Más de 80.000 € por cinco pesetas: la histórica moneda española que ha roto todos los récords
Hubo un tiempo en el que la peseta fue el modo de pago en España. Su uso legal se extendió durante 134 años en nuestro país, sirviendo como moneda en curso desde el 19 de octubre de 1868 hasta su sustitución definitiva por el euro el 28 de febrero de 2002. Hoy, su recuerdo parecía relegado a las anécdotas de la infancia de varias generaciones, condenadas a caer en el olvido y, sin embargo, continúan haciendo historia en nuestro país. Porque recientemente ha sido subastada la moneda de cinco pesetas más cara jamás subastada, alcanzando un valor de 82.000 millones de euros. Y todos nos preguntamos, ¿qué tenía esta moneda para ser tan especial?
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Llega un momento en el que las monedas dejan de convertirse en dinero para transformarse en objetos históricos dignos de coleccionistas. Un fenómeno adyacente a la numismática, la ciencia y el arte de estudiar, investigar y coleccionar monedas, billetes, medallas y fichas.
Su profesionalización y estudio hace que el arte de coleccionar monedas vaya más allá de una simple afición y se convierta en la construcción de un relato histórico. Pues esta ciencia es la encargada de cambiar el precio por el valor histórico, artístico, económico y cultural de estos objetos.
Moneda de Alfonso XIII. (Foto: Gtres)¿Por qué pueden alcanzar cifras tan altas? En este caso la clave está en que una subasta no mide el «valor nominal» del dinero, sino su valor como objeto coleccionable. De este modo, el encuentro organizado por la casa de subastas Heritage fue el claro escenario que evidenció que un duro (moneda de 5 pesetas) puede valer mucho más que su valor facial. En este caso, la pieza fue vendida por 82.763 euros en subasta, consolidándose como el “duro” más caro jamás vendido.
Una pieza de coleccionismo histórico
Cabe destacar que no hablamos de una moneda cualquiera, sino del reflejo de una tirada de producción exclusiva creada en 1895, acuñada cuando Alfonso XIII era apenas un niño y España atravesaba un periodo de regencia y cambios sociales. Por situarnos en un contexto más concreto, en ese año España vivía un momento decisivo marcado sobre todo por el inicio de la Guerra de Independencia de Cuba, que comenzó el 24 de febrero con el llamado «Grito de Baire» impulsado por líderes independentistas como Jose Marti y Antonio Maceo.
Mientras tanto, en la península reinaba Alfonso XIII, aún menor de edad, bajo la regencia de su madre, María Cristina de Habsburgo-Lorena, en un sistema político basado en el turno pacífico entre liberales y conservadores. Y más allá de eso, el contexto marcado por el conflicto colonial iniciado ese año acabaría desembocando en la crisis de 1898 y la pérdida de las últimas grandes colonias españolas.
Morfológicamente vemos una pieza que a ojos de un espectador ajeno al mundo de la numismática podría pasar inadvertida: una moneda de plata de ley de 900 milésimas, con 37 milímetros de diámetro y aproximadamente 25 gramos de peso. A simple vista se puede observar en el reverso grabado el escudo coronado de España más las estrellas 18-95 y las siglas PGV. Un indicativo de que los grabadores de esta moneda fueron Félix Miguel Peiró Rodrigo, Antonio García González y Remigio Vega Vega. Las características propias de las pesetas de finales del siglo XIX.
Lo que realmente explica su valor es su singularidad y el momento en el que fueron acuñadas. Se trata de una tirada de monedas muy reducida que a día de hoy difícilmente pueden encontrarse fuera de grandes colecciones privadas. De hecho, no es la primera vez que una moneda de esta tirada hace historia en las subastas. Ya en 2023 pensábamos que habíamos sido testigos de un récord absoluto en MDC Mónaco, cuando fue subastada por 80.000 euros.
Antes ya había registrado una cifra récord cuando en diciembre de 2021, un ejemplar único se subastó en la casa Aureo & Calicó por 75.000 euros. Lo que nos deja claro que nunca antes la expresión de «un duro» había tenido un significado tan contrario al que solemos darle.