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Este Cadillac descapotable se ha convertido en el ‘carrito de helados’ más lujoso (y solidario) del mundo

(Foto: Peterson Automotive Museum)

Imagina una de las leyendas del automóvil americano, un Cadillac descapotable de 1963 convertido no en una joya de colección al uso, sino en el carrito de helados más lujoso que puedas imaginar. Esta creación única no sólo capta las miradas de cualquier amante de los coches clásicos, sino que además tiene un propósito más profundo: su destino es servir a causas solidarias tras una vida de exhibiciones, subastas y sonrisas. En este artículo te cuento cómo un icono del diseño automovilístico pasó de ser un símbolo del lujo a una dulce embajadora de creatividad, nostalgia y generosidad.

(Foto: Peterson Automotive Museum)

Del clásico americano al carrito de helados más lujoso del mundo: el Cadillac de 1963 que endulza corazones

El protagonista de esta historia es un Cadillac Serie 62 Convertible de 1963, un auténtico clásico del lujo estadounidense. Los Cadillac de los años 60 encarnan la grandeza de una época: carrocerías alargadas, líneas elegantes y un aura de sofisticación que los ha convertido en piezas icónicas del automovilismo clásico. Aunque esta unidad en particular mantiene esa silueta elegante, su historia ha tomado un giro inesperado que la ha transformado por completo.

De clásico a ‘ultimate ice cream vehicle’: la transformación

Detrás de esta metamorfosis está West Coast Customs, el famoso taller estadounidense especializado en personalizaciones extremas y creativas. A petición de Häagen-Dazs, la marca de helados reconocida mundialmente, el equipo de West Coast Customs convirtió este Cadillac en lo que ellos mismos llaman el vehículo definitivo de helados. ¿Cómo lo hicieron?

(Foto: Peterson Automotive Museum)

El coche fue repintado con una combinación de colores inspirada en la propia identidad de Häagen-Dazs: un burdeos profundo y un crema suave que evocan inmediatamente la experiencia de degustar un helado artesanal.

Se eliminaron los cromados tradicionales para un look más limpio y moderno, y se añadieron emblemas personalizados de la marca en llantas, aletas y tapa del maletero.

(Foto: Peterson Automotive Museum)

La transformación no se limitó al exterior. El interior fue tapizado con cuero a juego con los colores de la marca, y la consola central incorpora un soporte específico para conos de helado.

Incluso hay detalles especialmente diseñados para reforzar ese espíritu juguetón, como un portavasos con forma de cono, que hacen de este Cadillac una experiencia completa para los sentidos.

(Foto: Peterson Automotive Museum)

Pero lo que realmente distingue a este Cadillac es la instalación de un congelador de helados totalmente funcional en el maletero. Equipado con iluminación LED y un sistema de sonido potente que podría animar cualquier fiesta, el coche es más que un espectáculo: es un medio para ofrecer helados en movimiento, sin perder un ápice de lujo.

Un papel estelar: del Super Bowl a la carretera

La presentación del Cadillac reinventado coincidió con la campaña publicitaria de Häagen-Dazs durante el Super Bowl LIX, uno de los eventos televisivos más vistos del año. A bordo de este convertible, la marca no sólo quiso destacar su creatividad, sino llevar literalmente sus productos a los espectadores y asistentes del evento.

Transportado desde Los Ángeles hasta Nueva Orleans en un remolque especial, este Cadillac no pasó desapercibido: fue parte de la experiencia del gran juego, repartiendo miles de helados y creando momentos memorables bajo el sol, la emoción y la adrenalina que solo el Super Bowl puede ofrecer.

(Foto: Peterson Automotive Museum)

Destino solidario: del museo a la subasta por una buena causa

Pero aquí no acaba la historia dulce de este Cadillac. Tras su vida como embajador de helados y estrella de eventos, el vehículo fue donado al Petersen Automotive Museum de Los Ángeles, una institución dedicada a preservar la historia del automóvil.

En el museo, la unidad formará parte de The Vault, un espacio donde se exhiben más de 300 coches históricos raros y legendarios. Y tras un año de exhibición, el Cadillac será subastado, y lo más destacable: los beneficios no irán a manos privadas, sino que serán destinados a iniciativas educativas del museo. Este dinero ayudará a financiar visitas escolares y programas creativos para estudiantes de comunidades con recursos limitados, contribuyendo así al acceso a la educación y la inspiración automovilística para jóvenes talentos.

(Foto: Peterson Automotive Museum)