Gastro

El perfecto anfitrión según el periodista Jesús Terrés

Jesús Terrés en Lisboa / Foto: Jesús Terrés

No sabemos si la palabra «disfrutón» le gusta a Jesús Terrés, pero es un buen adjetivo para describirle. O bon vivant, que siempre suena mejor. Para quien no le conozca, Jesús Terrés es periodista y escritor, amante de las pequeñas cosas de la vida y autor de una de las newsletters más queridas del mundo digital. Su libro es Nada importa –publicado en la editorial Círculo de Tiza, su instagram es @nadaimporta pero en su vida todo importa, y mucho. Así nos lo hace saber en sus artículos  -en su magnífica Guía Hedonista- y en todos esos textos que nos deja en redes sociales como deliciosos sorbos de cualquier cóctel de su querido Bar Lemon en Cales Fonts.

Jesús Terrés, que escribe de la buena vida -viajar y comer- podría ser un perfecto anfitrión, por eso le hemos preguntado cómo nos atendería si fuéramos a Chez Terrés. Pero, ¿qué es un perfecto anfitrión? «Permítime trasladar el diálogo un poco más allá de lo gastronómico: perfecto anfitrión es quien sabe escuchar (de corazón) y tiene el talento (tan poco habitual) de ponerse en tu lugar. Eso que llaman empatía. Creo que fue Gustave Flaubert quien escribió que la vida debe ser una continua educación: pienso lo mismo» nos explica el periodista. No podemos estar más de acuerdo.

Libro ‘Nada Importa’ de Jesús Terrés / Foto: Circulo de Tiza

Un perfecto anfitrión… y un perfecto invitado

¿Qué no debemos hacer cuando vamos de invitados a tu casa? A tu casa, y a cualquiera. Un buen anfitrión también sabe ser un perfecto invitado. Terrés nos lo explica: «Dicen que la política, la religión y la ex-parejas son el triángulo de las Bermudas de la cena perfecta, pero yo añado una exigencia que (al menos para mí) cada día es más importante: ni la más mínima piedad con quien no sabe, no quiere o no le rota hablar desde su mirada más emocional. Y es que, la verdad, me interesan poquito tus éxitos: yo solo quiero hablar de amor». El amor siempre es un buen tema de conversación, ¿verdad?

El champagne no puede faltar

¿Qué nos daría Jesús Terrés para beber? «Champagne, por Dios Santo; que puedes invitarme a tu casa y plantar sobre la mesa hummus del Mercadona con pan de gambas pero siempre que sea con alegría en las copas, ¡alegría! Algunos de mis favoritos son Jerôme Prévost, Georges Laval, David Leclapart o Marie Courtin«. No son malas opciones, las apuntamos todas para brindar por los éxitos de 2021 en nuestra próxima cena en casa. Marie Courtin, por cierto, es el champagne propiedad de Doninique Moureau y la botella se llama como su bisabuela.

De menú, productazo

No sabemos si Jesús Terrés es un gran cocinero, lo que sí sabemos es que le gusta comer bien. Y comer bien implica tener un buen producto en casa, y más cuando invitamos a gente a comer. «Soy un fiel creyente del menos es más cuando se trata de recibir a gente que quieres —cosa que no hacemos mucho, por cierto (ahí pensamos como Manuel Vázquez Montalbán: “como fuera de casa en ningún sitio”). ¿Que en qué se traduce esto? Buenos dealers, producto (¡productazo!) sin mucho manoseo y grandes clásicos del repertorio castizo, que para algo somos el pais más rico del mundo». Menos es más siempre, y más si hablamos de gastronomía. Si hacemos caso al escritor, nada de complicaciones, hay que apostar por lo que gusta siempre… Y lo que gusta a todo el mundo.

Puesto de marisco / Foto: Unplash

Nada de música

Quizás alguna lista de jazz, Frank Sinatra quizás… Nada, el hilo musical para el ascensor. «Como no nos vamos a entender yo casi te diría que no», nos explica.

Aperitivos siempre

En los aperitivos, también productazo, como diría Jesús Terrés. Y nada de aperitivos sofisticados, los de siempre, pero bien elegidos. En la mesa de casa de Jesús encontraremos: «Anchoas de Rafa López, jamón (claro) de Joselito, cecina de El Capricho, pan de Jesús Machi, salmón de Ahumados Domínguez y las patatas fritas perfectas de Bonilla«.

De postre

Hay muchos anfitriones que se olvidan del postre, por eso son anfitriones sin más. Jesús Terrés nunca se olvida del postre y esto es lo que propone: «‘Tragos amargos para hombres dulces’, que dice un amigo: así que de postre una buena tabla de quesos (por ejemplo, Etivaz desde el cantón de Vaud sobre los Alpes suizos, Appenzeller, Oro de Prases de leche cruda de vaca de la quesería Tres Valles Pasiegos en Cantabria o Savel, un queso azul de llorar de la quesería Airas Moniz en Galicia) y un Palo Cortado de Bodegas Tradición«. Nada complicado, solo hay que apostar por buenos productos. Productazos.

Menú líquido

Además de champagne, ¿que otras bebidas no faltan en tu mesa? «Como ya hemos nombrado el champán y un Palo Cortado, vamos a cerrar la noche perfecta en Borgoña: el Everest del bebedor. Méo-Camuzet, Ramonet, Joseph Drouhin o William Fevre son fantásticos productores». Grandes recomendaciones, no hay ninguna duda. Igual que en los restaurantes, la bodega y la carta líquida tiene la misma importancia que lo que tenemos en el plato.

¿Comida a domicilio?

Le preguntamos a Guille Dávila acerca del servicio a domicilio y no dijo que no. Y sabemos que Jesús Terrés es asiduo a los buenos servicios a domicilio -sabemos que hay muchos chefs que están haciendo delivery de lujo-, pero… ¿Apostamos por él cuando recibimos en casa o lo dejamos para las cenas en petit comité? «Yo lo que no quiero ver es el conejo en la chistera; si soy feliz en tu casa, por mí como si tienes amordazado a Quique Dacosta en la cocina, cocinando bajo pena de muerte cientos de Bosques Animados y gambas de Dénia. ¡Bouche cousue!».

¿Y a quién sentamos en la mesa…?

«Vamos a partir de una realidad cruel —pero honesta (¡que me suelten les digo!) puestos a elegir casi mejor no recibir a nadie, ¿no? Siempre he pensado que está sobrevaloradísimo eso de ser sociable. Pero como no quiero parecer un sieso, vamos a decir un puñado de invitados e invitadas con los que no me importaría compartir mesa: Neil Gaiman, Meryl Streep, Jorge Javier Vázquez, Woody Allen, Del Pozo o Fran Lebowitz«. De Fran Lebowitz, por cierto, te hablamos en uno de nuestros artículos por su último documental con Martin Scorsese. En la mesa, suponemos tampoco puede faltar Laura. Jesús, ¿podemos sentarnos en la mesa contigo?