La suite secreta de un antiguo convento en Granada donde Bruce Springsteen durmió como un rey del rock
Dormir entre muros centenarios, rodeado de silencio, arte y espiritualidad, es una experiencia cada vez más buscada por los viajeros de lujo. En Granada, esa vivencia tiene nombre propio: Hotel Santa Paula, el primer cinco estrellas que abrió en la ciudad y uno de los alojamientos más singulares de Andalucía. En su interior se esconde una de las suites más especiales de España, la conocida como suite del Obispo, un espacio cargado de historia donde, según cuentan, se alojó Bruce Springsteen durante su paso por la ciudad.
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El Hotel Santa Paula, perteneciente a Autograph Collection, ocupa un antiguo monasterio jerónimo fundado en el siglo XVI. Antes de ser convento, el edificio fue una casa morisca organizada en torno a un patio, una estructura que aún hoy marca el corazón del hotel: su claustro. Desde que abrió como hotel en 2001, el Santa Paula ha sabido equilibrar su herencia histórica con el confort contemporáneo, algo que se reforzó tras la profunda reforma integral realizada hace apenas dos años.
La joya del hotel es la suite del Obispo, ubicada en la antigua sala capitular del convento. Paradójicamente, ningún obispo durmió jamás allí, ya que el monasterio fue siempre de monjas. Era la madre abadesa quien ocupaba este espacio desde el que supervisaba la vida de la comunidad. Hoy, la suite impresiona por sus techos de madera de gran altura, su dosel majestuoso, sus vistas a la capilla, al claustro y a la calle, y una atmósfera que invita al recogimiento. Entre estos muros, según relatan los empleados, Bruce Springsteen descansó y llegó incluso a tocar la guitarra tras cenar en el restaurante del hotel.
El Santa Paula cuenta con 72 habitaciones y suites, con precios que parten aproximadamente de los 300 euros por noche en habitaciones estándar. Las suites más amplias y exclusivas, especialmente las penthouse, alcanzan cifras mucho más elevadas y pueden superar los 900 euros por noche, convirtiéndose en las estancias más caras del hotel gracias a su tamaño, privacidad y vistas privilegiadas.
Más allá del alojamiento, el hotel ofrece una experiencia cultural y gastronómica muy marcada. Su restaurante El Claustro, situado en el antiguo refectorio, propone una cocina que recorre la provincia de Granada a través del menú degustación. Es una invitación a detener el tiempo y dejarse llevar por una experiencia gastronómica pensada para los sentidos. Concebido como un recorrido pausado, cada plato dialoga con el siguiente a través de sabores equilibrados, presentaciones cuidadas y una clara intención narrativa.
La propuesta suele partir del respeto por el producto, con ingredientes de temporada tratados con técnica y sensibilidad. Texturas delicadas, fondos profundos y contrastes sutiles construyen una cocina que no busca el exceso, sino la precisión. El menú avanza como una historia bien contada: comienza con bocados ligeros y sugerentes, evoluciona hacia platos de mayor intensidad y culmina con postres que aportan frescura y armonía.
Más allá de los platos, el menú degustación se apoya en el entorno y el ritmo del servicio. Todo está pensado para que el comensal disfrute sin prisas, con explicaciones justas y una atmósfera que invita a la contemplación. La posible armonía de vinos –locales o cuidadosamente seleccionados– refuerza la experiencia y acompaña cada pase sin imponerse.
Situado en plena Gran Vía de Colón, el hotel es un punto estratégico para descubrir Granada. A pocos minutos a pie se encuentran la Catedral y la Capilla Real, y desde allí es fácil acceder al Albaicín, la Alhambra o barrios como el Realejo. Sin embargo, quedarse dentro también es un plan en sí mismo: pasear por el claustro, leer las lápidas de las monjas enterradas allí o contemplar cómo la luz se filtra entre las columnas convierte la estancia en una experiencia profundamente sensorial.