El sector agroalimentario en España es esencial. Un pilar estratégico para la economía y la competitividad de cualquier país, pero aquí es un motor imprescindible que lleva años en plena evolución, transformación y efervescencia, desde diferentes puntos de vista. Genera más de 2,5 millones de empleos, tiene una fuerza exportadora arrolladora y aporta alrededor de un 10% al PIB nacional, ya que hay miles de empresas dedicadas a este ámbito, siendo la mayor parte de ellas pymes u organizaciones empresariales con menos de 50 empleados.
La industria agro es, además, la primera rama manufacturera del sector industrial, según los últimos datos de Estadística Estructural de Empresas del INE, con casi 180.000 millones de euros (un 25,7% del sector manufacturero). Con respecto al número de empresas asciende a casi 28.000, el 96,1% de ellas son empresas con menos de 50 empleados y el 77,3% cuentan con menos de 10 empleados. Es decir, son pequeñas y medianas empresas (pymes) en su mayoría.
Un sector lleno de retos
Por tanto, este sector bombea con fuerza, pero también tiene en su haber algunos retos importantes que deben afrontar de cara al corto y medio plazo para sobrevivir y alcanzar el éxito, además de ser más eficiente, competitivo frente a otros países y sostenibles, teniendo en cuenta los estrictos criterios climáticos de las organizaciones o el cambio que han experimentado los hábitos de alimentación de las personas en el mundo occidental, unas conductas que caminan cada día hacia un comportamiento más consciente.
Junto a estos desafíos, las empresas del sector de la agroalimentación también deben intentar solucionar algunas problemáticas reales y presentes, como es el relevo generacional, el sortear el envejecimiento de su fuerza laboral, así como la necesidad de aumentar su tamaño con el objetivo de poder competir en igualdad de condiciones en el complejo mapa internacional, cada día más caracterizado por el proteccionismo, y diversificar su actividad.
Santander: más de 5.800 millones de financiación en 2025
Ante estos retos, no sólo se requieren empresarios dotados de tenacidad y conocimientos de su sector, también necesitan de aliados que les sirvan de guía en un entramado internacional complicado y les asesoren en todo momento para alcanzar una correcta evolución y crecimiento de sus proyectos. En esta línea, Santander se consolida como un aliado estratégico de un sector primordial: sólo en 2025 la entidad apoyó en España a más de 425.000 clientes agro con 5.800 millones de euros de financiación, un 8% más que un año antes.
Gran parte de este monto estuvo destinado a la modernización y digitalización del sector, con la incorporación de maquinaria de última generación, sistemas de agricultura de precisión, tecnologías basadas en GPS y sensores en campo, así como el desarrollo de nuevas variedades más resistentes y eficientes. Unas inversiones que permiten aumentar la productividad, optimizar el uso de recursos y reducir el impacto ambiental, reforzando la viabilidad económica de las explotaciones a largo plazo.
Parte de esta financiación se lleva a cabo a través del Fondo Agro Smart. Una apuesta lanzada en 2022 que ofrece financiación estratégica para proyectos de crecimiento, sostenibilidad, innovación, digitalización y generación de empleo.
Dentro de este servicio a sus clientes agro, Santander también acompaña a los profesionales y las pymes en todas las fases de desarrollo, de principio a fin, financiándolas y dotándolas de un amplio abanico de destino de fondos. Estos van, desde la transformación de fincas hacia cultivos más rentables, como el olivar, los cítricos, el almendro, el pistacho o el aguacate, pasando por el apoyo en I+D+i o la creación de nuevas unidades de negocio.
Más allá de la financiación: la cercanía
Sin embargo, el apoyo de Santander al sector agroalimentario español va más allá de la financiación, buscando la cercanía y el conocimiento profundo de la realidad de la industria. Para ello, el banco mantiene una red de oficinas especializadas en el Negocio Agroalimentario distribuidas por todo el país. De este modo, está más cerca del casi medio millón de clientes agro que tiene a nivel nacional, atendiendo de tú a tú sus necesidades y dudas.
Además de su presencia activa en los principales eventos agroalimentarios que se celebran en España, Santander impulsa iniciativas estratégicas orientadas al largo plazo, apoyando proyectos que contribuyen al desarrollo rural, al relevo generacional y a la reducción de cargas administrativas mediante soluciones tecnológicas.
En definitiva, Santander eleva cada año su apuesta por un sector agroalimentario que se consolida a pesar de los obstáculos, que es un elemento de cohesión territorial del país y que es un ámbito lleno de oportunidades socioeconómicas altísimas. Eso sí, se trata de un motor económico que debe tener los ojos abiertos para afrontar los retos presentes y futuros, y hacerlo de la mano de organizaciones como Banco Santander. De este modo, habrá garantías para un sector sólido que asegure el futuro de las empresas agro y de la competitividad como país.
