98,3 millones de dólares. Esta es la cifra que se ha pagado en una subasta en Christie’s por la obra Número 15 (Dos rayas verdes y una raya roja) Two Greens and Red Stripe– de Mark Rothko (Letonia, 1903 – Nueva York, 1970), un lienzo de dos metros de alto de uno de los grandes exponentes del expresionismo abstracto que pertenecía a la colección de Agnes Gund, mecenas y presidenta emérita del MoMA de Nueva York.

Ahora, este cuadro de grandes dimensiones pasa del salón del apartamento neoyorquino de la mecenas a una colección privada –aún desconocida– de un representado/a por la especialista en arte contemporáneo de la casa, Rachael White Young, que estaba en la sala pujando en directo. El precio de salida de este Mark Rothko fue de 60 millones de dólares y hubo una decena de ofertas de compradores interesados. Finalmente, la venta se cerró con un récord en subastas para este artista: 98,3 millones de dólares.

Nº 15 Two Greens and Red Stripe, una obra de 1964

Nº 15 (Dos rayas verdes y una raya roja) – Two Greens and Red Stripe– de Mark Rothko. @ Christie’s

La obra Número 15 (Dos rayas verdes y una raya roja) fue pintada en 1964 y fue adquirida por la propia Agnes Gund en el estudio de Mark Rothko en la 157 de la calle 69 Este de Nueva York, asesorada de forma directa por el pintor. Los colores más apagados y oscuros, cuando el artista nos tiene acostumbrados a campos de color llenos de vida, como el naranja, el amarillo o el rojo, llaman nuestra atención. En tonos verdes, violetas y azules de ultramar, evocando los profundos azules que Giotto o Fra Angelico utilizaban para representar a la Virgen María, junto a una línea roja que divide la escena, podemos percibir su vertiente más intensa y contemplativa.

«Me encanta convivir con las cosas, porque puedo ver las obras bajo diferentes luces, en diferentes momentos del día. Cuando estaba embarazada, me quedé dormida, y al despertar, todo el cuadro había cambiado, y le escribí a Rothko diciéndole cuánto me encantaba el cuadro, y Rothko me llamó y me dijo: ‘Me gusta mucho oír eso sobre mi arte’», relataba Agnes Gund al referirse a la obra que dominaba la estancia.

«Grandiosa y en tonos serenos»

Con su escala «grandiosa y en tonos serenos», como reza el ensayo de Christie’s, este lienzo de Mark Rothko recién subastado es una de las obras cumbre del expresionismo abstracto, ese movimiento artístico de posguerra en EEUU donde el artista letón compartió espacio y tiempo con otros grandes nombres, como Jackson Pollock, Barnett Newman o Willem de Kooning, entre otros.

Está pintada, además, en un momento esencial de la carrera de Mark Rothko. En 1964 ya había pintado los murales del Edificio Seagram de Nueva York y los del Museo de Arte de Harvard, y estaba a punto de comenzar el trabajo al que dedicaría el resto de su carrera: la Capilla Rothko en Houston.

Esta obra supuso también un impulso a su trayectoria y un punto de inflexión para su paleta de colores, que poco a poco se tornaba más oscura. En 1963, un año antes de pintarla, su vida personal iba bien, acababa de nacer uno de sus hijos, y su carrera profesional iba ya camino de la leyenda. Sin embargo, es un momento en el que Mark Rothko, a pesar de su seriedad rusa habitual, comentaba a sus allegados y amigos sentirse «atrapado y estancado, en un punto muerto artístico».

Es por esta razón que Nº 15 (Dos rayas verdes y una raya roja) simboliza, además, la superación de este bache, al tiempo que anticipaba el estilo de sus posteriores pinturas oscuras y su menor énfasis en los colores brillantes y vibrantes. Es una obra que encapsula todo lo conseguido en la década de los años 60 y deja paso a una nueva producción.

Comprada sólo tres años antes del suicidio del artista

Obra Número 15 (Dos franjas verdes y una raya roja) –Two Greens and Red Stripe– de Mark Rothko. @ Christie’s

Esta obra, además, cobra especial interés por diferentes razones, y es que estamos hablando de un lienzo casi inédito, una obra que ha sido prestada sólo en una ocasión para una exposición en el Museo de Arte de Cleveland en 1972 y que, además, jamás ha sido objeto de subasta. Es decir, el cuadro pasó directamente de las manos de Rothko a las de la coleccionista, y ahora se subasta en Christie’s por primera vez, tras la muerte de Agnes Gund el pasado septiembre.

Debemos tener en cuenta, además, la grandiosidad de la obra, una de las mayores de este periodo en manos privadas, refleja la intención del artista por controlar la atmósfera y el entorno en el que sus obras eran vistas y percibidas. Es por ello que Mark Rothko controlaba de manera minuciosa los montajes de sus exposiciones, en las que insistía en poner los cuadros muy cerca los unos de los otros con una iluminación difusa, y cercanos al suelo. Y es que, gracias a los enormes formatos de sus obras y la colocación de las mismas tan cercanas a la tierra, tienen la capacidad de envolver al espectador y que éste pudiera tener una experiencia plena, tal como ha explicado en algunas ocasiones su hija, Kate Rothko Prizel.

Y no sólo eso. Otro detalle a tener en cuenta, y que de alguna forma también da peso al lienzo, es que se trata de una obra comprada en 1967: sólo tres años antes de que Mark Rothko se suicidara en 1970, dejando huérfanos a alrededor de 800 cuadros, frenando de golpe una producción muy valorada por el mercado y, de paso, disparando su valor para la eternidad.

Esta obra se incorpora a la colección de Agnes Gund, posiblemente, gracias a la relación de amistad que la coleccionista tuvo con el matrimonio Emily y Burton Tremaine, primeros mecenas de Rothko al comprar obra en 1953 y propietarios de una interesantísima colección donde encontramos, por ejemplo, obras de Juan Gris, Pablo Picasso, Alberto Giacometti y Piet Mondrian, así como Pollock, Jasper Johns, Robert Rauschenberg y Andy Warhol.

Agnes Gund, explican en el ensayo de la obra de Christie’s, se enamoró de inmediato de la obra de Rothko y Emily Tremaine le sugirió visitar el taller del artista. Allí conoció personalmente al legendario pintor, que convenció a la coleccionista estadounidense de comprar esta obra recién subastada de gran formato y colores contemplativos e introspectivos, alejados ya de su clásica paleta intensa y cálida.

@MariaVillardon