Javier Delafuente: «Esta colección es una reflexión sobre el futuro de la alta costura»
En un momento en el que la moda parece acelerarse al ritmo de las tendencias virales y las colecciones efímeras, el diseñador español Javier Delafuente propone detenerse. Su nueva colección, Couturisme, presentada el sábado 14 dentro de Madrid es Moda en el marco de la semana de la moda madrileña, funciona casi como un manifiesto: una reivindicación del oficio, del tiempo y de la alta costura como espacio de experimentación contemporánea.
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Desde el imponente Atrio del Cuartel General de la Armada, escenario elegido para el desfile, Delafuente trazó un diálogo entre patrimonio y modernidad que resume bien su propia filosofía creativa. «Para mí es muy significativo presentar Couturisme dentro de Madrid es Moda porque es una plataforma que pone en valor el talento, el oficio y la identidad de la moda española», explica el diseñador. «Mi trabajo siempre ha estado muy ligado a la artesanía y al atelier, y este marco permite precisamente reivindicar esa manera de hacer: pausada, consciente y profundamente ligada a la cultura».
Nacido en Antequera y formado en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid, donde aprendió técnicas de costura en la Cátedra Balenciaga, Delafuente fundó su firma en 1998 y abrió su propio atelier en la capital, desde donde ha desarrollado una trayectoria marcada por la costura a medida, la investigación textil y la defensa del trabajo artesanal.
Con Couturisme, el diseñador vuelve a situar la alta costura en el centro del debate contemporáneo.
‘Couturisme’: un manifiesto sobre el futuro de la costura
«Couturisme nace de la unión de dos ideas: couture y futurisme. Es una reflexión sobre el futuro de la alta costura»
El título de la colección no es casual. Como su propio nombre sugiere, se trata de una fusión conceptual entre couture y futurisme. «COUTURISME nace de la unión de dos ideas: couture y futurisme. Es una reflexión sobre el futuro de la alta costura», explica Delafuente. «No lo entiendo como algo nostálgico o anclado en el pasado, sino como una práctica viva que puede dialogar con el presente y con el futuro».
«Es, en cierto modo, un manifiesto sobre la importancia de preservar la técnica, la sensibilidad y el tiempo en un mundo cada vez más acelerado»
Lejos de plantear la costura como una reliquia del lujo tradicional, el diseñador la concibe como un territorio creativo abierto, capaz de evolucionar sin perder su esencia. «COUTURISME propone mirar hacia delante desde el conocimiento del oficio», afirma. «Es, en cierto modo, un manifiesto sobre la importancia de preservar la técnica, la sensibilidad y el tiempo en un mundo cada vez más acelerado».
Ese contraste entre velocidad contemporánea y tiempo artesanal atraviesa toda la colección.
El verdadero lujo: tiempo y oficio
«Creo que el verdadero lujo hoy no es la velocidad ni la cantidad, sino el tiempo. Tiempo para hacer, para pensar y para cuidar cada detalle».
En plena era del fast fashion y del consumo inmediato, Delafuente reivindica la lentitud como un valor casi revolucionario.
«Creo que el verdadero lujo hoy no es la velocidad ni la cantidad, sino el tiempo», afirma con rotundidad. «Tiempo para hacer, para pensar y para cuidar cada detalle».
En su universo creativo, cada prenda es el resultado de un proceso minucioso que combina técnica, sensibilidad estética y trabajo manual.
«La alta costura representa precisamente eso: una pausa consciente frente al ritmo frenético de la industria. Cada prenda concentra horas de trabajo manual, conocimiento técnico y sensibilidad estética», explica. «Por eso suelo decir que el oficio es el verdadero lujo contemporáneo».
No se trata solo de una declaración estética, sino también de una posición ética frente al modelo productivo dominante en la industria.
Cuando una idea cobra vida sobre el maniquí
Dentro del proceso creativo, hay un instante que Delafuente considera especialmente mágico: el momento en que el diseño deja de ser una idea y empieza a convertirse en volumen.
«La parte que más disfruto es el momento en que el trabajo empieza a materializarse sobre el maniquí», cuenta. «Después de todo el proceso de reflexión, dibujo y técnica, puedes apreciar casi de inmediato el resultado de ese esfuerzo».
Ese instante marca el nacimiento real de la prenda. «Es un momento muy poderoso porque ves cómo la prenda empieza a transformarse y a adquirir vida propia», explica. «Ese momento de cambio, en el que una idea se convierte en volumen y movimiento, es uno de los aspectos más fascinantes del proceso artesanal».
‘Arquitectura emocional’: diseñar alrededor del cuerpo
Delafuente describe las piezas de la colección como una arquitectura emocional, una expresión que resume bien su forma de entender la moda. «Me interesa pensar la prenda como un espacio que se construye alrededor del cuerpo», señala. «Cuando hablo de arquitectura emocional me refiero a que cada estructura, cada volumen o cada línea tiene una intención estética, pero también sensorial».
«Cada prenda transmite un sentimiento y una actitud, y también puede aportar seguridad a quien la lleva»
El diseñador no concibe la moda únicamente como construcción formal. «No se trata solo de construir forma, sino de generar una emoción», explica. «Cada prenda transmite un sentimiento y una actitud, y también puede aportar seguridad a quien la lleva».
En ese diálogo entre cuerpo y prenda intervienen múltiples elementos: el movimiento del tejido, la interacción con la luz o la forma en que el volumen acompaña el gesto. «Es importante que la arquitectura de la prenda no sólo construya una silueta, sino también una sensación».
Japón, París y el sur: tres influencias en diálogo
«La cultura japonesa me inspira por su relación con la precisión y el profundo respeto hacia lo hecho a mano»
En el imaginario de COUTURISME conviven tres universos culturales aparentemente lejanos: Japón, París y el sur de España. «La cultura japonesa me inspira por su relación con la precisión y el profundo respeto hacia lo hecho a mano», explica el diseñador. «Esa idea de dedicar toda una vida a perfeccionar un gesto, como sucede con la caligrafía, me parece una metáfora muy poderosa del oficio».
«La tradición de la costura parisina introduce la arquitectura de la prenda y una cierta idea del lujo entendido como la suma de pequeños detalles»
La tradición de la costura parisina aporta el rigor técnico. «La tradición de la costura parisina introduce la arquitectura de la prenda y una cierta idea del lujo entendido como la suma de pequeños detalles».
«El sur, del que provengo, introduce una dimensión más sensorial: la luz, el color, el movimiento y también una cierta alegría»
Y finalmente aparece el sur. «El sur, del que provengo, introduce una dimensión más sensorial: la luz, el color, el movimiento y también una cierta alegría».
Andalucía como sensibilidad estética
Aunque trabaja en Madrid, Delafuente reconoce que su origen andaluz sigue presente en su manera de diseñar. «Mi origen antequerano está muy presente en mi sensibilidad», afirma. «Andalucía tiene una relación muy intensa con la luz y con el color, y esa energía acaba apareciendo de forma natural en mi trabajo».
Incluso cuando las siluetas son más depuradas o arquitectónicas, esa dimensión sensorial permanece. «Siempre hay una dimensión emocional que procede de ahí”, explica. “Es una forma luminosa de entender la belleza».
Entre la seda y la innovación técnica
Los materiales también juegan un papel fundamental en la construcción de la colección. «Para mí el tejido es el punto de partida», afirma Delafuente. «Cada material tiene un comportamiento, una caída y una textura que condicionan la forma final de la prenda».
En COUTURISME, el diseñador combina tejidos naturales, como seda o lana, con materiales técnicos contemporáneos. «Me interesaba crear un diálogo entre materiales naturales y otros más técnicos que aportan nuevas posibilidades estructurales».
El futuro de la alta costura
«La alta costura seguirá siendo un espacio de experimentación y de preservación del oficio»
A pesar de la creciente digitalización de la industria, Delafuente no cree que la tecnología sustituya al trabajo manual. «La alta costura seguirá siendo un espacio de experimentación y de preservación del oficio», afirma. «La tecnología puede transformar muchos aspectos de la industria, pero el gesto manual y el saber hacer seguirán siendo insustituibles».
Eso no significa rechazar la innovación. «La tecnología puede ser una gran aliada en la investigación de materiales o en el desarrollo de nuevas estructuras», explica. «Lo importante es que nunca sustituya al oficio, sino que lo complemente».
En un momento en el que la moda parece mirar constantemente hacia lo nuevo, Delafuente propone algo diferente: avanzar hacia el futuro sin olvidar el valor del tiempo, de la técnica y del gesto humano. Porque, como él mismo resume, «el verdadero lujo contemporáneo es el oficio».