Rafael del Páramo: «El mercado gris dentro del mundo relojero es una realidad inevitable y necesaria»
En un momento en el que conseguir determinados relojes en boutique puede implicar listas de espera interminables, relaciones previas con la marca o precios que no siempre coinciden con la realidad de mercado, el llamado mercado gris se ha convertido en uno de los grandes protagonistas del sector. ¿Es un problema para las marcas? ¿Una oportunidad para los compradores? ¿Una amenaza para el vintage? El término mercado gris se refiere al comercio de relojes originales fuera de los canales de distribución oficiales, pero para entenderlo con rigor hablamos con Rafael del Páramo, fundador de Del Páramo Vintage, uno de los nombres de referencia en la compraventa de relojes especiales en España. Con una visión serena y profundamente conocedora del sector, analiza sin dogmas un fenómeno que, lejos de ser marginal, forma parte estructural de la relojería contemporánea.
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El mercado gris de los relojes explicado por dentro: oportunidad, criterio y cultura relojera
«El mercado gris es el punto de encuentro entre productos originales, certificados y con garantía y el comprador particular; se trata de piezas nuevas o seminuevas que forman parte del catálogo actual o que han sido descatalogadas recientemente», explica Rafael del Páramo para
«El mercado gris es el punto de encuentro entre productos originales, certificados y con garantía y el comprador particular»
Lejos de la visión simplista que lo asocia automáticamente a prácticas opacas, matiza: «Desde mi experiencia como profesional y amante de la relojería, lo concibo como un espacio donde confluyen conocimiento, oportunidad y pasión. Es un entorno que exige criterio, transparencia y cultura relojera, tanto por parte del vendedor como del comprador. Bien gestionado, no sólo amplía el acceso a determinadas referencias, sino que también dinamiza el sector y facilita que piezas especiales encuentren la muñeca adecuada».
Es decir, no hablamos de falsificaciones ni de ilegalidad, sino de relojes auténticos que circulan fuera del canal oficial de distribución. Y ahí empieza el verdadero debate.
«Bien gestionado, no sólo amplía el acceso a determinadas referencias, sino que también dinamiza el sector y facilita que piezas especiales encuentren la muñeca adecuada»
Mercado gris vs. vintage
Una de las grandes confusiones habituales es mezclar mercado gris con mercado vintage o pre-owned tradicional. Para Del Páramo, la diferencia es clara.
«El mercado gris abastece de modelos que en concesionarios son muy difíciles de conseguir y, en el resto de referencias, permite beneficiarse de importantes descuentos frente al precio retail. El mercado vintage da al cliente la oportunidad de adquirir piezas descatalogadas, con la exclusividad que ello conlleva. Portar un reloj de los años 50 o 60 hoy se valora más que nunca».
«El mercado gris abastece de modelos que en concesionarios son muy difíciles de conseguir»
Y va más allá: «La diferencia principal no es sólo comercial, sino también emocional y cultural. El mercado gris responde, en gran medida, a la demanda actual… Es un mercado que facilita el acceso inmediato y, en muchos casos, mejora el precio frente al retail. El mercado vintage o pre-owned tradicional, en cambio, tiene una dimensión distinta… Llevar hoy un reloj de los años 50 o 60 no es sólo una elección estética, sino una declaración de gusto y conocimiento».
Su resumen es tan gráfico como certero: «Desde mi punto de vista, el mercado gris satisface la urgencia y la eficiencia; el vintage, en cambio, alimenta la pasión y la narrativa».
«Desde mi punto de vista, el mercado gris satisface la urgencia y la eficiencia; el vintage, en cambio, alimenta la pasión y la narrativa»
Lecciones desde La Habana: cuando lo no oficial no es lo gris
En su trayectoria ha visto prácticamente de todo. Recuerda especialmente sus visitas a relojerías de La Habana: «Allí comprendí, de forma muy gráfica, lo que significa realmente un mercado no oficial».
La comparación es reveladora: «Utilizan una técnica muy similar a la que se ve con los coches clásicos: la carrocería de un Chevrolet, motor Opel, caja de cambios Renault… Con los relojes sucede algo parecido: carrura de una referencia, movimiento de otra, brazalete de un año distinto».
A simple vista puede parecer coherente, pero no lo es: «Estas experiencias te enseñan que en los canales no oficiales conviven oportunidades reales con intervenciones poco ortodoxas… Pero en relojería, la originalidad y la coherencia histórica lo son todo»
«En relojería, la originalidad y la coherencia histórica lo son todo»
Por eso insiste: «Es imprescindible conocer muy bien el mercado y, sobre todo, al profesional al que estás comprando. La experiencia y el criterio marcan la diferencia entre adquirir una pieza especial o llevarte una composición sin alma ni valor real».
«La experiencia y el criterio marcan la diferencia entre adquirir una pieza especial o llevarte una composición sin alma ni valor real»
¿Afecta al valor del vintage?
«En las subastas internacionales no dejan de batir récords con las piezas vintage más codiciadas»
Una de las grandes preguntas es si el mercado gris distorsiona el valor del reloj antiguo. Su respuesta es contundente: «El mercado gris da solución a las demandas del mercado actual, mientras que el comprador de relojes vintage tiene un perfil y unas motivaciones distintas… Son, en esencia, universos diferentes que operan en paralelo».
Y aporta un dato clave: «En las subastas internacionales no dejan de batir récords con las piezas vintage más codiciadas». Basta mirar lo que sucede en casas como Phillips, Christie’s o Sotheby’s para comprobar que las piezas históricas siguen alcanzando cifras récord.
Para él, las reglas son distintas: escasez real, procedencia, estado y relevancia histórica.
¿Problema o realidad inevitable?
«Desde mi perspectiva, el mercado gris es una realidad inevitable y, en cierta medida, necesaria dentro del mundo relojero», afirma.
«Desde mi perspectiva, el mercado gris es una realidad inevitable y, en cierta medida, necesaria dentro del mundo relojero».
Recuerda cómo ha evolucionado incluso el canal oficial: «Si hace diez años alguien le hubiera dicho a un distribuidor oficial de Rolex que acabaría vendiendo relojería de segunda mano, probablemente le habría respondido que estaba loco». Sin embargo, hoy vemos distribuidores adheridos a programas Certified Pre-Owned de marcas como Rolex.
«El mercado no es estático: evoluciona según la demanda… El comprador actual está más informado, compara, investiga y entiende el valor de una pieza más allá de si procede estrictamente del canal oficial».
Democratización y distorsión del valor
¿Democratiza el acceso? «Por supuesto. Hay marcas que, del retail al mercado gris, experimentan una bajada de precio muy significativa… Esa diferencia económica puede ser determinante para dar el paso».
Pero no todo es precio: también disponibilidad. «Existen referencias que en boutique requieren listas de espera… mientras que en el mercado gris pueden encontrarse de forma más inmediata».
«Existen referencias que en boutique requieren listas de espera… mientras que en el mercado gris pueden encontrarse de forma más inmediata».
Eso sí, advierte de riesgos: «También existen malas experiencias cuando no se compra con el debido conocimiento o sin el respaldo adecuado». Y por eso subraya la importancia de la trazabilidad y la revisión experta.
Autenticidad: original no siempre significa correcto
En el mercado gris, la verificación se centra en originalidad y documentación. En el vintage, el listón es aún más alto: «No basta con que el reloj sea auténtico; debe ser coherente históricamente».
Y deja una frase que resume su filosofía: «Cuando seleccionamos un reloj, ponemos el foco no sólo en que sea original, sino en que sea correcto».
«Cuando seleccionamos un reloj, ponemos el foco no sólo en que sea original, sino en que sea correcto».
Las piezas que dominan el mercado
Las referencias con mayor presencia suelen ser modelos de altísima demanda o recientemente descatalogados. Cuando la demanda supera a la oferta, «el mercado gris actúa como válvula natural de ajuste».
En su día a día gestionan piezas extraordinarias como el Rolex Daytona Paul Newman, el Audemars Piguet Royal Oak Calendario Perpetuo o distintos Patek Philippe Nautilus en acero y metales preciosos.
«Estos ejemplos demuestran que el mercado paralelo no es únicamente rotación, sino también acceso a piezas extraordinarias cuando se gestionan con conocimiento y rigor».
Un mercado más maduro
De cara al futuro, Del Páramo no ve confrontación sino convivencia: canal oficial, mercado gris y vintage evolucionando en paralelo, cada uno con su función.
«La evolución será hacia un mercado más maduro, donde la confianza y la especialización marcarán la diferencia».
Quizá esa sea la clave: entender que el mercado gris no es una sombra, sino un reflejo de la propia dinámica de la relojería contemporánea. Y que, como en todo sector donde confluyen deseo, inversión y pasión, el verdadero valor no está sólo en el precio, sino en el conocimiento.