El ambiente está caldeado a sólo unas semanas de la celebración de ARCOmadrid. Las galerías de arte contemporáneo están de uñas con el Gobierno de coalición y se ponen en huelga. El sector lleva más de un año pidiendo bajar el IVA del 21% aplicado a las obras de arte, antigüedades y objetos de colección. Una reducción que, afirma el sector y otros organismos autorizados, les permitirá competir en igualdad de condiciones con otros países de nuestro entorno, donde el IVA cultural está entre el 5% y el 8%, en el peor de los casos. El Ministerio de Cultura, de Ernest Urtasun, dice que es competencia de Hacienda, y la titular de esta cartera, María Jesús Montero, no dice esta boca es mía, de acuerdo con fuentes del sector.
El Consorcio de Galerías de Arte, sector que alega estar apagándose poco a poco aplastado por una angustiosa losa fiscal, ha anunciado que se pone en huelga del 2 al 7 de febrero. Así, cesa «toda actividad» y se niega a «toda colaboración gratuita» con instituciones públicas y privadas en España durante «un periodo de tres meses», como la localización de coleccionistas para préstamos, la búsqueda de archivo, gestión, coordinación de transportes o el asesoramiento en montaje, etc.
Con este grito desesperado, los agentes del arte contemporáneo quieren poner en evidencia que son un activo importante para el país, tanto desde el punto de vista cultural como económico. El conjunto del arte, de acuerdo con datos del Ministerio de Cultura, aporta entre un 2,2 y un 3,5% al PIB español y emplea a casi un millón de personas.
«El sistema fiscal penaliza el arte y reduce el desarrollo económico del sector»

También el Círculo de Empresarios denuncia que el sector del arte en España afronta «una desventaja estructural que no reconoce plenamente el valor económico, social y patrimonial de la actividad artística; dificulta el acceso del público a las obras, reduce el bienestar de la sociedad española y los agentes financieros perciben el sector como poco atractivo».
Por ello, reclama al Ejecutivo de Pedro Sánchez un «IVA cultural reducido» que no penalice la competitividad de las galerías españolas, «teniendo en cuenta que no se ha de tomar como una renuncia a los ingresos fiscales, sino a una inversión en dinamización cultural y económica» que tendría un impacto positivo en el conjunto de la nación. «Podría aumentar el número de galerías en España, fomentaría la apertura de ferias de más nivel y atraería el coleccionismo privado, del que una parte importante termina en las colecciones públicas», expone el Círculo de Empresarios.
ARCOmadrid 2026: el 66% de las galerías son internacionales
Una de esas grandes citas del arte contemporáneo es ARCOmadrid (4 al 8 de marzo), un momento clave del año donde las galerías de arte españolas se lo juegan todo, a veces incluso de forma literal, porque requiere de esfuerzo y dinero. Fuentes solventes del sector explican a OKDIARIO que estar en ARCOmadrid «es muy caro y supone un importante esfuerzo».


Según se detalla, el metro cuadrado del stand está en un precio de alrededor de 350 euros, «a lo que hay que sumar otros gastos como el 10% de IVA, una cuota de servicios que suelen rondan los 1.600 euros, aproximadamente, y los propios gastos de la galería como el transporte de la obra u otros gastos corrientes como alojamiento y comidas, por ejemplo. Así que más nos vale vender mucho para cubrir gastos y tener un margen de beneficio que nos permita seguir con nuestra actividad».
El Consorcio de Galerías y el Círculo de Empresarios determinan que el IVA del 21% arrastra al sector a la irrelevancia internacional, expulsa a los coleccionistas del mercado español y no permite competir en igualdad de condiciones con otros países.
Y es que las galerías de arte españolas acuden a ARCOmadrid compitiendo con un brazo en cabestrillo. Una edición más tienen que gravar sus transacciones con un 21% de IVA, mientras que una galería de Francia, por ejemplo, sólo tendrá que imponer un IVA reducido del 5,5%. Casi con toda probabilidad, y es una cuestión de cifras, venderán más las galerías extranjeras que las españolas. Quizá eso explique que la feria sólo cuente con un 34% de galerías nacionales, mientras que el segmento internacional alcanza el 66%.
Deslocalización geográfica: ¿rumbo Portugal?

Otra de las consecuencias de este sistema fiscal, de acuerdo con Círculo de Empresarios, es que empuja a las galerías a su deslocalización geográfica a buscar otros marcos fiscales más beneficiosos. Un movimiento que está percibiéndose ya en algunos otros sectores empresariales, los cuales se están trasladando a países vecinos, como Portugal, donde se goza de más estabilidad, menos burocracia, proximidad geográfica y una presión fiscal más baja.
«Un 15% de las pymes españolas están pensando en irse a Portugal», afirma Javier Fernández, fiscalista del departamento tributario de dPG Legal. Además, expone, tienen un servicio que permite crear empresas en menos de 24 horas. Mientras que en España crear una empresa con todos los trámites en el registro mercantil y en el notario, pues es un trámite que te puede llevar fácil cuatro o cinco meses».
Con respecto a la presión fiscal, detalla el experto, «el impuesto de sociedades en Portugal es del 21%, mientras que en España es del 25%, los costes de la Seguridad Social son más baratos, las indemnizaciones por despido también y, además, hay también algunas ventajas para las personas físicas: no hay ni impuesto de patrimonio ni de sucesiones, dos impuestos que sí existen aquí en España».


