A pie, en bicicleta o a caballo: recorre la naturaleza de la Sierra Norte de Madrid con las propuestas de los Caminos Carpetania

A menos de una hora de Madrid existe un lugar donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo. La Sierra Norte es un refugio de bosques, embalses, pueblos con siglos de historia y senderos que invitan a descubrir la región caminando, en bicicleta o a caballo. Allí se extiende la Red Carpetania, una red de casi 800 kilómetros de caminos históricos que conectan algunos de los rincones más bellos de la Comunidad de Madrid.

Recorrer estos itinerarios es mucho más que una actividad al aire libre. Es adentrarse en villas de Madrid como Patones, Buitrago del Lozoya o Torrelaguna; descubrir la riqueza natural del Valle del Lozoya, los paisajes del Embalse de Pedrezuela o la Cascada del Hervidero, y disfrutar de la gastronomía y el patrimonio de una comarca que conserva casi intacta su esencia.

Tanto si buscas una escapada de fin de semana como una excursión de un día, la Red de Caminos Carpetania ofrece la oportunidad de desconectar del ritmo de la ciudad y vivir un verano diferente, en contacto con la naturaleza y la historia de la Sierra Norte de Madrid.

Rutas que se sienten y también se escuchan

Los paisajes serranos nos esperan para vivir con intensidad la época del año más esperada y divertida. Para ello, vamos a extender sobre la mesa la Red de Caminos Carpetania en la Sierra Norte de Madrid y vamos a organizar y diseñar experiencias inolvidables.

En primer lugar, debemos pensar cuál será nuestro punto de salida. No importa nuestra elección porque la red está estructurada para que podamos llegar a cualquier punto del territorio desde cualquier otro y movernos con absoluta libertad, porque un camino no conduce a un sólo lugar, sino a muchos. Y también con seguridad: toda la red está señalizada de manera detallada para saber dónde estamos en cada momento y saber por dónde seguir.

Para facilitarnos el trabajo, además, la Red Carpetania tiene ya propuestas de itinerarios que podemos usar, todos ellos con rutas muy interesantes que se adaptan a todos los gustos. Pero, además, hay un aspecto muy especial en algunas de estas rutas y es que, además de caminarlas, también las podemos escuchar.

Gracias al Proyecto Carpetania Suena: Caminos que se escuchan, los visitantes podemos descubrir a partir de pequeñas narraciones sonoras que nos cuentan lo más llamativo e interesante de la ruta, incluso contándonos quién es la protagonista de la misma, como es el caso, por ejemplo, de la Ruta de Juana la Beltraneja, que sale de la Plaza de la Bellota en Buitrago del Lozoya.

Buitrago de Lozoya @Adone Stock

La ruta de Juana La Beltraneja, una invitada ilustre en Buitrago del Lozoya

Juana de Castilla, hija de Enrique IV conocida como La Beltraneja y principal enemiga de Isabel La Católica cuando luchaban por el trono de Castilla, es la protagonista de este recorrido por los parajes de esta localidad serrana. Durante el s. XV, con el fin de no ser localizada por los partidarios de la Reina Católica, la princesa Juana estuvo alojada un tiempo en el Alcázar de los Mendoza. De este castillo madrileño, donde fue resguardada, salió directamente a caballo con toda su comitiva para desposarse con el Duque de Guyena.

Toda esta historia de Juana y el recorrido que hizo al salir de Buitrago del Lozoya podemos conocerlo gracias a esta ruta. Es un paseo de 10 kilómetros de 2,5 horas de duración, con una dificultad media-baja, que nos cruzará el río Lozoya por Puente Viejo, y nos incorporará a la Vía Pecuaria Colada del Chorrillo conduciéndonos al histórico Puente de Cal y Canto, hasta las ruinas de la Ermita de la Trinidad. Y así es como pasaremos también por Pinilla de Buitrago hasta llegar a Gargantilla de Lozoya, localidad donde se casa finalmente la princesa Juana con el Duque de Guyena en la iglesia de Santiago. 

Esta ruta tan regia la podemos completar disfrutando de la gastronomía serrana con carnes espléndidas con D.O. Sierra de Guadarrama, en algunos de los asadores y restaurantes que tenemos en el recorrido, como Las Murallas, el Mesón Serrano o Gruocho Parrilla.

Caminata y cocido madrileño, un plan perfecto

Seguimos con la Ruta del Pinar de Casasola, un paseo de 12 kilómetros que nos permite ver los pinos resineros, uno de los pocos pinares de esta especie presentes en la Sierra Norte, ya que el pino más común es el pino silvestre o de Valsaín.

Y no sólo eso, también veremos encinas, fresnos, zonas de pradera y preciosos pueblos de montaña, como Serrada y Berzosa de Lozoya, conocida ésta última como el balcón de la Sierra Norte debido a la estupenda panorámica que ofrecen sus más de 1.000 metros de altitud. Pasaremos también por Robledillo de la Jara y Cervera de Buitrago, donde observar el Embalse de El Atazar. 

Llegaremos, por fin, a Serrada de la Fuente, un municipio pequeño de apenas 30 personas donde conocer de primera mano cómo es la vida rural serrana. Cerca de allí, tenemos el Pajar de Fuente Hernando, en Lozoya, donde podemos comer un cocido madrileño que hacen con amor y a fuego lento durante todo el día en puchero de barro y lumbre de leña. Si no somos de cocido, hay otras opciones, como las carnes de la Sierra de Guadarrama a la parrilla, cordero y cochinillo asados en horno árabe de leña o arroz con bogavante.

Cañada de las Merinas, la importancia de la trashumancia serrana

Vamos subiendo de intensidad en nuestros recorridos y vamos a optar por la Ruta de la Cañada de las Merinas, la cual comienza en Bustarviejo y podemos hacer caminando o en bicicleta. Son 20 kilómetros y los podemos recorrer, más o menos, en unas cinco horas. 

Con esta experiencia vamos a recorrer parte de una de las cañadas más antiguas de la península. Y es que debemos destacar que en la Sierra Norte de Madrid la trashumancia es una actividad de gran importancia, cada año salían y entraban miles de cabezas de ganado para pastar en las laderas, collados y puertos de la Sierra Norte durante el verano.

Podemos salir de Bustarviejo siguiendo las laderas de Peña Negra y el Mondalindo hasta el collado del Medio Celemín, el lugar donde a los pastores se les cobraba un tributo por entrar en las tierras del Señorío de Buitrago. De ahí vamos por la Sierra de la Cabrera, pasando por el collado del Portachuelo, seguimos por la Cañada Real Garganta de los Montes hasta llegar a El Cuadrón, un Centro de Educación Ambiental, donde podemos ver espectaculares vistas del embalse de Riosequillo, ya muy cerca de Buitrago del Lozoya.

Si queremos terminar aquí nuestra ruta, os recomendamos hacer una parada en la piscina natural de Riosequillo, una de las más grandes de España. Está rodeada de montaña, pinos y aire, lo que hace de esta parada un plan fresco e ideal para tomar algo en el bar-restaurante del espacio o tomar un aperitivo en sus extensas zonas con merenderos donde poder descansar y estar a la sombra natural.

A dos ruedas y espectaculares panorámicas

Entre las propuestas de itinerarios de la Red de Caminos Carpetania, también encontramos algunas propuestas para disfrutar con la bicicleta.

Encontramos la Ruta de los Siete Pueblos del Lozoya, con una distancia de 43 kilómetros; la Ruta Pidemonte Serrano de 21 kilómetros; la Ruta de los Pueblos de la Vega del Jarama de 9 kilómetros, o la Ruta de la Vuelta a los altos del Hontanar, de 57 kilómetros.

También hay planes para los aficionados a la bicicleta más duros, ya que estamos hablando de rutas destinadas a ciclistas más experimentados. Por ejemplo, CiclaMadrid MTB Tour tiene un recorrido de 213 kilómetros y un recorrido por la Sierra Norte de Madrid, especialmente diseñado para las bicicletas de montaña. 

El itinerario pasa por lugares de alto valor natural y paisajístico como el Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama, la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón o la Vega del Jarama y el Lozoya (Red Natura 2000), todo un mosaico de ecosistemas y paisajes, factor característico de esta sierra madrileña.

Es una ruta muy larga que se suele hacer en diferentes etapas y que, además, ofrece a los visitantes unas espectaculares panorámicas sobre la sierra y sus valles; así como la opción de conocer el Monasterio de El Paular, en Rascafría; o los yacimientos arqueológicos del Valle de los Neandertales, en Pinilla del Valle, o la Necrópolis tardoantigua del Castro Dehesa de la Oliva, cerca de Patones.

Para darle a esta ruta de alta exigencia un toque disfrutón de mesa y mantel, vamos a hacer una parada en Rascafría. En este pueblo de montaña podemos entrar en Caldea Restaurante y tomar sus carrilleras de cerdo en salsa de chocolate blanco de la Fábrica de Chocolate de San Lázaro; o en el Restaurante Conchi, especializado en comida casera de la zona y con productos de temporada, donde podemos tomar, por ejemplo, callos, sopa castellana, migas de la pastora o espléndidas carnes trabajadas a fuego lento como las manitas de cerdo con un toque de chocolate.

Un recuerdo dulce para los más chocolateros

Lazaritas artesanas de chocolate. @Redes Sociales

Los más chocolateros tiene un rincón en Rascafría que deben conocer, así que entre sendero y sendero, podemos hacer un alto en el camino para comprar chocolate artesano en el Obrador San Lázaro.

En esta fábrica artesana de tentadoras creaciones, que ya cuenta con la tercera generación, los hijos de Carlos San Lázaro, podemos comprar las conocidas como Lazaritas de diferentes sabores: chocolate negro y caramelo; chocolate negro trufado y aceite de oliva; chocolate con leche trufado, aceite de oliva extra y canela, o chocolate negro trufado con naranja, entre otros.

red-carpetania-comunidad-madrid-14
Lazaritas artesanas de chocolate. @Redes Sociales

La elaboración es 100% artesana, con ingredientes naturales y con recetas propias. Además, son productos chocolateros no aptos para los impacientes, ya que al trabajar sus productos manualmente, todo lleva su tiempo.

En Pinilla del Valle, si esta es nuestra parada, podemos comer carne de la zona a la parrilla o un cocido madrileño en el Restaurante El Anzuelo. Mientras que, en Patones, un pueblo precioso que merece la pena conocer, podemos optar por entrar a comer a alguno de sus múltiples restaurantes, como El Rey de Patones; El Lavadero de Patones, que tiene unas magníficas vistas; o en Las Eras, caracterizado por su cocina tradicional.

En bicicleta hasta el Puerto de Navafría

Otras rutas con bicicletas de montaña son también la Horizontal Norte MTB o la Horizontal Sur MTB, ambas de entre 40 y 50 kilómetros de distancia, y discurren por pistas forestales. La primera de ellas nos brinda la oportunidad de poder recorrer la ladera Este de los Montes Carpetanos, desde Somosierra hasta el Puerto de Navafría o Lozoya, regresando de nuevo a Somosierra, no sin antes pasar por La Acebeda o Braojos de la Sierra, un pintoresco pueblo que tiene arquitectura de montaña, donde prima la piedra y la madera, y una vegetación frondosa de robles y fresnos que envuelve a los visitantes.

Desde el punto de vista del patrimonio histórico y cultural, no podemos perdernos tampoco en Braojos la Iglesia de San Vicente Mártir, declarada Bien de Interés Cultural, o la Ermita del Bien Suceso; o conocer una de sus más arraigadas tradiciones: La Pastorela, una danza de pastores que se hace en la Misa del Gallo que hace una ofrenda del mejor cordero al Niño Jesús. Es una curiosa tradición que se celebra desde el s. XV. 

Por su parte, la Horizontal Sur MTB hace un recorrido que va de Somosierra hasta el Puerto de Navafría o Lozoya. En el paseo disfrutaremos de una ruta bonita y entretenida, con vistas del Valle del Lozoya, fuentes y miradores, hasta llegar al Puerto de Navafría, un paso de montaña situado en la Sierra de Guadarrama que linda con Segovia. Una vez que hemos llegado, los aficionados a la montaña más expertos recomiendan hacer un almuerzo en Las Lagunillas, un área recreativa dentro del pinar con praderas y pequeñas lagunas estacionales que tiene una fuente con agua fresca de excelente calidad.

Carpetania Walking Festival, disfrute con guías locales

Otra manera de conocer los paisajes y rincones naturales de la Sierra Norte de Madrid es a través del Carpetania Walking Festival, una iniciativa que ofrece rutas y otras actividades en más de 20 municipios de la zona.

Se trata de un evento que se suele desarrollar en el mes de mayo y donde encontramos propuestas astronómicas, senderos que nos llevan a las mejores puestas de sol, una marcha nórdica o rutas históricas y patrimoniales.

También los amantes de las aves tienen su espacio en Carpetania, ya que podrán participar en talleres de iniciación a la ornitología o una actividad de orientación dentro de la naturaleza. Todo ello, desarrollado y liderado por guías locales que dirigirán los recorridos y nos contarán todas las curiosidades.

De todas las actividades del Carpetania Walking Festival, quizá la más destacada es la marcha de los 100 kilómetros en 24 horas, que recorre buena parte de la Sierra Norte de Madrid. Es una actividad que, sin duda, nos va a poner a prueba y nos va a acercar de manera íntima a la naturaleza.

En la última edición del Carpetania Walking Festival se han llevado a cabo distintas acciones. Por ejemplo, una de ellas está relacionada con las Dehesas Serranas de Braojos, un paseo por una dehesa de robles, donde vamos a conocer cómo funcionan –y funcionaban– estas zonas naturales y qué uso hacían de ellas los madrileños serranos.

Puente Viejo en Horcajo de la Sierra. @Comunidad de Madrid

Carboneras y pastoreo, dos actividades con solera en la Sierra Norte

Y es que estas dehesas eran usadas por los vecinos para coger leña; también como pasto para el ganado o para las carboneras, unas plataformas donde se apilaba y quemaba la madera para obtener carbón vegetal. Si estamos interesados en conocer más a fondo esta actividad, ya desaparecida, podemos hacer la Ruta de la Dehesa Boyal en el entorno de Braojos, la cual forma parte de la Red Carpetania.

Se trata de una ruta de más o menos nueve kilómetros y una duración de tres horas. En el recorrido, que cuenta en todo momento con paneles informativos, iremos atravesando bosques de encinas y robles, donde encontraremos restos de antiguas carboneras, así como zonas donde se desarrollaba el pastoreo comunal. Es decir, terrenos donde los ganaderos llevaban de forma conjunta a sus animales a pastar y cuidar de los rebaños.

Destacar, como curiosidad, que se trata de una práctica tradicional de la ganadería extensiva de la Sierra Norte de Madrid que es clave para la gestión del territorio y el mantenimiento de la diversidad. En esta línea, en la zona hay algunas acciones de conservación y ecoturismo slow, como son las iniciativas que permiten conocer el pastoreo de primera mano. Por ejemplo, en Puebla de la Sierra podemos participar en Acercamiento al Pastoreo, un proyecto que nos permite acompañar a un rebaño de cabras; o ser Pastor y Quesero por un día en la quesería La Caperuza, en la localidad de Bustarviejo.

Si queremos un paseo algo más corto, podemos optar por la Ruta Dehesa Boyal en El Atazar, con una distancia de alrededor de seis kilómetros. Un sendero que se adentra en la dehesa Monte de Utilidad Pública, donde tenemos quejigo, roble o arces. Es un recorrido circular que podemos recorrer en menos de dos horas, y tenemos la opción de hacerlo, tanto a pie como en bicicleta.

Una ruta a caballo en plena naturaleza, una experiencia única

Hemos aparcado nuestro coche cuando hemos llegado a la Sierra Norte. Ya hemos disfrutado de algunos senderos y espacios naturales privilegiados de la Red de Caminos Carpetania, y queremos hacer algo más único y especial. En este caso, os vamos a proponer una ruta a caballo por los alrededores de Buitrago del Lozoya, un lugar privilegiado en plena naturaleza.

En el Centro Hípico Buitrago, que lleva más de 25 años trabajando en este sector, disponen de caballos adaptados para todos los niveles, así que no importa si somos principiantes, ya que gracias al trabajo de los guías del centro podemos disfrutar de esta actividad. A lomos de nuestro caballo, vamos a poder disfrutar de diferentes senderos y veredas naturales que pasan por el río Lozoya.

Son recorridos que duran como mínimo una hora y que, además, podemos hacer en familia durante cualquier mañana de verano.

Podemos hacer un paseo entre encinas, tomillos y romeros que cruce el Arroyo de la Trinidad y contemplar el Puente de Cal y Canto, una joya histórica de 1579 situada en el límite municipal entre Buitrago del Lozoya y Villavieja del Lozoya, gracias a la Ruta Puente Cal y Canto, de una hora de duración.

Del mismo tiempo debemos disponer si queremos hacer la Ruta Cañada de Gascones, que recorre la Cañada Real Segoviana y pasa cerca de la Laguna de Gascones, un pequeño pueblo de 200 habitantes del Valle del Lozoya con una gran riqueza ecológica, ideal para el avistamiento de aves y fauna silvestre, como zorros y corzos. 

Si con una hora de paseo nos quedamos con ganas y, además, somos apasionados de la historia, podemos optar por la Ruta Trincheras de la Guerra Civil, un recorrido que llega a Los Cerillos, donde estaban algunos de los puntos estratégicos de los soldados de la Guerra Civil, por lo que podemos observar las trincheras y los búnkeres usados en aquella contienda.

Estas son sólo algunas ideas para conocer la Sierra Norte de Madrid, tanto a pie como en bicicleta o a caballo, pero en la Red de Caminos Carpetania tienen múltiples combinaciones para disfrutar de esta emblemática y rica zona de la Comunidad de Madrid que cada día enamora a más viajeros.

Y es que no sólo posee un entorno natural sin parangón que deja sin palabras, también ofrece la posibilidad de conocer la historia serrana de la comarca, contemplar su rico patrimonio, conocer sus costumbres más enraizadas o paladear su gastronomía, donde las carnes con D.O. Sierra de Guadarrama son la joya de la corona.

Fotografías

Comunidad de Madrid | Adobe Stock

Texto

María Villardón

Diseño