Ana Iriberri sobre el protocolo en la ‘Fashion Week’: «Vestir acorde al desfile es una forma de respeto»
La imagen que proyectamos en una fashion week nunca es casual. Detrás de cada look, de cada combinación aparentemente improvisada, hay una narrativa personal, una intención y, en muchos casos, una estrategia. Porque asistir a estos eventos ya no es sólo presenciar desfiles: es formar parte de un ecosistema donde moda, comunicación y posicionamiento personal se entrelazan. En este contexto, Ana Iriberri, fundadora de AiAsesoresdeimagen, reflexiona sobre cómo ha evolucionado el concepto de estilo en las semanas de la moda, la importancia del equilibrio estético y el papel cada vez más relevante del street style como escaparate global.
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«Asistir a una fashion week es, desde hace años, algo más que acudir a ver una colección», explica Iriberri. «Es una declaración de que uno forma parte de ese círculo donde moda, comunicación e imagen personal se encuentran». Su visión deja claro que estos eventos se han convertido en auténticos escenarios de visibilidad, donde no sólo los diseñadores ocupan el foco.
«Es un escaparate donde no sólo los diseñadores gozan de protagonismo, sino que editores, estilistas o influencers también encuentran su espacio», señala. Y eso, añade, implica una oportunidad clave: «tener mayor visibilidad, hacer networking y reforzar tu posicionamiento dentro del sector».
El protocolo invisible de la ‘fashion week’
«El protocolo consiste en conseguir ese punto medio entre nuestro gusto o expresión personal y la pertinencia estética hacia la firma o diseñador que desfila».
Aunque desde fuera pueda parecer un territorio de absoluta libertad creativa, Iriberri desmonta ese mito con claridad. «En una fashion week no todo vale», afirma. «Existe un protocolo, un conjunto de normas aunque no estén escritas».
Ese protocolo no limita la creatividad, sino que la enmarca. «Es verdad que es un escenario único para dar rienda suelta a la creatividad, pero es importante ser coherentes con el contexto y, sobre todo, mantener un profundo respeto por los diseñadores, que son los auténticos protagonistas».
En su opinión, la clave está en el equilibrio: «El protocolo consiste en conseguir ese punto medio entre nuestro gusto o expresión personal y la pertinencia estética hacia la firma o diseñador que desfila«.
Autenticidad frente a disfraz
Uno de los errores más comunes que detecta en quienes se preparan para asistir a estos eventos es la tentación de convertirse en alguien distinto. Frente a ello, su recomendación es clara y directa: «Siempre aconsejamos que sean auténticos y fieles a su imagen personal».
Iriberri insiste en que la coherencia es fundamental: «Que no se disfracen de algo que no son, que su imagen sea coherente con el desfile o evento al que acuden». Y añade un matiz importante que muchas veces se pasa por alto: «Dentro de sus posibilidades, que apuesten por la calidad, tanto en materiales como en diseño».
Street style: la otra pasarela
«Siempre hay gente que, por llamar la atención, recurre a estilismos más exagerados o teatralizados».
Hoy, el espectáculo no se limita al interior de los desfiles. «El street style tiene casi tanto protagonismo como la propia pasarela», asegura. «Es una especie de alfombra roja».
Sin embargo, dentro de ese universo conviven dos realidades. Por un lado, quienes buscan impacto inmediato: «Siempre hay gente que, por llamar la atención, recurre a estilismos más exagerados o teatralizados». Pero, por otro, existe lo que ella denomina un núcleo duro mucho más depurado: «Muy profesionalizado, donde el estilo es más sutil y elegante».
Redes sociales: el gran punto de inflexión en la ‘fashion week’
La transformación de las fashion weeks en los últimos años no se puede entender sin el papel de las redes sociales. «Han cambiado completamente estos eventos», afirma Iriberri. «Han permitido que perfiles que no son estrictamente profesionales del sector ganen peso y visibilidad».
Esto ha ampliado el alcance mediático de las semanas de la moda, pero no ha desplazado a los verdaderos protagonistas. «Al final, la parte creativa y profesional sigue llevando el peso principal», subraya, «mostrando un profundo respeto y admiración por el trabajo del diseñador».
Vestir para el diseñador: una forma de respeto
Cuando se asiste invitado a un desfile, la elección del look adquiere un significado adicional. «Es importante que el estilismo sea coherente con el evento», explica. Y matiza: «No significa que tengamos que vestir de esa marca, pero sí respetar su filosofía estética».
«Es importante que el estilismo sea coherente con el evento. No significa que tengamos que vestir de esa marca, pero sí respetar su filosofía estética».
Para Iriberri, este gesto va más allá de lo superficial: «Es una forma de apoyo y reconocimiento a su trabajo». En definitiva, una extensión del lenguaje de la moda donde cada elección comunica.
Cada ciudad, una actitud
«Madrid tiene un estilo más accesible y cercano, más relajado y Copenhague es un referente en minimalismo y sostenibilidad que cada vez gana más peso».
No todas las fashion weeks son iguales, y eso se refleja también en el estilo de quienes asisten. Iriberri traza un mapa claro de las principales capitales de la moda:
- En Nueva York, predomina el pragmatismo: «Es una pasarela funcional, moderna, donde el lujo convive con el streetwear«.
- Londres es el territorio de la experimentación: «El escaparate más atrevido, donde los looks excéntricos tienen cabida».
- Milán representa la elegancia clásica: «Sofisticación, construcción impecable y glamour».
- París domina el equilibrio: «Lo chic, lo refinado y lo natural conviven de forma única».
Fuera de este circuito, también destaca otras propuestas. «Madrid tiene un estilo más accesible y cercano, más relajado», explica. Y pone el foco en Copenhague: «Un referente en minimalismo y sostenibilidad que cada vez gana más peso».
El futuro de la moda española
Sobre la situación de la moda en España, Iriberri se muestra optimista, aunque realista. «Se están haciendo muy bien las cosas y hay un gran talento joven», afirma. Sin embargo, señala un reto importante: «Muchos se ven obligados a emigrar».
La clave, en su opinión, está en la proyección internacional: «Mientras nuestras firmas no logren mayor repercusión mediática fuera, será difícil acercarse a las cuatro grandes». Aun así, ve una evolución positiva: «Con más inversión y tiempo, seguro que lograremos recortar distancias».
Cómo construir el look perfecto para la ‘fashion week’
«Siempre recomendamos elegir una prenda protagonista. Esa pieza debe ser la base del estilismo, en la que realmente merece la pena invertir».
Si hay una regla práctica que resume su filosofía, es esta: menos es más, pero mejor elegido. «Siempre recomendamos elegir una prenda protagonista», explica. «Esa pieza debe ser la base del estilismo, en la que realmente merece la pena invertir».
A partir de ahí, todo suma: «Los complementos son los que aportan el toque diferenciador: un bolso especial, unos zapatos o unas gafas de sol que te hagan sentir única».
Y, sobre todo, una idea que atraviesa toda su visión: «La clave es sentirse cómoda y segura». Porque, en última instancia, el mejor estilismo no es el más llamativo, sino el más coherente con quien lo lleva.