Regina Rodríguez, la autora más vendida en Sant Jordi: «Más de 100.000 ejemplares, como llenar el Camp Nou»
Regina Rodríguez (Puigcerdà, 1983) ha conseguido un hito en su carrera como escritora: hacer de su primera novela un long seller. Puede que este término no resulte tan común como su equivalente más conocido, el tan codiciado best seller. No son comparables, pues mientras que el best seller denota un éxito en ventas, el primer término designa un éxito que se mantiene constante en el tiempo. Este primer título, Bragas al sol, ha vendido más de 100.000 copias en todo el mundo, se ha traducido a cinco idiomas y ya está amasando su adaptación cinematográfica. Este año vuelve al front de todas las librerías con su segundo título Palomitas de Madrugada. Publicada hace poco más de un mes, ya ha alcanzado un hito histórico: ha sido la novela de ficción en catalán más vendida de Sant Jordi.
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«Cuesta digerirlo todo de golpe», confiesa la escritora poco después de hacer repaso de estos mismos datos. Lo suyo con la escritura no es algo que estuviese predestinado, sino que fue fruto del trabajo, del pensamiento acérrimo de una joven graduada en Psicología por hacerse con su propia voz. «No es un hobby, a esto le he puesto mucha dedicación», subraya, porque tras una época en el extranjero volvió a España para estudiar Guión de Cine en la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña y formarse en escritura narrativa en el Ateneu Barcelonès.
«Tengo una pequeña empresa de rutas gastronómicas en Barcelona y todos mis clientes son yanquis. Es muy divertido, esto yo creo que se va a ir directo a la tercera»
Nos sentamos con ella en las oficinas de Penguin, la editorial que ha acompañado su carrera desde su primera novela. «Yo recuerdo cuando les envié el borrador de Bragas al sol y, cuatro meses después, recibí el correo diciendo que íbamos para adelante». Han pasado tres años de aquello y desde entonces su vida ha cambiado: viajes de estreno, firmas en ferias de libros, un éxito que vive acompañada de los suyos. Y, entre tanto, asoman en la conversación los momentos de creatividad, el proceso de tres años y medio que ha dedicado a su novela y el momento cumbre de su último éxito: Sant Jordi.
Retrocede 13 años atrás para encontrar el momento en que su vida cambió. «Atravesaba un mal momento, después de que me echasen de un trabajo», cuenta Regina «y entonces recordé que era 22 de abril y que al día siguiente era Sant Jordi«. Como cada año, bajó a la feria sin saber que se cruzaría de frente con uno de sus referentes literarios: Carlos Ruiz Zafón. «No me acuerdo exactamente de qué le dije, pero sí recuerdo que me respondió: «Yo creo que tú alguna vez en la vida vas a estar aquí en el otro lado de la mesa firmando el día de Sant Jordi». Y el pronóstico se hizo realidad. No será su única feria, pues este año también estará firmando ejemplares de sus novelas en la Feria del Libro de Madrid.
A Ruíz Zafón vuelve una y otra vez durante la entrevista cuando, indagando en esa retrospectiva literaria y volviendo a esa lectura que marcó su infancia lectora. «A mí me gustaría, aunque fuera sólo con una persona en esta vida, llegar a tocar a alguien la mitad de lo que este hombre me ha tocado a mí con La sombra del viento», confiesa.
«Ahora hemos vendido más de 100.000 ejemplares, es como llenar el Camp Nou»
Pregunta: ¿Cómo llegó a tu vida el momento de decidir empezar a escribir?
Respuesta: Estuve en Atlanta, viví allí, cuidé de unos niños superdotados, viví mil aventuras (que es la historia de Bragas al sol). Y después cuando volví, me di cuenta que quiero escribir. Entonces me doy cuenta que la historia que a mí me sale nació con los emails que yo enviaba a mis amigos, explicándoles las locuras máximas que vivía en ese lugar. Pero pasé 8 años buscando mi voz y una historia, porque pensaba que la primera novela tiene que ser algo intenso, denso y super intelectual, ¿no? Porque las grandes historias que la gente aprecia son estas que nacen de la herida y del poscolonialismo.
Yo, que soy de la frontera con Francia, escuchaba esas historias que me contaban mis abuelos de contrabandistas y decía, «bueno, pues esto será suficiente».
P: Pero no fue así…
R: Para nada… fue 8 años después cuando entro de repente en un edificio extraño en medio del del barrio de Gracia de Barcelona, que fue como las primeras semillas de lo que acabarían siendo coworkings. Era un edificio lleno de polvo lleno de gente con sueños locos. Estaba el tío que le llevaba las redes al papa de Roma, de repente una tía entraba vestida de novia. Incluso había un tío que había vendido su empresa en Silicon Valley por 300 millones de dólares y estaba deprimidísimo porque no encontraba novia. Ahí me animé a contar todas mis locuras en una novela.
Cuando la acabé, cuando ya tenía lo que yo pensaba que era definitivo, busqué un email de Penguin Random House y la envié. Me dijeron, «vale, nos la vamos a leer.» Y al cabo de 4 meses o así me dijeron, «vente a la oficina”. Entonces, me cambió la vida porque explotó todo y ahora hemos vendido más de 100.000 ejemplares, es como llenar el Camp Nou, sólo que no es como en un concierto en que ves toda la gente agrupada y ves lo grande que ha sido.
«En ‘Palomitas de madrugada’, ella está en ese momento que yo también pasé de querer dejar su sueño de escribir una novela y entonces él le dice que ella ya sabe cuál es su voz y sabe cuál es su historia, sólo tiene que darse cuenta»
P: ¿Cómo viviste el éxito de Las bragas al sol?
R: Realmente mi vida no ha cambiado y me ha ayudado que el éxito haya sido tan progresivo. Yo escribo en los bares sola, me lo paso bien, tengo mi vida con mis amigas y mis hijos, mi pareja y mi familia. Pero de repente vienen momentos que se salen de la realidad. Y yo sigo haciendo mis tours porque es como poner el pie en el suelo para estabilizarme.
También me ayudó que con la primera novela el éxito empezase desde el principio. A los tres días ya íbamos por la segunda edición y, al año, llevamos 17. Y aún así me sigue sorprendiendo que pasen cosas como la de este Sant Jordi con Palomitas de madrugada, que pasamos de vender 17.000 a 30.000 ejemplares.
P: Hablemos de los títulos, porque vienen de escenas muy particulares de los libros.
R: ¡Sí! En Bragas al sol dudé bastante con el título. Mi padre me decía: «¿Llevas 4 años con esto y le vas a poner bragas en el título?». Pero me nacía, pensé en la humildad de mi abuela. Ella nunca tuvo la oportunidad que Rita tiene delante de irse y cuando Rita rehúye la aventura, la abuela le dice, «¿y qué vas a hacer? ¿Te vas a quedar aquí para siempre viendo como se secan mis bragas al sol?».
Y también se encuentra este acto tan nuestro de esta práctica cotidiana de tender la ropa, algo que contrasta mucho con la cultura americana. Es todo productividad máxima y estos detalles bonitos, estas escenas, para mí eran super representativos. También yo me desnudo con mi literatura, lo pongo todo, porque no puedo escribir nada que no sea verdad. Y entonces, no sé, todo me encajaba.
En Palomitas de madrugada también es un momentazo. Igual que yo, Rita iba de trabajo en trabajo y pasa por esa situación de vergüenza entre un trabajo y otro. Entonces aparece un tío con el que hay como una conexión que después se va a entender y se meten en una escena en un lugar clandestino a las 5 de la mañana donde se ponen a comerse esas palomitas gordas de madrugada. Ella está en ese momento que yo también pasé, de querer dejar su sueño de escribir una novela, y entonces él le dice que ella ya sabe cuál es su voz y sabe cuál es su historia, sólo tiene que darse cuenta.
«Carlos Ruiz Zafón me dijo: ‘Yo creo que tú alguna vez en la vida vas a estar aquí en el otro lado de la mesa firmando el día de Sant Jordi'»
P: ¿Quién crees que es el público que más identificado se va a sentir con esta novela?
R: Esta novela es de soñadores, o sea, yo estoy cumpliendo un sueño, pero lo más guay es que todas las páginas de Palomitas de Madrugada representan lo que vivimos con esta gente que buscaba su sueño independientemente de si lo consiguió o no. ¿Sabes cuando estás viviendo algo tan intenso y tan real que ya tienes nostalgia futura de lo sabes que vas a vivir? Eso me pasó cuando escribía esta novela. Para mí, en ese lugar del Paseo de Gracia, se abrió como un umbral.
P: Tú, como Rita, ¿estuviste a punto de abandonar tu sueño?
R: Sí, claro. Estuve en un momento muy perdida donde acababa de volver de Atlanta, sabía inglés pero no tenía muy claro para qué me serviría en lo que quería hacer. Hice lo de guion, lo de escritura creativa, pero yo pensaba que lo que echaba de menos eran las historias de mis emails. Y no eran precisamente inteligentes, hablaba de una historia particular de un muñeco de un cerdo que cuando se retraía sonaba I want to break free de Queen. En un sitio donde había gente con puros, ¿cómo podía entregar eso? O sea, Carlos Ruiz Zafón estudió ahí y entregar ese relato era como blasfemia, pero lo hice. Y entendí que es lo que soy, que a mi me sale el humor y me sale así.
P: Para un escritor, ver el libro en el número uno es increíble, pero ver cómo la historia cambia de formato para pasar a ser cine… ¿cómo llegó a ti esta oportunidad?
R: Claro, esto fue una coproducción firme hace 2 años para Las bragas al sol. Entonces fue al principio una coproducción americana española, ¿vale? Con coproducciones en Hollywood. Que, de verdad, lo digo muy serena pero es cómo «¿qué está pasando?». Y no me importaría que se grabase en un sitio u otro porque cuando escribí las dos novelas siempre he pensado que el humor se exporta; y se está exportando perfecto.
«No es un ‘hobby’, a esto le he puesto mucha dedicación»
P: ¿Cómo ha sido este momento de enfrentarte a otra nueva novela después del éxito de la primera?
R: Había tanta gente esperando la segunda, que he tardado como 3 años y medio. Porque tuve en medio a mi segundo hijo super prematuro. Me encontré con que explotaron las Bragas al sol la misma semana que yo entraba en la UCI con mi hijo. Pero aquí estamos, con otra novela y un long seller que no sale de la lista de los más leídos. Es un sueño.
P: ¿Cuándo encuentras tu momento para escribir?
R: Yo siempre dejo a mis hijos en el cole, después voy a un bar y me pongo a escribir allí.
P:¿Eres de rutina, de elegir siempre el mismo bar y pedir lo mismo?
R: No, soy cero rutinaria en nada de mi vida, nunca desayuno lo mismo, es caos. Vivo en el caos y ya está. Vivo en esta en esta improvisación donde yo me siento comodísima. De hecho, es donde me siento más cómoda. Lo único es que hay tantos bares que sólo se habla inglés que hay algunas escenas que no puedo escribir si me siento tan fuera de mi entorno. Y hay veces que voy a otros bares donde hay menos guiris y más escenas de toda la vida.
P: ¿Tienes algo que puedas adelantarnos de la tercera?
R: Todavía es pronto, pero yo tengo una pequeña empresa de rutas gastronómicas en Barcelona y todos mis clientes son yanquis. Es muy divertido, esto yo creo que se va a ir directo a la tercera.
P: Tus clientes deben estar alucinados con que tus libros tengan tal éxito.
R: Claro, sobre todo porque ellos de primeras no tienen ni idea de quién soy. Y es guay. Porque dices, bueno, a ver, tampoco soy Beyoncé, pero sí que en Cataluña hay quienes me reconocen y alguna vez me han parado. Aunque lo mejor es que hay algunas algunas librerías que tienen mis libros donde los más vendidos y a veces nos cruzamos con algunas de ellas durante la ruta.