Según el diario balear Última Hora, el monarca acudió acompañado de un grupo de amigos en un ambiente distendido. Entre ellos, el cantautor mallorquín Jaime Anglada, que reaparece tras el grave atropello sufrido el pasado agosto.
No es una comida institucional ni una cita pública. Es, precisamente, lo contrario: una comida entre amigos en un lugar que es habitual para la Familia Real.
El plato favorito de Felipe VI: la paella de Cabot
En esta ocasión, Felipe VI optó por una de las grandes especialidades de la casa: la paella elaborada por Guillermo Cabot, chef y propietario.
El restaurante ha construido buena parte de su reputación en torno a los arroces, con una carta que combina tradición y personalidad: paella de marisco (con cáscara o ciega), paella negra ciega, paella melosa con conejo, cebolla y gambas, paella con bogavante. Más que variedad, lo que destaca es la ejecución. Aquí no hay concesiones: el arroz es protagonista y el punto, innegociable.
Ticket medio: lujo relajado sin excesos
Mia by Guillermo Cabot se mueve en una franja de ticket medio entre 40 y 70 € por persona, dependiendo de la elección. No es alta gastronomía de laboratorio ni pretende serlo. Es un lujo accesible, basado en producto y regularidad.
El propio Guillermo Cabot evita hablar de sus clientes más mediáticos. En una entrevista concedida a La Nación, lo dejó claro desde el inicio:
«Anticipo que yo de los Reyes no hablo…» Sin embargo, sí compartió su visión sobre el oficio, que explica en gran medida el éxito del restaurante:
«Pasión. En la cocina, en la vida, para todo. Que lo que haga sea con ganas, que le guste leer, probar, innovar… que lo haga con corazón. Y sin envidias».
Aunque evita mencionar a la familia real, Cabot sí dejó una reflexión que cobra sentido en este contexto: «Es muy gratificante que la gente vuelva… muchos hace tanto que vienen que ya somos amigos».