Elie Saab homenajea los años dorados de Yves Saint Laurent en París
Elie Saab homenajea los años dorados de Saint Laurent en la Semana de la Moda de París. El desfile de Alta Costura Primavera-Verano 2026 de la maison ha vuelto a ser una experiencia sensorial total, no sólo por la exquisitez de las prendas que han desfilado sobre la pasarela, sino por la atmósfera envolvente que ha acompañado cada salida. En esta ocasión, Elie Saab elevó el romanticismo que define su universo creativo con una puesta en escena de aire casi cinematográfico, reforzada por una orquesta de música clásica en directo que marcó el ritmo del desfile y subrayó su carácter solemne, elegante y profundamente emocional.
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Ha sido imposible no recordar a Saint Laurent durante el desfile de hoy de Elie Saab. En especial, aquel icónico Primavera-Verano de 1992, cuando el diseñador francés sorprendió al mundo con una colección en la que los materiales bañados en oro se convirtieron en protagonistas absolutos.
Yves Saint Laurent nunca ocultó su fascinación por este tono: «Me encanta el dorado, es un color mágico; es como el reflejo del sol», afirmó en una ocasión.
Elie Saab convierte París en un sueño dorado
El sonido de la orquesta en directo envuelve el espacio y transforma el desfile en algo más que una sucesión de looks. La música clásica acompaña cada paso de las modelos, aportando una cadencia casi hipnótica que refuerza la sensación de elegancia absoluta. No hay prisas ni estridencias: todo fluye con una calma estudiada, como si cada vestido necesitara su propio tiempo para ser contemplado.
La iluminación, cálida y envolvente, potencia los tonos dorados, champagne y nude que dominan la colección. El ambiente recuerda a los grandes salones europeos, a una sofisticación que remite al pasado pero que se presenta completamente vigente. Elie Saab vuelve a demostrar que la Alta Costura también es una cuestión de atmósfera.
Dorados, transparencias y bordados: el lenguaje de Elie Saab
Sobre la pasarela, la colección despliega todos los códigos que han convertido a Elie Saab en uno de los grandes nombres de la Alta Costura. Los vestidos largos, etéreos, parecen flotar alrededor del cuerpo. Predominan las transparencias delicadas, los tejidos vaporosos y los bordados minuciosos que capturan la luz a cada movimiento.
Las imágenes muestran una sucesión de vestidos joya en tonos dorados y empolvados, con aplicaciones brillantes que recorren el cuerpo como si fueran constelaciones. Hay un trabajo exquisito de pedrería, lentejuelas y bordados florales que se integran en las siluetas sin resultar pesados. La ligereza es clave: incluso los diseños más elaborados mantienen una sensación de fluidez y suavidad.
Las siluetas son alargadas, estilizadas, con escotes profundos, mangas etéreas y capas translúcidas que añaden volumen sin rigidez. En algunos looks, los detalles tridimensionales, plumas, pétalos bordados, relieves sutiles, aportan textura y profundidad, reforzando esa idea de lujo casi irreal que define la maison.
Una feminidad etérea y poderosa
La mujer de Elie Saab Primavera-Verano 2026 es delicada, pero también imponente. No se trata de una feminidad frágil, sino de una elegancia que se sostiene en la seguridad y en la presencia. Los vestidos envuelven el cuerpo sin constreñirlo, acompañan el movimiento y realzan la silueta de forma natural.
Las modelos avanzan con una serenidad casi ceremonial, reforzada por la música en directo y por la uniformidad cromática de la colección. Todo está pensado para que el foco esté en la artesanía y en la emoción que transmite cada prenda.
El front row: elegancia internacional con acento español
Como no podía ser de otra manera, el desfile reúne a un front row a la altura de la colección. Entre las asistentes destacan nombres como Olivia Palermo, fiel al universo sofisticado y pulido de Elie Saab.
La presencia española llega de la mano de Nieves Álvarez, una de las grandes embajadoras internacionales de la moda y habitual de la maison. Su asistencia refuerza el vínculo entre Elie Saab y una feminidad poderosa, madura y sofisticada, muy alineada con el tipo de mujer que el diseñador viste desde hace décadas.