Ésta es la desorbitada cifra que dejan las semanas de la moda en las ciudades en las que se celebra
Detrás de los focos, los flashes y los looks que nos dejan sin palabras, las semanas de la moda esconden un secreto que va mucho más allá de la creatividad: son una auténtica máquina de hacer dinero. Lo que durante unos días parece sólo un desfile de tendencias se convierte, en realidad, en uno de los mayores impulsores económicos para las ciudades que logran colarse en el calendario fashion internacional. Y las cifras, como no podía ser de otra manera, marean. Dos veces al año, en febrero y septiembre, Nueva York, París, Milán y Londres se transforman en el epicentro del planeta moda.
- Analizamos algunos de nuestros looks favoritos de la Fashion Week
- British Fashion Awards 2025: así se vivieron los mejores momentos
Nueva York, París, Milán y Londres superan los 10.000 millones.
Hoteles al completo, vuelos agotados, restaurantes sin mesas libres y una ocupación turística que roza el colapso. Según datos del sector, sólo estas cuatro capitales generan un impacto económico anual cercano a los 1.200 millones de euros, con transacciones comerciales que superan los 10.000 millones. Un negocio redondo que explica por qué tantas ciudades sueñan con tener su propia Fashion Week.
Pero el fenómeno no se limita a las grandes capitales históricas. Actualmente existen más de cien semanas de la moda oficiales repartidas por todo el mundo. Algunas emergentes, como Seúl o Lagos, y otras ya consolidadas, como Madrid, Berlín o Copenhague. Todas ellas compiten por atraer marcas, compradores, prensa y creadores de contenido, sabiendo que cada visitante deja miles de euros en alojamiento, transporte, ocio y compras.
Sólo en Madrid, la semana de la moda genera más de 100 millones de euros.
En España, el impacto también es notable. Eventos como Mercedes-Benz Fashion Week Madrid o 080 Barcelona Fashion convierten a estas ciudades en polos de atracción internacional durante varios días. Sólo en Madrid, la semana de la moda genera más de 100 millones de euros, con decenas de miles de asistentes y un gasto medio por persona que supera ampliamente los 1.500 euros. Y eso sin contar la promoción global que recibe la ciudad gracias a la cobertura mediática y digital.
París juega en otra liga. Organizar un desfile allí puede costar desde medio millón hasta varios millones de euros. Alquilar espacios icónicos como museos o palacios históricos supone cifras astronómicas, aunque muchas marcas lo consideran una inversión estratégica. No es raro que las casas de lujo financien restauraciones completas a cambio de exclusividad, reforzando así su imagen y su vínculo con el patrimonio cultural.
A todo esto se suma la evolución del modelo de negocio. El formato see now, buy now permite comprar las prendas en el mismo instante en que desfilan, acelerando las ventas y multiplicando el impacto económico inmediato. Algunas firmas han logrado incrementos de ventas de hasta un 25% gracias a esta estrategia, demostrando que la pasarela ya no es solo espectáculo, sino puro comercio.
El futuro apunta aún más alto. El mercado global de eventos de moda podría rozar los 200.000 millones de euros en la próxima década, impulsado por el turismo, la digitalización y el poder de las redes sociales. Así que la próxima vez que veas un desfile, recuerda: bajo cada tacón que pisa la pasarela hay millones moviéndose en silencio.