El nuevo negocio de Ilia Topuria: una ‘granada’ que no explota y ha revolucionado la seguridad personal
La última decisión empresarial de Ilia Topuria no tiene nada que ver con el octógono, pero sí con una idea que atraviesa tanto el deporte como la vida cotidiana: la seguridad. El campeón de la UFC se ha convertido en inversor de FlamAid, una startup que ha desarrollado un dispositivo tan llamativo como funcional: una granada pacífica diseñada para alertar, proteger y disuadir en situaciones de riesgo. La operación no sólo refleja el auge de la tecnología aplicada a la protección personal, sino también cómo figuras públicas empiezan a respaldar soluciones vinculadas al bienestar y la libertad individual.
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Ilia Topuria entra en el negocio de la seguridad con una ‘granada pacífica’
El producto estrella de FlamAid rompe con cualquier imaginario clásico asociado a la defensa personal. Se trata de un dispositivo compacto con forma de granada, una elección estética deliberada, que cabe en la mano, en un bolso o incluso colgado como llavero.
Su funcionamiento responde a una premisa clara: simplificar la reacción en momentos de peligro. Al tirar de una anilla, el dispositivo activa de forma simultánea tres acciones clave:
- Una alarma sonora de 110 decibelios, audible a varias calles de distancia.
- El envío automático de la ubicación GPS a contactos de emergencia.
- La grabación inmediata de audio y vídeo.
Todo ocurre en menos de un segundo, sin necesidad de desbloquear un móvil ni navegar por aplicaciones. La lógica es evidente: en situaciones de estrés, la rapidez y la intuición son determinantes.
El origen: una experiencia real convertida en startup
Detrás de la idea está Julieta Rueff, una emprendedora que decidió crear esta solución tras sufrir acoso durante su etapa universitaria en Barcelona.
La imposibilidad de reaccionar con herramientas tradicionales, como un spray de pimienta, en momentos de miedo fue el detonante para diseñar un dispositivo más sencillo, accesible y automático.
El proyecto nació en 2022, se lanzó al mercado en 2024 y en su primer año ya alcanzó una facturación de 200.000 €, con ventas en más de diez países. La acogida inicial confirmó que el problema al que respondía no era anecdótico: según datos manejados por la propia compañía, un 31% de las personas reconoce sentir miedo al salir solas por la noche.
La entrada de Topuria: inversión y narrativa
La incorporación de Ilia Topuria como inversor no ha venido acompañada de cifras públicas, pero sí de un mensaje claro: alineación de valores.
El luchador ha explicado que su decisión responde a una visión compartida sobre la importancia de la confianza y la seguridad personal, asegurando que el objetivo del proyecto es «ayudar a las personas a sentirse más libres y seguras en su día a día».
Para la startup, su entrada supone mucho más que capital. Se trata de una figura con proyección internacional, asociada a disciplina, preparación y fortaleza, atributos que encajan con el posicionamiento del producto.
Tecnología, mercado y cambio social
El caso de FlamAid pone sobre la mesa un cambio relevante en el enfoque de la seguridad personal. Frente a soluciones tradicionales más agresivas o complejas, este tipo de dispositivos apuesta por la disuasión, la visibilidad y la conexión inmediata con una red de apoyo.
La llamada granada pacífica no busca neutralizar físicamente una amenaza, sino generar una respuesta rápida y documentada: ruido para atraer atención, localización para facilitar ayuda y grabación para aportar pruebas.
En paralelo, el componente emocional también juega un papel clave. La propia compañía insiste en un mensaje recurrente: la seguridad no debe asociarse al miedo, sino a la libertad.