos periodos de tiempo.
Posteriormente, cuando exista demanda, podrá utilizarse para abastecer procesos industriales o suministrar calor a instalaciones cercanas, reduciendo el consumo de combustibles fósiles y mejorando el aprovechamiento de la energía renovable generada.
Los antiguos silos reúnen características especialmente favorables para desempeñar esta función. Fueron diseñados para soportar grandes cargas y décadas de uso intensivo; su estructura de hormigón armado ofrece una notable inercia térmica, justo lo que se busca para conservar el calor; y muchos se sitúan cerca de núcleos rurales, zonas agrícolas o infraestructuras eléctricas ya existentes. Reutilizarlos permite reducir costes, evitar nuevas construcciones y dar un nuevo uso a edificios que, en muchos casos, llevan décadas sin actividad.
Un reto liderado desde Extremadura
El proyecto THESILO está coordinado por el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético (CIIAE), ubicado en Cáceres, que lidera el desarrollo científico y tecnológico de la iniciativa. Junto a él participan la Agencia Extremeña de la Energía (AGENEX), que aporta su experiencia en energías renovables, eficiencia energética y transferencia de conocimiento para facilitar la futura implantación y replicabilidad de estas soluciones; y el Instituto Tecnológico de Rocas Ornamentales y Materiales de Construcción (INTROMAC), que contribuye con su conocimiento en materiales, construcción e innovación aplicada para adaptar estas infraestructuras a su nuevo uso energético.
Las tres entidades están adscritas a la Consejería de Industria, Energía, Ciencia y Territorio de la Junta de Extremadura, lo que refleja el compromiso del Ejecutivo regional con la investigación aplicada y la innovación como motores de desarrollo económico y territorial, así como su apuesta por situar a la región en la vanguardia del sector energético.
Torremocha, el laboratorio a escala real

El proyecto no se queda en el plano teórico. THESILO validará el concepto con un piloto experimental en condiciones reales, y el silo elegido para ello es el de Torremocha, un municipio cacereño de menos de mil habitantes cuyo ayuntamiento, que también es beneficiario del proyecto, cede la antigua infraestructura que dejó de almacenar grano hace ya tres décadas.
Sobre esa torre cilíndrica se instalarán las resistencias, los sensores de temperatura y el medio de almacenamiento elegido, que permitirán comprobar si la estructura aguanta, cuánto calor es capaz de retener y validar su viabilidad desde el punto de vista técnico y económico. Para un municipio pequeño, el proyecto supone además una oportunidad de revitalización: la recuperación de un edificio en desuso, la llegada de una tecnología puntera y la posibilidad de disponer en el futuro de una fuente de energía térmica renovable en beneficio de sus vecinos y empresas.
Cooperación entre España y Portugal
THESILO está cofinanciado por el Programa de Cooperación Interreg VI-A España-Portugal (POCTEP) 2021-2027 y cuenta con un presupuesto total de 1.514.396 euros para su ejecución hasta el 31 de diciembre de 2028. La reunión de lanzamiento del proyecto se celebró el pasado mes de abril en Torremocha, marcando el inicio de sus actividades.
El carácter transfronterizo es una de sus señas de identidad. Junto a CIIAE, AGENEX, INTROMAC y el Ayuntamiento de Torremocha, el consorcio integra a socios del otro lado de la raya: la Associação para o Desenvolvimento da Aerodinâmica Industrial (ADAI), el Instituto Politécnico de Portalegre, el instituto de investigación ITECONS y la Agência Regional de Energia e Ambiente do Norte Alentejano e Tejo (AREANATejo). Un equipo multidisciplinar que suma capacidades en materiales, ingeniería, digitalización, sostenibilidad y energía.
El trabajo se organiza en varios ejes complementarios: la selección y adecuación estructural de los silos, con herramientas de digitalización como los gemelos digitales; la investigación de materiales naturales y reciclados como medio de almacenamiento; el diseño e integración de los sistemas de conversión térmica; y la evaluación de la sostenibilidad, el marco legal y la replicabilidad del modelo a otros silos del territorio.
Más allá del piloto
THESILO no es todavía una solución comercial, sino un proyecto de investigación aplicada que durante los próximos tres años evaluará la viabilidad técnica, económica y medioambiental de este concepto. Si funciona, las implicaciones van mucho más allá de Torremocha. El proyecto abriría la puerta a reutilizar cientos de infraestructuras hoy olvidadas, contribuiría a estabilizar una red cada vez más dependiente de renovables intermitentes y, sobre todo, impulsaría la revitalización de las zonas rurales, generando actividad económica y empleo allí donde antes solo quedaban muros de hormigón vacíos.
Con iniciativas como esta, la Junta de Extremadura reafirma su compromiso con una transición energética basada en el conocimiento, la innovación y la cooperación internacional que no deje atrás al mundo rural. Una apuesta que demuestra que infraestructuras nacidas para almacenar el fruto del campo pueden convertirse ahora en una pieza clave para almacenar la energía del futuro.

