Moncho Moreno: «Cepillar el pelo en exceso lo ensucia y apelmaza»
El pelo apelmazado es uno de los problemas más frecuentes, especialmente en melenas finas o con tendencia grasa. Esa sensación de pelo sucio, sin volumen y pegado a la raíz no siempre tiene que ver con la cantidad de grasa que produce el cuero cabelludo, sino con cómo lo lavamos, qué productos usamos y qué hábitos repetimos a diario. Según el experto Moncho Moreno, muchas de las causas están en errores muy comunes que pasan desapercibidos.
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«La cantidad adecuada de champú es siempre menor de lo que solemos pensar. Con una dosis similar al tamaño de una moneda es suficiente si el champú está bien formulado»
Pelo apelmazado: aquí tienes las claves para remediarlo
Uno de los grandes mitos es pensar que cuanto más champú usemos, más limpio quedará el cabello. En realidad, ocurre justo lo contrario. Utilizar demasiado producto puede alterar el equilibrio natural del cuero cabelludo y provocar el temido efecto rebote, haciendo que el pelo se engrase antes. Moncho Moreno recomienda aplicar poca cantidad y trabajarla bien, e incluso optar por dos lavados suaves en lugar de uno agresivo, centrando siempre el champú en la raíz y no en los largos.
«El error habitual es usar demasiado producto creyendo que así el cabello quedará más limpio, cuando en realidad puede provocar un efecto rebote»
La frecuencia de lavado es otro punto clave cuando el pelo se engrasa rápido. Existe cierto miedo a lavarlo a diario, pero el problema no es tanto cuántas veces lo lavamos, sino con qué lo hacemos. Un cabello con tendencia grasa puede lavarse cada dos días sin problema, y también a diario si se emplea un champú adecuado.
«El problema no es la frecuencia, sino el producto. Cuando se usan fórmulas demasiado agresivas, el cuero cabelludo se defiende produciendo más grasa»
Elegir el champú correcto marca una diferencia enorme. Los champús demasiado nutritivos o agresivos pueden descompensar el cuero cabelludo, mientras que un purificante bien formulado limpia en profundidad sin arrastrar los lípidos necesarios para mantener el equilibrio. Por eso, en raíces grasas conviene evitar productos muy hidratantes y reservarlos sólo para medios y puntas.
El gesto del masaje durante el lavado también influye más de lo que parece. Bien hecho, es un gran aliado; mal hecho, puede empeorar el problema.
«El masaje debe realizarse con las yemas de los dedos, con movimientos suaves y circulares, sin rascar ni presionar en exceso»
Un masaje correcto activa la microcirculación y ayuda a que el champú actúe mejor, pero hacerlo con las uñas o de forma brusca puede irritar el cuero cabelludo y estimular una mayor producción de sebo, lo que contribuye al aspecto apelmazado.
Más allá del lavado, los hábitos diarios juegan un papel fundamental. Tocarse el pelo constantemente, pasarse el cepillo una y otra vez o aplicar acondicionador cerca de la raíz son gestos que favorecen que el cabello se ensucie antes.
«Cepillarlo en exceso arrastra el sebo desde la raíz hacia los largos, y aplicar acondicionadores en el cuero cabelludo es un error muy común»
Mantener la raíz ligera es esencial para evitar que el pelo pierda volumen. Esto no significa renunciar a la hidratación, incluso en cabellos grasos. De hecho, muchas melenas con raíz grasa tienen largos deshidratados, lo que empeora el aspecto general.
«La hidratación es fundamental, incluso en cabellos grasos. El secreto está en hidratar sólo donde el cabello lo necesita: de medios a puntas»
Usar fórmulas ligeras, aplicarlas lejos del cuero cabelludo y aclararlas bien permite mantener el equilibrio, mejorar la calidad de la fibra capilar y evitar ese efecto pesado y sin movimiento. En definitiva, un pelo no apelmazado no depende de lavar más, sino de lavar mejor y con criterio.